Regreso de fase no habría arrojado resultados esperados

Con una curva de contagios que se mantiene por encima de los 120 casos diarios, las expectativas alimentadas por el retorno al aislamiento quedaron insatisfechas. El Intendente asegura que sigue alta la cantidad de casos porque se ha testeado al 30 por ciento de la población. Clínicas y sanatorios esperaban a esta altura tener muchos menos contagiados de coronavirus en Río Cuarto.

Por Guillermo Geremía
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“En estadística, lo que desaparece detrás de los números es la muerte”. La frase de Günter Grass, multipremiado escritor y artista alemán nos interpela: ¿de qué sirve hablar de la cantidad de contagios diarios si Río Cuarto ya tiene cerca 120 personas fallecidas por la pandemia? El acostumbramiento de las muertes por covid-19 es la primera señal inequívoca de que cualquier esfuerzo en sociedad adicional al ya realizado, no tendrá los resultados esperados.

“Los resultados están dentro de lo que esperábamos. Sabiendo que cuando salimos a testear en cada uno de los barrios, más casos se van e encontrar”, aseguró el Intendente Llamosas ante la ya inevitable realidad de los números, que hablan de una curva de contagios que no descendió sino que, a lo sumo, se aplanó en un promedio de 150 casos diarios. “No hemos visto una disminución de casos”, aseguró Eduardo Matos, director médico de una de las  seis clínicas y sanatorios privados que tiene Río Cuarto. “Debiera haber sido mucho mejor el resultado”, completó Sergio Atencio, otro de los responsables médicos de un centro de salud privada.

Cuando a mediados de setiembre Llamosas decidió el regreso de fase, se alimentó la idea de que había que parar la curva de contagios y sobre todo ponerle límites a un relajamiento generalizado que los riocuartenses tenían tras 120 días sin tener casos. Era, además, evitar que el 21 de setiembre, con la primavera y los estudiantes la situación se descontrolara absolutamente. Los diez días de aislamiento estricto también tuvieron el objetivo de permitirle al sistema de salud una “oxigenación” ante la amenazante saturación de su capacidad de asistencia.

“Cortamos cadenas de contagios, aislamos a gente, protegemos grupos de riesgo. En Río Cuarto superamos los 6000 casos de contagios pero preservamos con especial interés nuestros grupos de riesgo”, aseguró el intendente al tratar de explicar por qué la cantidad de contagios sigue tan activa, con leve pendiente pero con números muy altos para los esperados inicialmente, tras el traumático regreso de fase y con el tercer turno electoral pendiente. Un vocero calificado del COE Central aseguró que en Río Cuarto hay una amesetamiento. Admiten que no es el mejor de los panoramas pero que en clínicas y sanatorios tendrá un efecto diferido en los números de la pandemia que hoy registra la ciudad. Cuando se compara a la ciudad con otros distritos, aparece -en términos relativos- en mejores condiciones. “Teníamos un promedio de 180 casos por día y estamos llegando a una meseta de 120 casos diarios en promedio aproximadamente. Se ha llegado a ese amesetamiento porque hemos testeado más. Hemos hecho más de 90 operativos Identificar”, aseguró el intendente Llamosas en declaraciones radiales.

Sin embargo, para los médicos del sistema privado esos resultados no son lo satisfactorio que se esperaba. “La ciudad sigue con el sistema saturado, bastante tenso con algo que es muy dinámico. Las camas que se liberan durante el día, terminan llenándose al final del día”, afirmó el director del Policlínico San Lucas. El problema adicional de Río Cuarto es porque es receptora de una gran cantidad de pacientes que son derivados de todo el sur de la provincia. El regreso de fase en la ciudad no fue acompañado con igual decisión política en muchas localidades de su zona de influencia. “Hay mucha gente de la región que necesita internación. Hay que contener esa población de localidades vecinas”, asegura el doctor Eduardo Matos.

La estrategia comunicacional de pedir el esfuerzo de aislarse se justificó en un spot en donde la voz de Mercedes Sosa, entonando el tema ´Zona de promesas´, invitaba a cumplir con las normas de prevención a cambio de una compensación que iba a venir, “tarda en llegar pero al final hay recompensa”. La limitación adicional de setiembre no se tradujo en una habilitación adicional de octubre. Hoy todos siguen mirando el ábaco de casos diarios esperando que esa funesta curva ceda de una vez por todas.

“A nivel institucional ha habido una baja de un 15%, 20% de ingresos de pacientes covid-19. Se sigue trabajando con camas casi completas, digo casi porque estamos respirando un poco. Hay rotación constante de pacientes, de camas. En nuestra institución estamos notando un 15% de respiro”, reconoció el director del Instituto Urológico. Ese porcentaje de respiro ha permitido que el sistema no se sature y evitado derivaciones o consecuencias irreversibles. “Veníamos con ocupación de camas al 100%, y ahora estamos con el 70 u 80%. Se empezó a organizar mucho mejor entre el COE y las localidades de la región, eso nos ayudó bastante”, admitió el médico Sergio Atencio.

La mensura del éxito o el fracaso del regreso de fase es medida por los ciudadanos de a pie con el cuenta casos de todos los días. Las expectativas eran altas porque se alimentó apelar al esfuerzo en busca de resultados, que terminaron no siendo todo lo alentadores que se esperaban. Es muy difícil convencer al otro con argumentos relativizados. Tenía justificación elevar la vara de los logros para alimentar el cumplimiento de las conductas que se buscaban conseguir. Pero ahora es inevitable tener que lidiar con cierta decepción de “para esto volvimos”. Es imaginable que si no hubiéramos regresado de fase, hoy estaríamos hablando de 300 o 400 casos diarios.

Con las estadísticas en la mano se puede realizar una planificación a futuro de las acciones por venir o sólo limitarse a un relato numérico de las variables. No se pueden establecer políticas públicas sin cifras confiables. Pero en un tiempo de pandemia y a la vez electoral todo parece relativizarse.

“Me toca la enorme responsabilidad de conducir la ciudad y cuidar con acciones concretas. No estoy pensando en las elecciones. La Junta Electoral definirá el cronograma. Hace a la salud pública el poder elegir para que el intendente pueda tener la mayor legitimidad posible para las consecuencias que vienen”, aseguró ayer Llamosas.

A menos de 40 días de las urnas esa afirmación no se apega a algo que la mayoría de los ciudadanos perciben. Ni que un político diga que no está juntando votos con lo que hace o deja de hacer, ni que una situación de emergencia sanitaria pueda curarse con la simple lectura de estadísticas sobre la enfermedad. Unas y otras siempre deben ser contrastadas con la propia realidad. Porque si la política es recurrente en fallar, también a veces las proyecciones matemáticas. Como decía el escritor naturalista francés, “la estadística es la primera de las ciencias inexactas”. Así son las cosas.