Mario Riorda: “El Gobierno confundió gestión en riesgo con gestión en crisis”

El especialista en comunicación y analista político pasó por Alfil TV y analizó el aspecto comunicacional de la pandemia tanto en el Gobierno Nacional como en el Provincial, además de verter su opinión respecto de cuan probable resultaría una alianza entre HxC y el FdT.

Mario Riorda, docente, politólogo e investigador especializado en comunicación y diseño de campañas electorales participó de la última edición de Alfil Tv y ofreció un pormenorizado análisis de cómo ha funcionado, a su entender, la comunicación del Gobierno Nacional y Provincial durante la pandemia, señalando los puntos fuertes y las contradicciones en cada caso.

En principio, y analizando el proceder del Gobierno Nacional en su aspecto comunicacional desde los albores de la llegada del Coronavirus al país, Riorda señala que el Ejecutivo Nacional comenzó la gestión de la pandemia con tres aciertos significativos: actuación temprana, consenso político multinivel y consenso técnico generalizado, pero a pesar de que esto lo llevó a conseguir, en un principio, niveles altísimos de apoyo, incurrió en otro error grueso, que fue confundir la comunicación de crisis con la comunicación de riesgo.

Riorda explica que la comunicación de riesgo suele hacerse a través de sociedades estratégicas y tiene por objetivo fundamental construir consensos para generar alertas frente a peligros, vulnerabilidades y amenazas. En caso de un riesgo súbito, como el planteado por el avance del coronavirus, Riorda explica que no hay tiempo para llevar adelante esa construcción, yo como los gobiernos e instituciones no están preparados para actuar, la ciudadanía y el resto de las fuerzas políticas admiten hacer ciertas concesiones.

Esto habría conducido a que, especialmente en América Lanita, incluyendo a la Argentina, los liderazgos confundieran la gestión en riesgo con la gestión en crisis, y todo el tiempo que debieron haber empleado en “construir riesgo”, es decir, modificar hábitos y conductas para prevenir esa vulnerabilidad, fue empleado en construir un poder político que se manifestó en un decisionismo exacerbado, un voluntarismo exagerado y una sobreexposición de la imagen del presidente que terminó desgastándolo, además de generar sensaciones de victoria o cuasi-victoria frente al Covid en perspectiva comparada, señalando que Argentina lograba contener la pandemia mejor que otros países o generando escenarios optimistas que jamás llegaron.

El principal problema que entraña haber confundido la gestión en riesgo con la gestión en crisis es que, cuando debió hacerse, no se construyeron los hábitos y conductas necesarias para afrontar riesgo, y ahora que el sistema sanitario sí está próximo al colapso, el Gobierno Nacional ya no puede valerse de una gestión de crisis de la que ya abusó, generando una sensación de hastío muy importante en la ciudadanía que aparece ahora mucho menos receptiva a las restricciones que desde el poder pretenda imponerse.

El especialista aclara, de igual manera, que todo ese hastío social no responde únicamente al obrar o no del Ejecutivo, sino que está también determinado por otros componentes entre los cuales cobra preminencia el llamado “sesgo de confirmación”, definido como aquel sesgo cognitivo que lleva a que las personas reaccionen frente ante la autoridad política a la que le toca gestionar el riesgo de acuerdo a la afinidad o rechazo que le genere según sus preferencias políticas previas, de moto tal que la postura política de cada uno solo termina confirmando lo que cada quien pensaba antes de la situación riesgosa, léase, la llegada de la pandemia.

En cuanto al gobierno provincial, Riorda entiende que la reacción fue opuesta. A diferencia de lo sucedido a nivel nacional, en que el Ejecutivo abusó de la gestión en crisis sin construir los dispositivos necesarios para contener la pandemia mediante la gestión del riesgo, el especialista entiende que en Córdoba el gobierno prefirió ceñirse a la rutina sin reconocer el riesgo golpeando a la puerta, dejando que el peso de la administración del riesgo descansara en los hombros del Estado Nacional, que se dejó de lado la contención emotiva del electorado y que, por su esto fuera poco, la estrategia lejos estuvo de mantener al oficialismo provincial ajeno a los costos políticos de la situación, sino que su detrimento es muy similar a experimentado por Alberto Fernández a nivel nacional.