Sigue la homeopatía y el enfermo no reacciona

Guzmán apunta a que las últimas medidas calmen el mercado cambiario hasta que hagan algo más de fondo. La misma estrategia que aplicaron con la negociación de la deuda, cuyo éxito sucumbió antes de que pudieran usufructuarlo en términos económicos. En el Consejo Económico Social el primer comunicado es una serie de conceptos obvios.

Por Gabriela Origlia 

El ministro Martín Guzmán tomó el timón y resolvió medidas con las que espera cambiar el mercado cambiario. La reacción del día después, una vez más, no se correspondió con lo que esperaba el funcionario “empoderado” por el presidente Alberto Fernández. En el Gobierno no aceptan lo que desde distintos sectores le insisten, el problema no es cambiario es macroeconómico y de confianza. No se resuelve con pequeños cambios siempre ligados al dólar.

Aunque Fernández dijo que no cree en los planes económicos, los agentes económicos siguen esperando un programa coherente y cohesionado y no una seguidilla de medidas pequeñas que no alcanzan para regenerar confianza. No importa si la decisión política es presentarlas como un plan, el punto es que no lo interpretan así.

Guzmán apunta a que la reducción a tres días el parking a las operaciones de bonos con las que el mercado se hace de dólares financieros y la subasta de US$750 millones el mes que viene calmen el mercado hasta que hagan algo más de fondo.

La película es similar a la que se vio cuando fue la reestructuración de deuda. Era “el” paso decisivo hasta que llegara el resto. El éxito del reperfilamiento desapareció antes de que se hiciera nada más. Todo es una apuesta a descomprimir, a calmar mientras viene lo más importante que no se sabe bien qué es ni cuándo aparecerá.

Anteayer en Córdoba coincidieron disertando en dos reuniones empresarias diferentes Alfonso Prat Gay y Carlos Melconian. Ambos manifestaron que los anuncios son maquillaje, cosmética que no va al tema de fondo. Sigue el déficit, sigue la emisión pero no sólo este año sino que el proyecto de presupuesto para 2021 ratifica a ambos. Según los cálculos oficiales, neteado de pandemia, el rojo de este año sería de 4,7%. El del que viene, 4,5%. Y el 60% se financiará con emisión.

“Mi preocupación con estas medidas homeopáticas es que revelan que el Gobierno trabaja sobre los síntomas y no sobre las causas, tiene una comprensión superficial del problema”, dijo Prat Gay quien disertó ante la Bolsa de Comercio de Córdoba. Melconian, quien expuso en las Jornadas de la Cámara de la Construcción de Córdoba, apuntó que las medidas para impulsar el ahorro en pesos y la reducción del parking “llegan tarde; el problema es macroeconómico y ahí se debe apuntar. El diagnóstico es el equivocado”.

El debut del Consejo Económico y Social –con el que la administración de Fernández apuesta a mostrar su vocación de diálogo y de consenso- es, al menos, pobre. El documento de presentación reúne una serie de conceptos reiterados hasta el cansancio en la Argentina. Ninguna de las urgencias que atraviesa el país aparecieron. Ni desempleo, ni pobreza, ni dólar. Tampoco inflación. En la mesa estuvieron empresarios y sindicalistas. A la salida el silencio sobre esos ítems continuó.

El ministro Matías Kulfas reiteró el decálogo que presentó a inicios de este año en Córdoba, cuando anticipó que buscarían un acuerdo económico-social. Para la reactivación, indicó, hay que exportar más, se requiere una macroeconomía estable y también contar con políticas productivas que incluyan la dimensión ambiental y reduzcan al brecha de género. Los cómo quedaron para otra vez, por ahora son enunciados a los que nadie puede oponerse, tienen consenso. El punto es que hay que instrumentar medidas en ese sentido. Para empezar, exportar más con restricción a las importaciones es un nudo difícil de desatar.

El primer encuentro fue una enunciación de principios básicos pero no habría que perder de vista que Fernández está a punto de cumplir un año de haber sido electo. Es indiscutible que la emergencia por la pandemia consumió el 80% de su tiempo pero sí es admisible plantear que el entusiasmo por la mejora de la imagen en los primeros meses los concentró sobre esa agenda y descuidaron otros aspectos. Ahora la Argentina superó el millón de contagios, es uno de los países con más muertos por millón de habitantes y la caída de la actividad es de las más importantes del mundo. El tiempo se acelera y las dosis homeopáticas no alcanzan.