Río Cuarto: El municipio sigue buscando los efectos de la Fase 1

Mientras los casos siguen llegando, las autoridades municipales se preguntan dónde están los resultados de la fase de aislamiento que finalizó hace veinte días atrás. Los sanatorios aguardan por el alivio que los ayude a reducir la tensión del sistema.

Por Gabriel Marclé

El 26 de septiembre pasado marcó el final de la Fase 1 que Río Cuarto implementó para hacer frente al creciente brote de contagios que la afectaba desde agosto. Ese mismo día, las autoridades sanitarias del COE Regional y la Municipalidad proyectaron una recuperación que comenzaría a observarse quince días después. En dos semanas, la ciudad experimentaría los resultados del aislamiento, con un número de contagios en caída y una mayor capacidad de atención en sanatorios. El tiempo estimado pasó y las autoridades continúan buscando los efectos de la Fase 1, mientras el panorama local se alinea con la alerta anunciada por la Provincia.

Pareciera que el tema recurrente en la agenda política es el referido a los comicios de noviembre y la campaña de los candidatos a la Intendencia. Aunque el intendente Juan Manuel Llamosas se ha mostrado más cerca del trabajo en la crisis sanitaria, sus últimas manifestaciones han marcado un tono acorde a la carrera electoral, con un discurso de confianza que ayude a ratificar el 29/11 como fecha definitiva para lograr su ansiada reelección.

Mientras esto ocurre, los cuerpos operativos dedicados a la crisis del Coronavirus no pueden despegarse de los parámetros y proyecciones que adelantan a un futuro complicado en el corto plazo. La gestión sigue de cerca a las luces rojas que se encienden, con un tono precavido pero optimista por la llegada de un tiempo de bonanza -si es que puede llamarlo de esa forma. Más allá de las altas expectativas, el escenario sigue presentando sendas complicaciones que podrían poner en riesgo los planes electorales de noviembre.

Cuando Río Cuarto atravesaba la peor parte del brote, cruzada por una crisis de liderazgo que motivó fuertes cambios en el COE Regional, un funcionario de la gestión Municipal lanzó entre sus confidentes: “Si la crisis no se resuelve en dos semanas, habremos fracasado”. Esto ocurrió hace ya más de un mes, con un brote que ya acumula 6.000 casos y continúa afectando la capacidad sanitaria de la ciudad, tanto en el ámbito privado como en el público.

Inconducta social

Más allá de las acciones del Gobierno, el virus sigue alertando a los especialistas por la resistencia de los sectores que se niegan a cumplir con las medidas preventivas. Para las autoridades provinciales, Río Cuarto se ha convertido en un mal ejemplo para la región, por los altos niveles de desobediencia y la falta de empatía.

Llegan las advertencias del Gobierno de Córdoba, pero una parte de Río Cuarto convive en una especie de realidad alternativa, aun siendo la segunda ciudad con más casos en todo el territorio provincial. Durante el informe sanitario del martes, el ministro de Salud, Diego Cardozo, volvió a poner el énfasis en los cuidados y la prevención frente a los difíciles meses que vendrán.

“En este momento Córdoba está en un ascenso permanente y marcado del número de casos”, insistió el funcionario encargado de trazar la línea estratégica en la provincia. Río Cuarto no fue incluido entre los municipios que requerían volver de fase, principalmente porque ya lo había hecho hace veinte días. El Gobierno mantienen confianza y sostiene que el camino tomado ya comienza a rendir frutos en forma de pequeños avances. Además, las últimas proyecciones del Ministerio de Salud provincial estiman que “el número puede ser menor al que habíamos anunciado hace unos días”.

Ayer, uno de los asesores más importantes del COE Regional revelaba que la situación sanitaria encuentra en un periodo de mejoría, aun cuando se estima que el 10% de la población había tenido contacto con el virus. El médico infectólogo Lucas Stefanini aseguró que “hay un amesetamiento” en el número de casos, y que esto se debe al efecto de la fase de aislamiento. Asimismo, indicó que la Fase 1 no es la respuesta para combatir al virus en esta instancia. Su pronóstico alentador obtuvo la rápida respuesta de los sectores menos optimistas, como lo es el de los sanatorios privados que continúan al borde de la saturación.

La moral de los trabajadores sanitarios parece seguir en caída, puesto que las medidas adoptadas hasta el momento no han conseguido liberar al tensionado sistema de salud. En la mañana del miércoles, las entidades privadas mantuvieron un encuentro para ponerse al tanto de la situación que atraviesan. Pasó la Fase 1 y el inicio del “contrato social”, pero los referentes del sector revelaron que las salas de terapia siguen colmadas. El promedio de ocupación en los seis sanatorios privados de la ciudad está a punto de llegar al 100%, con algunos que ya anunciaron el total de ocupación, como la Clínica del Sud.

“Hemos tenido que negar la internación a gente que lo necesita, pero no se tienen camas para asistirlos a todos. Tenemos que ir receptando a medida que se dan las altas”, relató el director de uno de los sanatorios privados de la ciudad. Las instituciones médicas continúan receptando pacientes contagiados, de la ciudad y región, algo que parece lógico teniendo en cuenta que el departamento Río Cuarto aun cuenta con más de 3.000 casos activos.

Las salas de internación aguardan con urgencia por los anunciados efectos de la Fase 1. También se espera que cada vez sean menos los profesionales de la salud que contraen el virus, situación que atenta directamente contra la capacidad de atención. Pero los médicos y enfermeras se siguen enfermando de Covid-19.

Ayer se dio a conocer que una de las médicas clínicas más dedicas del Centro de Salud Municipal fue internada debido a un cuadro de Coronavirus. La profesional estaba a cargo del área de diálisis, además de ser una trabajadora comprometida con la asistencia de los sectores más vulnerables. La noticia cayó como baldazo de agua helada. Sus compañeros enviaron mensajes pidiendo por su pronta recuperación, pero el golpe en la moral del grupo fue contundente. Se trata de un caso que toca de cerca al equipo de crisis dispuesto por la Municipalidad y que generó la sensación de “virus al acecho”.

 

Intendentes Covid

Tal como lo reflejó Alfil semanas atrás, la preocupación por el contagio de jefes municipales en la región tocaba de cerca a las autoridades locales. Llamosas y compañía se mostraban involucrados en el campo de batalla, pero extremando las medidas de cuidado. El virus no discrimina y puede llegar tanto a los vecinos como a sus dirigentes políticos.

Nadie está excento, algo que aprendieron los intendentes de Huinca Renancó, General Cabrera, La Carlota y Adelia María. El virus fue arrinconando a los jefes municipales del Gran Río Cuarto, siendo el último de ellos el intendente de Las Higueras, Alberto Escudero. A esto se sumó que lo que se dio a conocer en las primeras horas de ayer, el contagio del intendente de Reducción, Andrés Passero Garay, otro de los referentes del peronismo en el sur cordobés.

“Lo estamos cuidando mucho al intendente”, expresó uno de los colaboradores directos de Llamosas. La mancha roja del virus en la estructura política de Córdoba también mantiene en alerta al mandatario riocuartense. Al fin y al cabo, resultaría llamativo que Llamosas se contagie mientras avala la fecha del 29/11 para ir a las urnas. Si el vecino interpreta que en este contexto “no se salva nadie”, el riesgo terminaría por ahuyentar a los votantes.