Candidatos ante el desafío electoral de ganar la calle

Los competidores fuertes de la carrera por la intendencia se baten a duelo por la legitimidad que otorga territorio. El escenario transitado por el ciudadano a pie resulta definitivo para fortificar las intenciones de cada opción electoral.

Por Gabriel Marclé

Gabriel Abrile, Juan Manuel Llamosas y Pablo Carrizo.

La sociedad ha sido partícipe y testigo de un duelo político que tiene como eje central a “la calle”, ese constructo que representa a los vecinos de a pie, al trabajador y a quienes viven a flor de piel las dificultades del presente. Allí, los referentes de los espacios políticos más representativos se enfrentan para “ganar la calle” y desfilar por ella con el listón de legitimidad que otorga la hazaña. En la última semana se observaron muestras de esto en el plano nacional, pero también cabe destacar que la disputa tomó fuerza en el escenario local, dentro de la campaña electoral que desembocará en las elecciones municipales de Río Cuarto.

El plan de la alianza UCR-PRO-Frente Cívico comenzó a pergeñarse a comienzos de la semana pasada, durante la marcha del 12-O convocada en rechazo a las medidas políticas y económicas del Gobierno Nacional. La “fase 1” de ese fin se completaba con las imágenes de aquel día, calles repletas de gente que se manifestaba “en defensa de la república”, tomando como bandera una singular frase: “Ganamos la calle”. Así lo repetían algunos referentes políticos que promovieron la jornada de protesta y que días después pondrían en marcha la “fase 2”, con Río Cuarto como protagonista principal de esa fecha.

El 17 de octubre, justo en el día de la lealtad peronista, el frente político opositor liderado por el candidato a intendente Gabriel Abrile, organizaba una jornada de acción en el territorio, una “salida a las calles” para promover su plataforma de su campaña. En Twitter, Abrile se convirtió en “trending-topic” y sus seguidores más fieles utilizaron la oportunidad para representar al candidato como el líder que la ciudad necesita, uno que está “cerca de la gente”.

¿Qué tuvo que ver lo de Abrile con la jornada del 12-O? Por empezar, muchos de los espacios políticos que acompañaron la jornada de protesta contra el Gobierno de Alberto Fernández también se muestran interesados por el resultado electoral de Río Cuarto. Las elecciones del 29/11 serán un test que medirá la fuerza de la oposición nacional de cara a las legislativas del 2021. Además, el logro de Abrile siendo tendencia en Twitter no se consiguió solo por el esfuerzo de la militancia radical y sus anexos, sino que contó con la ayuda de una maquinaria nacional de renovadas expectativas. “Les ganamos la calle el 17 de octubre”, ironizaba un referente del radicalismo local, acuñando la frase que días antes utilizaban los cabecillas a nivel nacional.

¿Acaso Abrile le está ganando la calle a sus contrincantes? Por más que el candidato de Juntos por Río Cuarto se haya mostrado con presencia en 49 barrios, queda la sensación de una movida “para la foto”, un refuerzo simbólico a la estrategia para este momento de la campaña, pero que reflejan poco y nada respecto a la situación que se vive en los sectores más desoídos de la población riocuartense.

El gesto es similar al ensayado por Mauricio Macri antes y después de convertirse en presidente, allá por 2015. La lógica del “timbrazo” buscaba dar la imagen de un político en las calles, cerca del ciudadano a pie, escuchando atentamente a sus necesidades. El tiempo y las circunstancias problemáticas de su mandato lo fueron alejando de ese formato, pero su legado todavía se manifiesta en las acciones que llevan a cabo actores políticos como Gabriel Abrile.

