Asimetría frente al Covid entre Río Cuarto y Córdoba

El ministerio de Salud provincial proyectó una “embestida” de contagios para los próximos sesenta días, justo cuando Río Cuarto comienza a vislumbrar la superación del brote. Pese a las advertencias, las autoridades municipales aseguran que Río Cuarto no volverá a Fase 1.

Por Gabriel Marclé

Mientras Río Cuarto se encuentra expectante por las señales de una curva en caída, el Ministerio de Salud provincial anticipa que se vienen dos meses difíciles para Córdoba. No es la primera vez que se presenta esta dicotomía, como si los criterios de uno y otro pertenecieran a dimensiones opuestas. El ministro de Salud de la provincia, Diego Cardozo, continúa fortaleciendo su postura realista y vuelve a advertir sobre la posible llegada de Fase 1 para Córdoba capital y otras localidades. En el sur provincial, Río Cuarto ni quiere comenzar a charlar sobre esa posibilidad, teniendo en cuenta que superó el aislamiento obligatorio hace tan solo dos semanas.

Lo cierto es que, una vez más, Córdoba y Río Cuarto conviven con la pandemia en dos realidades diferentes. Al menos eso parece, tomando como referencia las intervenciones de las autoridades sanitarias en ambos estamentos. La Municipalidad habla del porvenir de tiempos mejores y el Centro Cívico, atento a las definiciones del “Panal”, advierte que el futuro no es precisamente bueno.

Las historias de pandemia entre la Municipalidad y la Provincia nunca terminaron de alinearse. El día en que el gobernador anunciaba la vuelta de las reuniones familiares, Río Cuarto afrontaba el periodo más crítico desde el comienzo de la crisis sanitaria. Llamosas vislumbraba la posibilidad de volver a Fase 1, mientras el ministro Cardozo lideraba una “oleada zen” con el llamado a la tranquilidad. Un mes después, el mismo funcionario anuncia que se vivirán sesenta días de extrema preocupación por una “embestida de casos”.

“Vamos a tener dos meses complicados en el aumento de casos y eso va de la mano con el aumento de ocupación de camas”, detalló el martes el ministro Cardozo durante una actividad realizada en el Hospital de Villa María, trazando un panorama delicado que se aleja del moderado optimismo demostrado meses atrás. La preocupación por la capacidad sanitaria va en aumento, algo a lo que se han acostumbrado las autoridades del sur provincial.

El Gobierno asegura que cuenta con un plan operativo para hacerle frente a “la embestida”, pero el botón rojo de la Fase 1 sigue entre sus posibilidades. “Si lo amerita, no se deja de lado que se tenga que restringir de nuevo al máximo la circulación”, aseguró el funcionario. Las noticias circularon con rapidez por todo el territorio cordobés, generando un efecto especial en Río Cuarto, donde se está proyectando una progresiva salida de la crisis sanitaria.

¿De qué hablaba Cardozo? ¿Fase 1 en Córdoba capital? ¿En toda la provincia? Depende de quien sea consultado, la respuesta puede variar. Lo cierto es que las autoridades riocuartenses eligen la interpretación que más se ajusta a sus proyecciones. Para el secretario de Salud municipal, Marcelo Ferrario, el ministro Cardozo se refirió en todo momento a la situación de la ciudad capital, por lo que Río Cuarto estaría exenta del diagnóstico. Por esta razón, la Municipalidad no concibe la posibilidad de retornar a Fase 1 por segunda vez en menos de un mes.

¿Estará en lo cierto el funcionario? ¿Cardozo se refería a la capital? En consultas realizadas a fuentes cercanas al Ministerio de Salud provincial, las palabras del ministro no se habrían limitado a Córdoba capital, sino que la “embestida” a la que hizo referencia llegaría a todo el territorio provincial. Después de todo, las declaraciones del funcionario hicieron referencia al sistema hospitalario provincial en su conjunto.

Si Cardozo se muestra preocupado por la situación de toda Córdoba, ¿por qué Río Cuarto insiste en despegarse de esa crisis? Si bien los números de la pandemia comienzan a demostrar una mejoría, parece demasiado pronto para anticiparse a un escenario de crisis superada. Después de todo, el virus es conocido por derribar planes y proyectos.

Podría decirse que la postura del doctor Ferrario es entendible, teniendo en cuenta que hace tiempo no hay buenas noticias para el Imperio del sur cordobés. Además, los tiempos lo apremian con la cercanía del proceso electoral y la necesidad casi imperiosa de darle buenas noticias a los vecinos de la ciudad. En ese sentido, el optimismo puede llegar a tener algo de validez, pero desde Córdoba se dice lo contrario.

Las autoridades locales consideran que mientras la Provincia afronta sesenta días de cifras altas en contagio, Río Cuarto habrá superado el pico de casos. Se habla de unas siete semanas en las que se extinguiría el brote vigente desde hace dos meses. En todo momento, la Municipalidad apunta a sostener un discurso de recuperación y pronta superación de la crisis, mirando de reojo los acontecimientos que se vienen en el corto plazo, con las elecciones como evento principal.

Siguiendo esa línea, a fines de octubre podrían llegar a promover más flexibilizaciones y se apostaría a solicitar la vuelta de las reuniones familiares, como elementos que apuntan directamente a levantar el desgastado humor social. Se invierten los diagnósticos, tal como ocurrió en agosto, cuando Schiaretti promovía los encuentros entre familiares mientras Río Cuarto luchaba contra el brote de contagios. En el último tiempo, el estado de la crisis los siguió encontrando en escenarios opuestos.

Por fuera de los entreveros y especulaciones, es válido preguntarse si los encargados de contener la crisis en Río Cuarto cuentan con suficientes indicadores como para justificar los diagnósticos optimistas y despegarse de las preocupaciones planteadas por el Ministerio de Salud. ¿Es este el camino correcto que ayudará a sobreponerse de la crisis? El alto nivel de confianza, ¿está basado en certezas o son tan solo expresiones de deseo?

Si se consulta a médicos, enfermeros y directores de clínicas privadas, la situación todavía está lejos de ser la ideal para mantener un camino próspero de recuperación. No depende tanto de los controles y acciones gubernamentales, sino del comportamiento de una sociedad que todavía exhibe señales de descompromiso con la actualidad sanitaria.

Por otro lado, aunque el número de recuperados asciende a 3.000 y el ritmo de contagios haya disminuido, la ciudad todavía cuenta con más de 2.000 contagios activos y una cantidad importante de vecinos aun no fueron testeados. Las clínicas proyectan que la alta ocupación de las terapias se mantendrá por un tiempo más y no descartan la posibilidad de un rebrote que acrecenté el pico alcanzado hasta el momento.

Y una cuestión fundamental para entender el momento actual de la crisis tiene que ver con la cantidad de muertes, la cual ya superó las 80 en poco más de un mes. Hasta los profesionales más prestigiosos de la ciudad coinciden en que no se puede hablar de superación mientras sigan registrándose estas cifras de fallecimientos por Covid.

Más allá de las variables, está claro es que las proyecciones sanitarias siempre sufrieron reveses y terminaron postergando la etapa de recuperación que aún no ha llegado. Resulta imposible olvidar que hacia el comienzo de la pandemia se hablaba de un pico de contagios que llegaría en el mes de mayo, que luego se estiró hasta agosto y ahora se estima para vaya a saber cuándo. Es por eso que la incertidumbre empeora si se la ataca con la ansiedad que genera la búsqueda de resultados positivos. Esta etapa requiere de más certezas y menos plazos.