Conflicto municipal: los CPC absorben el 1er golpe

Los operativos de hisopado puestos en marcha en los CPC contuvieron el impacto de la primera medida de fuerza del Suoem, que paralizó los testeos en dispensarios municipales. El sindicato estudia su próximo paso, el Ejecutivo analiza las propias debilidades.

Sea por impericia, por falta de determinación o por cualquier otro motivo desconocido para quienes no tienen parte en las mesas de decisión, el conflicto entre el Palacio 6 de Julio y el sindicato de empleados municipales ha resurgido, y a diferencia del escenario que se observó durante los primeros meses de la pandemia, el Ejecutivo ya no tiene todo a su favor.
Las medidas dispuestas en razón de la emergencia sanitaria son ahora mucho más flexibles, el gremio ha tenido tiempo para reagruparse y, más importante aún, su líder histórico ha reaparecido en escena. Y a partir de ello el Suoem ha decidido relanzar su plan de lucha boicoteando a la gestión desde adentro, ahora fortalecido por la inexplicable restitución de sus mandos medios concedida por el Palacio Municipal.
Puesto a la faena, el primer movimiento del gremio no se hizo esperar, y sin miramientos decidió golpear en el flanco que más preocupa a la gestión y a todos los cordobeses: el sanitario. El mismo lunes, en simultáneo a las diatribas de Rubén Daniele, buscó sembrar el caos asegurando que los dispensarios municipales en los que se venían llevando a cabo los testeos no contaban con los insumos necesarios para realizar esas tareas.
El golpe de efecto fue inmediato. En horas toda la ciudad hablaba de ello. Sin embargo la gestión reaccionó con agilidad y convocó a todos los directores de Centros de Participación Comunal para que desde el martes a primera hora pusieran en marcha operativos de hisopado en sus CPC.
Con mayor o menor destreza, cada uno de los directores logró cumplir con las directivas del Palacio 6 de Julio, y los CPC absorbieron el primer golpe del Suoem. Desde luego, el gremio no tardó en denunciar que las instalaciones no eran propias para llevar adelante esas tareas y que las medidas de seguridad no estaban dadas para garantizar la salud de los trabajadores.
Un argumento bastante flaco si se considera que los operativos son realizados o bien en carpas montadas afuera de los CPC o bien en alas de cada edificio que son evacuadas de los empleados que allí revistan, además de modificarse los horarios en que las oficinas prestan servicios para que no coincidan temporalmente con los momentos en que los vecinos se forman en las inmediaciones de los CPC para retirar sus turnos.
Por si esto fuera poco, cabe además señalar que Córdoba, como el resto de las ciudades del país y el mundo, se enfrenta a una emergencia en la que se debe actuar de la mejor manera posible; pero siempre dentro del marco de lo posible. Pasar a la inacción porque las condiciones no son óptimas simplemente no es una alternativa.
A partir del próximo lunes cada CPC, que actualmente realiza 75 hisopados diarios, duplicará los testeos que lleva a cabo, que sumados a los que se realizan en los “consultorios móviles”, los hospitales municipales y las diferentes sedes de la Dirección de Emergencias Médicas constituyen el aporte del municipio en cuanto al diagnóstico de la enfermedad.
Ahora bien, más allá de que por medio de los CPC la Municipalidad haya esquivado la primera ofensiva del gremio, nadie duda de que la próxima tardará poco en llegar.
En el Suoem se llevan adelante reuniones y se debaten las próximas medidas a tomar. Además del “apagón virtual” en las escuelas municipales se analiza cómo llevar el conflicto a los CPC, que representan ahora el punto más vulnerable para la gestión.
Desde el peronismo, distintos dirigentes con mayores y menores responsabilidades en la gestión adivinan que la próxima ofensiva del Suoem podría llegar por dos flancos: contrataciones y contagios. Buscarán, entienden, vincular estos últimos a los operativos de hisopado más allá de que, en rigor, no tengan conexión alguna. A decir verdad, a esta altura de la pandemia prácticamente no existen oficinas privadas o públicas que no hayan sufrido algún contagio.
Por último, dirigentes territoriales del peronismo ajenos a la gestión adivinan otra debilidad: funcionarios de segunda o tercera línea que no han mantenido con el Suoem la profilaxis que las circunstancias demandan. Habrá que ver si sus vaticinios son o no certeros.