Ricardo Arriazu: “La brecha es el valor de la desconfianza”

Las medidas de Economía siguen sin generar efectos; la brecha cambiaria alcanzó el 135,5%, es el rango más alto en más de tres décadas. El economista expuso ante empresarios e insistió en que el problema de la Argentina es que no tiene moneda, credibilidad ni acceso al crédito. Estima que la inflación hasta fin de año rondará el tres por ciento mensual.

Por Gabriela Origlia 

El economista Ricardo Arriazu –uno de los más respetados por los empresarios argentinos- planteó que la Argentina está jugando “en cancha barrosa” por la pérdida de reservas del Banco Central. “La confianza es la base de la economía; gasto e invierto. La brecha es el valor de la desconfianza”, resumió.

Admitió que es difícil comenzar un plan de estabilización con una brecha cambiaria tan amplia como la que existe. “Nunca la devaluación resolvió los problemas argentinos porque nunca se atacaron los problemas donde están -sintetizó-. Lo que hay que atacar es el problema, no los síntomas. Tienen que conseguir un Programa de Facilidad Ampliada con el FMI, conseguir plata, bajar el déficit y hacer un acuerdo entre las líneas que componen en Gobierno”.

“El problema de la Argentina es que no tiene moneda, credibilidad ni acceso al crédito. Sólo puede emitir y se emite algo que la gente no quiere tener por falta de confianza”, describió y advirtió que las híper inflación en el país sólo se registran cuando hay suba descontrolada del dólar oficial y el Central se queda sin reservas. El economista expuso en una reunión de empresarios organizada por la Fundación Mediterránea del que participaron unos 250.

La exposición coincidió con una nueva jornada de presión alcista sobre los dólares paralelos; las medidas anunciadas el lunes por Economía siguen sin generar efectos. El dólar libre avanzó tres pesos este miércoles, a un nuevo récord de $183 para la venta, con una brecha de 135,5%, en el rango más alto en más de tres décadas.

Arriazu repasó que la renegociación de la deuda era necesaria pero no suficiente porque se hizo sin un plan. Indicó que se debe complementar con un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y por medidas que disminuyan los temores de los inversores. “Las medidas recientes no contribuyen a mejorar la confianza”, definió y subrayó que el tipo de cambio es el “metro” argentino, el instrumento con que se mide todo.

Insistió en que el “discurso” que ajusta a la gente es el mismo que genera la pérdida de reservas, el aumento de la brecha y el estancamiento de la actividad. A su entender, hay posibilidades de alcanzar un acuerdo con el FMI. “Pero no le va a da un acuerdo sino está seguro de que hay compromiso político para cumplir lo que se promete; pero el Fondo quiere llegar a un acuerdo y la Argentina también”.

A mediano plazo, señaló que para bajar la pobreza se necesitan reformas estructurales que mejoren la productividad, reduzcan la carga tributaria y el riesgo país. “Todo esto es políticamente incorrecto por lo que no se habla públicamente, aunque sí algo se está conversando con el FMI”, apuntó.

Durante su exposición mostró cómo –de la mano del confinamiento- las economías más grandes cayeron y empezaron a recuperarse aunque en setiembre están todavía por debajo de los niveles pre pandemia. Sólo China está por encima del mismo mes de 2019. Señaló que el impacto económico de la pandemia dura unos “dos meses de caída” para empezar a recuperarse lentamente y tiene que ver con el tiempo de confinamiento, “aunque no por decisión de los gobiernos sino de la gente que empieza a manejarlo como puede”.

La Argentina, por problemas de desconfianza, no siguió esa dinámica. En su exposición señaló que el tipo de cambio no se está atrasando (subió hasta setiembre 4% más que la inflación), estimó que la inflación hasta fin de año rondará el 3% mensual. Enfatizó que como la Argentina “piensa en dólares” para bajar la inflación hay que atacar al mismo tiempo el tipo de cambio y la indexación, “por eso no puede haber un salto del tipo de cambio oficial, aunque tal vez no lo puedan evitar”.

Planteó que lo que explica la pérdida de reservas es el financiamiento de las importaciones: en ocho meses se acumularon US$13.469 millones. “Otra vez, la clave es la desconfianza, la gente no quiere pesos”.

A la hora de delinear el escenario post pandemia, el economista eligió dos escenarios uno sin ajuste fiscal, continuidad de la emisión, más déficit de divisas y una dinámica política “incierta”. El otro incluye una negociación con el FMI, baja de la emisión, suba de la actividad económica, mejora de la demanda de activos en pesos. “Hoy la mayor probabilidad es el A, pero se puede torcer”, sostuvo.