 

Llamosas y el territorio

El llamosismo se mostró atento a las chicanas surgidas desde Juntos por Río Cuarto y mientras algunos eligieron mantener la compostura, otros devolvieron la piedra con la misma fuerza. “Lo más cerca que había estado de la gente era con un par de fotos que se sacó con algunos vecinos allá por marzo y también con la marcha del 9 de julio, con los anti-cuarentena y odiadores seriales. Se ve claro de qué lado está Abrile”, respondió una fuente cercana al intendente Juan Manuel Llamosas en referencia a la autoproclamada victoria de la oposición en el duelo por “la calle”.

De más está decir que cada acción de campaña debe ser analizada evitando caer en la ingenuidad del “lo hacemos por la gente” que esbozan los candidatos en su mayoría. Puede que el deseo de mejorar la calidad de vida de los vecinos sea genuino, pero todo el proceso está lleno de dispositivos y herramientas que apuntan a un único fin, la construcción de una imagen positiva que luego se traduzca en votos a favor. Esto no es algo que corresponda a un solo partido o candidato. Todos quieren ganar la calle.

Entre 2015 y 2016, la campaña por la intendencia de Juan Manuel Llamosas tenía varios puntos en común con la que ahora implementa su rival más directo. El por aquel entonces candidato peronista también buscaba construir una cercanía con “la gente”, atento a las problemáticas que componían la agenda vecinal. Los baches, un servicio de recolección deficiente, el transporte público y la pobreza componían los ejes del proyecto llamosista, con spots que reflejaban los testimonios visuales de esa “calle” que buscaban ganarse.

Claro está que para Llamosas fue mucho más fácil llegar a los barrios cuando la ciudad se encontraba atravesando un periodo de crisis. La imagen negativa del intendente Juan Jure creaba el escenario ideal para lanzar a la población una opción más abierta a las necesidades del ciudadano a pie, algo que el candidato peronista y su equipo aprovecharon a la perfección.

Cuatro años después, el intendente atraviesa un proceso similar al que le tocó a su contraparte en 2016. Si bien la imagen positiva de Llamosas supera a la reprobación de su gestión, los asesores le recomendaron alejarse un poco del territorio y dejarle la tarea a otros espacios que componen su alianza. De esta forma, el oficialismo logró incorporar a un partido como Unidad Popular, de fuerte presencia en los barrios y sectores más vulnerables. Ellos se encargan de “calmar a las fieras” y preparar el terreno para que estos sectores no se transformen en un riesgo para la reelección.

El contexto de crisis actual exacerbó las problemáticas que Llamosas no pudo solucionar en cuatro años de gestión y, más allá de los problemas que podría enfrentar al exponerse en el duelo por “las calles”, las bases de su movimiento impulsan un trabajo de presencia y contención que vuelven innecesaria su llegada. Al delegar esas acciones, su presencia es tácita.

 

Carrizo

Pablo Carrizo, candidato del frente PAÍS, fue construyendo la imagen de un “político salido del barro”. Aprovecha cada oportunidad para mostrar fotografías y videos en donde se lo observa ocultando su rol político entre las pieles de un ciudadano a pie. Casi siempre se muestra tomando parte en actividades de la cotidianidad laboral, como cualquier otro vecino de la ciudad. Es lo que se llamaría “un ciudadano común”.

¿Es esto suficiente para “ganar la calle”? En 2016, Carrizo demostró que su rol activo frente a las necesidades de la población lo dotaron de un perfil más cercano a las expectativas de la sociedad riocuartense, algo que se tradujo a la sorpresiva cantidad de votos que terminaron por otorgarle dos bancas en el Concejo Deliberante.

Claro que, por aquel entonces, el candidato se encontraba dentro del Partido Respeto, una estructura más completa y diversa que lejos estaba de los conflictos del presente, los cuales se acentuaron con las denuncias por violencia realizadas en su contra. Es necesario tener en cuenta que, en los últimos tiempos, las mujeres y sus luchas fueron grandes protagonistas en las calles, sector en el que el candidato del frente PAÍS está en clara desventaja. Pese a esto, Carrizo avanza con su plan y, más allá de los números, se presenta como amenaza para rasparle votos a sus rivales más encumbrados.