No está todo dicho

La crítica musical especula con que la bienvenida a la tercera década de esta centuria se escenificará el 22 de enero de 2021, la fecha fijada para la publicación de “Isles”, el segundo álbum del dúo de electrónica Bicep, oriundo de la ciudad de Belfast, en Irlanda del Norte.

Por J.C. Maraddón

Diez años atrás, cuando se publicaban los balances de la primera década del nuevo milenio, nadie podía obviar a la electrónica como el factor distintivo de la actualidad musical, ni se podía dejar de mencionar a los deejays como las nuevas estrellas en el firmamento de la música pop. Ese sonido, que había experimentado un crecimiento continuo desde mediados de los años ochenta bajo la carátula de la house music, alcanzaba su esplendor veinte años después y estallaba en un collage de subgéneros que contaban con numerosos representantes y multitudes de seguidores, atentos para no perderse ningún nuevo lanzamiento.

Los rankings de ventas de ese mundo todavía no monopolizado por el streaming ni sumido en el distanciamiento social, posicionaban en lo más alto a estas figuras que pasaban jornadas completas en el estudio de grabación y que cuando debían poner en escena sus obras se bastaban con poco más que computadoras y unas visuales deslumbrantes. Los festivales del género, que se repartían por las principales metrópolis del planeta, servían para amplificar ese fenómeno que se verificaba cada fin de semana en las discotecas, donde la gente se dejaba atrapar por ese cóctel de ritmos, bebidas y demás estímulos energizantes, que por ese entonces no tenía rivales.

Si alguien en aquel lejano 2010 se atrevía a trazar un pronóstico con respecto a lo que sucedería con la música en el siguiente decenio, sólo cabía pensar en una expansión aún mayor del universo electro, algo que pareció verificarse en un principio, sobre todo cuando el dubstep hizo la punta, para luego ser seguido de cerca por el deep house. Nombres de DJs como Tiësto, Avicii o Calvin Harris se encargaron de mantener la llama encendida, pero no hacía falta demasiada sagacidad para observar que por detrás empezaban a surgir otras voces y otros estilos listos para tomar la posta de inmediato.

La música urbana de raíz latina, el trap y otras variantes del hip hop se hicieron cargo de los intereses de los más jóvenes y de a poco fueron desplazando a la electrónica del centro de la atención, disputándole incluso el lugar que durante tantos años había sido su coto: la pista de baile. Aunque el panorama se ha diversificado hasta difuminar su perfil, está claro que hoy las derivaciones del house no tienen la preponderancia de la que gozaron al despuntar el siglo veintiuno, si bien nadie podría asegurar que su impronta haya sido borrada de manera definitiva.

De hecho, en ámbitos de la crítica musical se especula con que la bienvenida a la tercera década de esta centuria se escenificará el 22 de enero de 2021, la fecha fijada para la publicación de “Isles”, el segundo álbum del dúo Bicep, oriundo de la ciudad de Belfast, en Irlanda del Norte. En realidad, Andrew Ferguson y Matthew McBriar empezaron a trabajar juntos en 2009, a la sombra de tantas duplas que hicieron las delicias de los bailarines en esos años. Después de un arduo perfeccionamiento y luego de haber editado su debut discográfico en 2017, todo indica que les ha llegado la hora del despegue.

Hace pocos días, Spotify dio cobijo a su nuevo single, “Apricots”, en tanto que YouTube dejó ver el videoclip correspondiente. Tan deslumbrante ha sido esa novedad de Bicep que la prensa especializada no dudó en alimentar las expectativas acerca del futuro disco en el que esa canción estará incluida. Climáticos e hipnóticos, acertaron al samplear coros búlgaros y vocalistas de Malaui para lograr un efecto que muchos disfrutarán a rabiar. Nada hace presagiar que sólo con el aporte de Bicep la electrónica volverá por sus fueros cuando amaine la pandemia. Pero al menos su insistencia confirma que no todo está dicho en ese aspecto.