Sector de eventos piden al municipio por la reapertura

Empresarios se reunieron en el Concejo Deliberante para declarar que la situación particular del sector “es insostenible”. El legislativo se comprometió a mediar con el intendente para llevar soluciones, pero los organizadores de eventos quieren volver a los salones y no se conformarán con menos.

Por Gabriel Marclé

La economía en pandemia no deja más que números negativos, pese a la progresiva apertura de actividades que ayudan a morigerar el golpe que trajo consigo el parate sanitario. Aunque el comercio y otros referentes del sector productivo regresaron de Fase 1 con un impulso de ventas que ayuda a dar luz entre tanta oscuridad, otros sectores continúan esperando por el visto bueno de las autoridades para volver al ruedo. Se trata de rubros que no generan ingresos desde el comienzo de la pandemia, unos siete meses de inactividad que los coloca al borde de la desaparición, como los realizadores de eventos que se manifestaron en la mañana del lunes pidiendo por la rehabilitación de sus emprendimientos.

La movilización reunió a un grupo de veinte representantes del sector, entre los que se encontraban organizadores de eventos, empresarios gastronómicos, productores audiovisuales y otros tantos componentes de la cadena productiva del sector. Con protocolos en mano, se dirigieron al Concejo Deliberante donde fueron recibidos por ediles del oficialismo y la oposición. Durante el encuentro, le manifestaron al legislativo que se encuentran en “un punto límite” y reprocharon que hasta el momento la Municipalidad no les ha brindado respuestas favorables.

“No sabemos a ciencia cierta cuándo vamos a poder volver”, reflejaron desde el Río Cuarto Convention & Visitors Bureau, organización que nuclea a los representantes del sector. Los empresarios se dirigieron al Concejo Deliberante para solicitar que intervengan de alguna manera para garantizar respuestas claras sobre el futuro del rubro, en un escenario que definen como “insostenible”.

Respecto a los protocolos sanitarios, los empresarios señalaron que en el mes de julio presentaron en la Municipalidad un proyecto que contemplaba medidas realistas para garantizar la seguridad de sus establecimientos. Sin embargo, contaron que hasta el momento no tuvieron respuesta por parte de las autoridades del Ejecutivo. “No sabemos por qué no se dio. Se habían comprometido a formar una mesa de trabajo para avanzar, y nunca más nos convocaron”, relataron.

Los organizadores de eventos reconocieron que la crisis sanitaria exige un nivel de compromiso con la comunidad, pero que al mismo tiempo no puede dejarse de lado el efecto de las restricciones en la economía de cientos de riocuartenses. Con tal de volver, garantizaron su compromiso por cumplir con todas las exigencias que se propongan. “Estamos preparados para reanudar nuestra actividad, somos un sector que brinda seguridad y que vamos a cumplir con todas las normas. Es necesario volver, pero en un marco de legalidad y cuidado”, aseguraron.

Otro de los puntos abordados en la reunión tuvo que ver con la realización de eventos clandestinos, problemática que los organizadores pusieron sobre la mesa. “Nosotros no podemos abrir los salones, pero sabemos que hay lugares que toman reservas y venden entradas, pero lo hacen en un marco de ilegalidad y falta de compromiso”, reflejaron. Cabe aclarar que, respecto a los encuentros sociales clandestinos, la Municipalidad había puesto el ojo en la situación de los countrys o barrios cerrados en los que se registraron varios focos de contagio durante el comienzo del brote.

Pese a los reclamos, los representantes del sector se retiraron del Concejo con buenas noticias. Desde el bloque oficialista se comprometieron a mediar con el Ejecutivo para concretar una reunión entre los empresarios y el intendente Llamosas. “Nos sentimos escuchados por los concejales. Es una apertura muy positiva para lo que tenemos como objetivo principal”, manifestaron los organizadores tras la reunión.

Por otro lado, representantes de boliches y salones de fiesta elaboraron un protocolo basado en el sistema de “burbujas”, por medio del cual se pueda recibir a grupos reducidos que se alojarían en habitáculos de este tipo para permanecer aislados del resto. La inventiva es lo que se termina imponiendo en tiempos donde cualquier alternativa resulta mejor que el cierre total.

 

Tire y afloje

Al parecer, el Ejecutivo abre un camino de diálogo con los sectores que aguardan por la habilitación del COE y la Municipalidad para rehabilitar su golpeada economía por medio de la vuelta al trabajo. Si bien las urgencias del escenario de pandemia apuntan a revitalizar la capacidad de atención sanitaria y reducir las cifras de contagio, Llamosas también se enfoca en sostener las buenas relaciones con quienes se enfilaban detrás de su proyecto antes de la pandemia.

La historia se repite, tal como ocurrió con gimnasios y otras actividades. Primero vino el reclamo fuerte y sostenido, con presiones que terminaron por forzar una apertura que de a poco se fue incorporando al ritmo habitual. Sin embargo, sectores como el de los organizadores de eventos sufrieron el golpe más sostenido en el tiempo. Mientras las proyecciones de mayo planteaban la posibilidad de realizar eventos a partir de octubre, los 5.000 contagios del brote postergaron todo plan por tiempo indefinido.

Las autoridades sanitarias permanecen preocupadas por el ritmo de avance del Coronavirus en la región, por lo que sugirieron al intendente que no se inmute ante el recrudecimiento del reclamo que llevan adelante los sectores que buscan la reapertura. Para los especialistas en salud, lo preferible será mantener el cierre de los espectáculos públicos hasta el 2021 o lo más cerca posible de la salida de las vacunas contra el Covid-19. Pero esos tiempos son difíciles de estipular, mientras las presiones del empresariado nocturno continúan en aumento.

¿Es seguro hablar de eventos sociales de este tipo en medio de la crisis? Casamientos, cumpleaños, celebraciones masivas, son eventos considerados de riesgo extremo en todo el mundo, especialmente en Argentina cuando se atraviesa una etapa de contagios récord. Pero, si los bares y restaurantes abren, ¿por qué no los salones de eventos o boliches? Las diferencias entre una y otra actividad son claramente visibles, con cuestiones de distanciamiento y prevención que afrontarían un alto nivel de complejidad y, seguramente, un bajo nivel de cumplimiento. Pero los empresarios sostienen que necesitan volver al ruedo antes que concluya el año, y no están dispuestos a cesar sus pedidos.

Quienes se oponen a la vuelta de los eventos en salones de fiesta no carecen de argumentos para sostener su posición. Por contrario, la evidente crisis de contagios termina por darles la razón. Sin embargo, el embate de los empresarios y el rebote de las presiones en el escenario político podrían terminar por torcer el brazo de un intendente que, aunque se ha mantenido firme con los controles, también especula sobre la simpatía de sus decisiones en sectores clave de la economía local. El dilema de “salud vs. economía” sigue calando profundo en la agenda política de Llamosas y compañía.