Empleada municipal denunció abusos en Alumbrado Público

Erika Suvaljko, delegada de Alumbrado Público, denunció judicialmente por Abuso Sexual y Violencia de Género a su superior jerárquico Luis Alejandro Gómez. Previamente había cursado un reclamo ante la Comisión de Género del sindicato que hizo caso omiso de su denuncia.

Por Felipe Osman

Erika Rosana Suvaljko, delegada de Alumbrado Público, denunció haber sido víctima de abuso sexual y múltiples hostigamientos ejercidos por su superior jerárquico, José Antonio Gómez, en su lugar de trabajo e incluso en las inmediaciones de su vivienda.
Según explica la denunciante, la persecución de la que es víctima comenzó a mediados de 2019, después de haber sido electa como delegada de la repartición. Desde entonces Gómez empezó a hostigarla de distintas formas y esa persecución fue intensificándose hasta llegar a episodios de violencia sexual.
Suvaljko relata que a partir de esa fecha Gómez empezó a someterla a controles muchísimo más estrictos que a sus compañeros de área, recriminándole incluso haberse ausentado de su puesto de trabajo cuando apenas si se levantaba de su escritorio para ir al baño, o llamándola por teléfono para pedirle explicaciones respecto de sus tareas por la noche, fuera de su horario de trabajo.
Esos hostigamientos fueron acrecentándose con el correr del tiempo, llegando a someterla a episodios de violencia psicológica y verbal, insultándola y amenazándola con trasladarla a otras oficinas en las que se llevan a cabo tareas que nada tienen que ver con las que Suvaljko desempeña. Repárese en que la denunciante es inspectora y se encuentra capacitada como Perito de Accidentología Vial, y Gómez aseguraba que pedirá su traslado al depósito o al taller.
En una ocasión, afirma la denunciante, Gómez llevó un contenedor a su oficina y destruyó toda la información del área que obraba en las carpetas que Suvaljko, como secretaria de la Sección de Flota del Departamento Servicios Generales, llevaba.
Cuando finalmente la denunciante buscó el respaldo de sus compañeros y le planteó a Gómez que sus maltratos tenían que terminar, la situación se tornó muchísimo peor. Suvaljko relata que desde entonces Gómez empezó a entrar a su oficina pateando la puerta y llegó a lastimarla en un brazo por hacerlo, e incluso comenzó a aparecérsele en las inmediaciones de su hogar, para retirarse apenas la denunciante se percataba de su presencia.
Finalmente, apunta Suvaljko, la violencia física, psicológica y verbal se convirtió en violencia sexual, y raíz de ello radicó una denuncia en el Polo de la Mujer, a partir de la cual se libraron órdenes de restricción de acercamiento que Gómez jamás respetó, ya que sigue apareciéndose en las oficinas de Alumbrado Público cuando le viene en gana. Los detalles de esa denuncia constan en el sumario judicial iniciado bajo la carátula de “abuso sexual y violencia de género”.
Suvaljko explica que el permanente hostigamiento del que fue y es víctima la obligaron a solicitar una carpeta psiquiátrica, por sufrir ataques de pánico producto de la persecución a la que Gómez la somete.
Además, apunta que a pesar de haber denunciado su situación ante la Comisión de Género del Sindicato de Empleados Municipales desde allí no se le ofreció ningún tipo de solución o acompañamiento, avalando con su omisión la conducta de su victimario.
La denunciante asegura que todos estos hostigamientos se explican en que, en razón de su cargo, ella tenía acceso a información del área de flota en la cual constaba que Gómez, junto a otros empleados, utilizaban los vehículos oficiales en beneficio propio.
El caso de Suvaljko se suma a otras denuncias similares que han tenido mayor o menor trascendencia mediática, datando la última de ellas de julio de este año. En esa ocasión, una empleada de un Centro de Participación Comunal denunció haber sido violada por un compañero en su lugar de trabajo sin que sus superiores jerárquicos ni el sindicato hubieran tomado cartas del asunto a pesar de sus reiteradas denuncias.