Llamosas pisa el acelerador para reafirmar el 29/11

El intendente riocuartense llamó a “ejercer el derecho democrático” en la fecha acordada, tras sufrir dos postergaciones en seis meses. El mandatario dijo que “los protocolos están listos”, pese al “alerta roja” declarada por la Provincia.

Por Gabriel Marclé

“Convivir con el virus implica también ejercer el derecho democrático más importante que tiene la vida cívica en nuestra ciudad, que es elegir a nuestros representantes”. Así lo indicó el intendente riocuartense, Juan Manuel Llamosas, tras ser consultado sobre las elecciones del 29 de noviembre. En el Telediario de Canal 13, el mandatario mostró un impulso fuerte por ratificar que la tercera será la vencida y dejó de naufragar entre los cuestionamientos que ponen en duda la realización del proceso electoral.

Esta faceta responde a un plan de batalla renovado por la baja en el número de casos, pero algunas voces internas anuncian el advenimiento de un escenario complejo desde lo sanitario. El virus seguirá marcando agenda y muchos se preguntan si el tiempo que queda hasta el día de las urnas será suficiente para suprimir los riesgos generados por la pandemia.

El nuevo Llamosas genera la sensación de una crisis que está cerca de ser sorteada. La evaluación del intendente ya no teme en asegurar que la curva está en caída, a riesgo de encontrarse con nuevas subas que puedan llegar en el corto plazo. Esa seguridad es la encargada de guionar cada palabra del discurso oficial, al menos el de aquellos que se alinean con el primordial objetivo de reelección.

“Estimamos que podemos estar en un promedio de 100 casos. Hemos amesetado la curva de contagios, con una tendencia que se ha consolidado”, anunció el jefe municipal. Los asesores de la campaña oficialista ordenaron alejarse de la mesura impuesta por el escenario de crisis para avanzar a todo gas hacia la fecha de votación. Después de todo, los rivales directos del intendente no darán más ventajas.

El acuerdo entre las principales fuerzas que compiten en la carrera electoral allanó el camino al comienzo de la campaña, cada una con diferentes motivaciones, pero con objetivos similares. Llamosas, Abrile y Carrizo compusieron un frente pro-electoral, mientras candidatos como Eduardo Scoppa y Lucía de Carlo eligieron advertir sobre los peligros de ir a las urnas en medio de un escenario al que todavía le falta mucho para ser declarado “libre de Covid”.

“No hay tiempo que perder”, es el mantra invocado por los encargados de planificar y ejecutar el programa de campaña de Llamosas. Saben que será necesario mover algunas fichas para devolverle el color a la pálida figura del candidato peronista tras los golpes de la pandemia. Pero la urgencia principal responde a lo que ocurre en el bando opuesto con la imagen de Gabriel Abrile.

Los sondeos ordenados desde el oficialismo habrían mostrado un crecimiento en la imagen positiva del candidato radical, con una diferencia que se fue acortando a medida que avanzó la crisis sanitaria, pero que todavía marcan una ventaja para el intendente Llamosas. Sin embargo, las consultas encargadas por el frente opositor marcan que se avecina una batalla mano a mano y en condiciones de igualdad impensadas allá por marzo, antes de la primera postergación. Lo que se desprende de unas y otras encuestas resulta poco confiable, teniendo en cuenta que se acomodan de acuerdo a las pretensiones de cada uno, pero son útiles para comprender las razones detrás de esta marcha acelerada hacia las urnas.

El intendente dejó en claro este jueves que “los protocolos están listos”, aunque dejó entrever que se votará “si las condiciones sanitarias lo permiten”. Más allá de la confianza que guía esta nueva etapa de la campaña, la agenda de Llamosas se sigue moviendo al paso del Coronavirus. Aunque se imponen las ganas de votar en cuanto antes, hay quienes piden por mayor prudencia, apoyados en las declaraciones de los médicos que proyectan un escenario negativo, similar al que plantean desde el Gobierno de Córdoba.

 

Alerta roja en Córdoba

El día antes de la aparición de Llamosas, el ministro de Salud les había comunicado a los intendentes de toda la provincia que se viene una etapa delicada para la pandemia en Córdoba. Diego Cardozo no solo se refirió a la llegada de más casos, sino a la capacidad del sistema para contener esos contagios tras afrontar una etapa que mantuvo a muchos al borde del colapso.

El mensaje del funcionario resonó en el sector de salud, desde donde advierten que Río Cuarto todavía no está exento del colapso. La preocupación no es exclusiva del escenario riocuartense, ya que comienza a surgir nuevas complicaciones en localidades de la región que dependen de Río Cuarto como polo sanitario, tal como ocurrió desde el comienzo de la etapa crítica. En ese sentido, las autoridades sanitarias de la región observan con muchísima atención lo que ocurre en Vicuña Mackenna. Fue en esa localidad donde se originó el brote que se trasladó a Río Cuarto y produjo la crisis que perdura hasta el día de hoy.

La ciudad situada al sur del departamento se encontraba afrontando un proceso de recuperación y consiguió registrar una semana sin casos, situación que produjo relajamiento social y llevó a un rebrote que trajo consigo unos cien casos activos. Incluso se confirmó que el intendente de Mackenna, Roberto Casari, estaba entre los nuevos contagiados de Covid-19. Si el virus sigue el camino que tomó hace dos meses, Río Cuarto no estaría tan lejos de repetir la historia, con un sistema sanitario que se prepara a la eventualidad con la capacidad al límite.

Por otro lado, el equipo directivo del COE Regional ha perdido trascendencia con el paso de los días. Si bien Diego Almada se caracteriza por ocupar un rol más discreto en comparación con las apariciones públicas de otros funcionarios, fuentes cercanas a la Municipalidad confiaron que existen diferencias con el equipo político que responde al intendente Llamosas. Las acciones del especialista enviado por la Provincia son ajenas a la especulación electoral, razón por la que sus sugerencias -más en línea con las advertencias del ministro Cardozo- no son funcionales al optimismo moderado que proponen quienes piensan en la cercanía de las urnas.

Es sabido que algunos asesores sanitarios del COE, así como otros actores de la gestión municipal, le plantearon a Llamosas que podían venirse tiempos muy difíciles en el escenario de pandemia, incluso más complicados que los de estos últimos seis meses. Más allá de las advertencias, el líder del Ejecutivo riocuartense está convencido de votar en noviembre.

La línea bajada por la Provincia manifiesta una “alerta roja”, mientras que en Río Cuarto las luces del semáforo están en amarillo. Es decir, si bien existe una preocupación por la cantidad de contagios y muertes, las autoridades locales tienden a sostener un llamado a la tranquilidad y proyectan la recuperación en un periodo no superior a las 6 semanas. El intendente confía en quienes le manifiestan que el brote será contenido antes de las elecciones del 29 de noviembre. Todo apunta a creer que, pase lo que pase, el rumbo de la Municipalidad por los próximos cuatro años se definirá antes que termine el año.