El Suoem relanza su guerra de guerrillas

Con la arenga de Daniele aún flotando en el aire, el sindicato lanzó una nueva ofensiva contra la gestión, con asambleas en los CPC y un “apagón virtual” en Educación. Día uno de un conflicto rejuvenecido que el Suoem promete llevar hasta las últimas consecuencias. Silencio de radio en el Ejecutivo.

Por Felipe Osman

El conflicto que el Palacio Municipal puso en stand by a principios de julio, ofreciendo al Suoem una tregua en un momento en que las condiciones le eran absolutamente favorables, terminó de descongelarse este lunes. Y en menos de 24 horas el sindicato ya ha puesto manos a la obra para dar comienzo a una guerra de guerrillas con la que buscará entorpecer la gestión en cada oportunidad que le sea posible.
El Ejecutivo firmó, al devolverle al sindicato en control de los mandos medios, una paz descartable que se esfumó antes de empezar. Pero, ¿cómo se gestó la reinstalación de los mandos medios desplazados durante el conflicto que inició a mediados de mayo y se decidió congelar el 9 de julio? Sin certezas absolutas, la versión más difundida es que el 18 de septiembre los directores de cada área recibieron un memo en el que les solicitaban “ratificar o rectificar” a los mandos medios interinos separados de sus cargos, junto al pedido de que respondieran con celeridad. Operó entonces una magnífica casualidad: todos se inclinaron por la ratificación.

Atiéndase a lo siguiente: los mandos medios son los cargos jerárquicos de planta estable. Es decir, quienes se encuentran en los organigramas de cada repartición, por debajo de los sub-directores, y a su vez los primeros responsables de ejecutar las instrucciones impartidas por la gestión aunque sin tener responsabilidad política alguna por hacerlo. En palabras llanas, son las personas mejor ubicadas para boicotear cualquier acción de gobierno. Devolver los mandos medios al Suoem implica algo así como devolverle sus puestos de batalla.

Cuesta entonces comprender la matemática que explica la decisión de armar al enemigo para sellar la paz. Pero, habida cuenta de que las composiciones de lugar que desde afuera de las mesas de mando pueden construirse son siempre fragmentarias, avancemos.
Habiendo recuperado sus trincheras, el sindicato parece resuelto a recuperar absolutamente todo lo perdido. Y alcanzar tal objetivo ya no luce tan improbable. En primer lugar, difícilmente un gremialista tan diestro como Rubén Daniele decida arengar a las Áreas Operativas prometiéndoles recuperar algo que no sabe de antemano que puede conseguir. Y en segundo término, hay quienes apuntan que el histórico líder de la Verde ha hecho las mismas promesas en reuniones privadas con integrantes de la conducción, en las que impostar para la tribuna no resulta necesario.

El primer paso para llevar adelante la reconquista tuvo lugar el mismo lunes. El sindicato decidió entorpecer, con asambleas, los operativos de hisopado que se llevaban adelante en los dispensarios municipales para golpear al Ejecutivo donde más le duele: la pandemia.
Se decidió entonces llamar a todos los directores de CPC a una reunión relámpago sobre el cierre de la jornada en el Palacio 6 de Julio. La directiva: montar los operativos de testeo en los CPC, en los que el sindicato todavía no juega tan “de local” como en los dispensarios. Ayer funcionó. Habrá que ver por cuánto tiempo.

En paralelo, el Suoem también instruyó a todos los docentes municipales a llevar adelante un “apagón virtual” por presuntos errores en la liquidación de haberes. Esas mismas instrucciones fueron ayer ampliadas a todas las áreas del municipio. Como puede verse, el sindicato está entusiasmado, y no escatimará esfuerzos para amenizar el conflicto.

Queda por preguntarse, solamente, qué resistencia encontrará del otro lado. El Ejecutivo tuvo todos los astros alineados a su favor para pacificar al Suoem. No sólo el férreo respaldo de la Provincia, sino también una emergencia sanitaria que le permitió alejar del Palacio 6 de Julio y las demás reparticiones a los empleados municipales. Se hizo, por otro lado, de una populosa “brigada” de Servidores Urbanos y Promotores de Convivencia para poder llevar adelante la gestión incluso sin la cooperación del sindicato y multiplicó también las funciones de la Tamse y el COyS, ampliando sus objetos sociales para que pudieran llevar adelante distintas tareas, que van desde la erradicación de basurales hasta la instalación de luminarias y bacheo. ¿Habrá sido todo esto en vano?

Llaryora es, en el mapa cordobés, el dirigente mejor posicionado para tomar la posta de Juan Schiaretti en 2023. La pregunta es ¿qué necesita para lograrlo? La Municipalidad de Córdoba no ha sido exactamente un trampolín político para sus últimos ocupantes. En rigor, ha estado mucho más cerca de ser lo contrario. Sobre el inicio de su gestión, el intendente pareció decidido a dar un tinte refundacional a su administración, proponiéndose lograr el final del cogobierno con los sindicatos. Esa sería su ofrenda a los cordobeses para justificar, al finalizar su intendencia, su postulación al Centro Cívico. Queda por verse si esa sigue -o no- siendo su hoja de ruta.