El viguismo, en proceso de reordenamiento interno

El espacio que mueve los hilos del PJ Capital mantuvo la semana pasada dos importantes reuniones. La intención es reordenarse en cada seccional bajo un esquema en el que crecen en ascendencia sobre el territorio Claudia Martínez y Diego Hak.

Por Felipe Osman

Cuando la candidatura de Martín Llaryora a la Intendencia era sólo un escenario posible para el peronismo, ya empezaba a hablarse sobre cómo se daría la convivencia del ahora intendente con un PJ capitalino controlado por el viguismo. Desde luego, no se esperaba un choque entre ambos sectores. Por el contrario, junto a la tracción que sobre el sanfrancisqueño ejerció la figura del gobernador, fue la estructura territorial comandada por Alejandra Vigo otro de los factores determinantes para que Córdoba volviera a ser administrada por el peronismo. Pero, eso sí, siempre se habló de equilibrio que debía cuidarse, para que ninguna de las partes se sintiera menospreciada.

Llegaron las elecciones y Llaryora se hizo con el triunfo con Daniel Passerini como vice. (En el camino, una alianza con Olga Riutort fue vetada por el Centro Cívico.) Y tras una extensísima transición de siete meses, el peronismo tomó el control del Palacio Municipal, y el intendente definió sus equipos de gobierno.

Después de algunas semanas, y terminada la “luna de miel”, la gestión llevó adelante una minuciosa requisa para definir el “estado del Estado Municipal” que había recibido, y tras los reclamos del nuevo oficialismo al radicalismo por deudas y descalabros varios empezó a oírse, muy por lo bajo, otro reclamo: el de algunos concejales enrolados el viguismo que resentían haber recibido menos lugares de los esperados dentro de los equipos de gobierno, mientras otros sectores -acusaban los primeros- se habían llevado el bocado del león.

Estas fricciones fueron acalladas rápidamente. Antes de que las primeras rispideces pasaran a mayores la primera dama provincial instruyó a los suyos para que cerraran filas en torno al intendente y postergaran cualquier diferencia: la premisa principal era la unidad para atravesar los primeros meses de una gestión que no sólo debía lidiar con el embate del coronavirus, sino también con un frente gremial siempre complicado para el municipio.

Ahora bien, aunque las voces que en un principio se alzaron para acusar lo que entendieron como un reparto poco equitativo se acallaron, el descontento nunca quedó del todo zanjando, y los mismos que entonces reclamaban por lo alto siguieron por lo bajo apuntando que quienes tuvieron a su cargo negociar los espacios que correspondían al viguismo no lo hicieron bien.

La semana pasada dentro del espacio que responde a la primera dama provincial hubo dos importantes reuniones. Una de ellas fue presidida por la ministra de la Mujer y presidenta del PJ Capital, Claudia Martínez, dirigente de primerísima confianza de Vigo. La otra, por Diego Hak, dirigente de la seccional décima que también revista entre los de mayor afinidad con la esposa del gobernador.

El organicismo que caracteriza el espacio no dejó que trascendieran demasiados detalles, pero se sabe que al menos en la primera reunión el mensaje fue que resultaba indispensable empezar a reordenar territorialmente al viguismo. En otras palabras, dejar claro quienes fungen y quienes no como interlocutores entre Vigo y el territorio.

En medio de este reordenamiento, observadores de la política municipal destacan un episodio cercano al que entienden cargado de significado: la semana pasada la Provincia y la Municipalidad firmaron un acuerdo para avanzar en los trabajos de saneamiento de la laguna del Parque Sarmiento, en el que la Provincia invertirá 60 millones de pesos.

La puesta en valor del Parque Sarmiento fue una de las grandes iniciativas prometidas por el llaryorismo que debió quedar postergada por la irrupción de la emergencia sanitaria. Ahora, con ayuda del Centro Cívico, esa iniciativa volverá a ponerse en marcha. Durante la firma del convenio, que por conocidas razones debió llevarse delante de manera virtual, Alejandra Vigo -atenta al avance de la gestión municipal- acompañó al gobernador.