Aborto: Más dudas en el PJ tras guiño de Schiaretti a Ñañez

El aborto sigue sin tener lugar en la agenda del PJ cordobés y del gobierno provincial. Vigo cultiva una línea feminista que no incluye, al menos en el discurso, la reivindicación del aborto legal.

Por Bettina Marengo

El tema aborto sigue sin tener lugar en la agenda del PJ cordobés, cuando a nivel nacional los tiempos se aceleran y la promesa del presidente Alberto Fernández es enviar al Congreso, en breve, el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

No es un problema de números de votos para la aprobación. Los cuatro diputados nacionales que responden al gobernador Juan Schiaretti no serían definitorios para la sanción de la legalización del aborto, como lo son en otras iniciativas del gobierno nacional rechazadas en bloque por la oposición. La IVE recoge adhesiones y rechazos en forma transversal en todos los espacios y bloques políticos.

Las dirigentes feministas del oficialismo provincial no quieren quedar desacopladas de la Campaña por el Aborto Legal Seguro y Gratuito, a la que muchas adhieren, ni a la derecha de sectores progresistas y de izquierda que hacen de la legalización una bandera. Además, luego de la ley vendrá la instrumentación en cada distrito, y Córdoba tiene una larga tradición en demorar accesos a derechos reproductivos, como fue el caso del aborto no punible y de la pastilla del “día después”.

La diputada Alejandra Vigo, terminal de muchas de las mujeres con cargos o con funciones políticas en la Capital, tanto en Provincia como en el municipio, no ha dado pistas sobre si ha cambiado su posición abstencionista de 2018, cuando el proyecto de IVE obtuvo media sanción.

Vigo viene trabajando otras líneas de las reivindicaciones de género, vinculada a la gestión y al liderazgo, más allá del foco en las mujeres pobres, pero se mantiene ajena al tema aborto. En  esa línea, ayer impulsó una actividad vía Zoom que reunió a la titular del Esop municipal, Victoria Flores, a la legisladora Nadia Fernández, y a la titular de AySA, Malena Galmarini, a la sazón esposa de Sergio Massa, entre otras mujeres con responsabilidad pública, donde se habló de gestión de servicios públicos y política ambiental con perspectiva de género.

Un hecho reciente encendió las alarmas en sectores pro legalización del aborto de Hacemos por Córdoba. Schiaretti, que como mandatario detesta que le desafíen el poder, se allanó sin vueltas al desacato del arzobispo Carlos Ñañez, quien desconoció la orden de su gobierno de cerrar las Iglesias, en el marco de las últimas restricciones para contener el Covid 19.

“Si cedió así a Ñañez, cuando estaba el coronavirus de por medio, no hay muchas esperanzas de que se vote a favor de la ley” de aborto legal, seguro y gratuito, razonó una fuente peronista que está a favor de la ILE.

 Como se recuerda, Ñáñez escribió una carta pública durísima donde expresó su “malestar” y su decisión de “no acompañar esas medidas (de prohibición de reuniones para culto) que estimo exageradas”. Tras esas palabras, la Iglesia de Córdoba obtuvo autorización para abrir los templos y celebrar misas. Más allá del malestar espiritual que invocó, el arzobispo estaba cuidando su clientela, atento a que la creciente militancia de la iglesia evangélica en los barrios no depende de iglesias abiertas o cerradas.

Más allá de eso, la venia del COE a Ñáñez puso en foco el poder de la Iglesia Católica en Córdoba, verdad que no niega el poder de la iglesia evangélica con la que también el PJ cordobés tiene muy buenas relaciones. En cualquier caso, con la invocación a Dios que ayer hizo Schiaretti para agradecer las lluvias que terminaron con los incendios en las Sierras, las redes sociales pusieron en duda su laicidad como gobernante.

Schiaretti no ha aclarado su posición sobre la legalización del aborto. En la votación del 2018, Vigo se abstuvo, mientras que Paulo Cassinerio y Juan Brugge votaron en contra. Hasta lo que se sabe, el diputado Carlos Gutiérrez, que preside el bloque de los cuatro peronistas cordobeses, se habría comprometido a votar a favor. Este diario ya escribió sobre una reunión del riocuartense con las mujeres de la Campaña, previa a la pandemia, en la que no participó Vigo, aunque fue invitada.

Se desconoce si Cassinerio cambió de parecer. En cuanto a Claudia Márquez, la cuarta diputada, no estaría a favor de la legalización.

Las mujeres feministas del peronismo cordobés admiten que la mayoría de las dirigentes territoriales del PJ, en los barrios de la ciudad de Córdoba, no son “pañuelo verde”. Quizás no son “celeste”, pero tampoco verde, afirman. En 2018, cuando se abstuvo en la votación reñidísima de la Cámara de Diputados, Vigo argumentó con sus bases electorales en Capital. El año que viene, si quiere ser senadora por Córdoba, nuevamente tendrá que pedirles el voto a ellas. Y aunque juega por su cuenta, algunos creen que el guiño de su marido a Ñáñez no es una buena señal a futuro.