Suoem: las bases preguntan por la digitalización

Los empleado municipales solicitaron reuniones con la conducción para preguntar por al proceso de digitalización encarado por la gestión y sus consecuencias. Temen pérdida de funciones. El fin de los expedientes papel, otro golpe al poder del sindicato.

Por Felipe Osman

Las protestas de las distintas reparticiones municipales que vienen sucediéndose durante la última semana forman parte del conflicto que existe entre el sindicato y el Ejecutivo, pero no lo agotan. El resquebrajamiento de la paz sellada el 7 de julio después de una reunión entre las autoridades del Palacio Municipal y la cúpula del Suoem presenta también fisuras internas, sin manifestaciones hacia el exterior, pero no por ello menos importantes.
Una de ellas está próxima a salir a la superficie. Las bases del gremio empezaron, esta semana, a pedir reuniones con la conducción a los fines de discutir un tema central, tanto para el sindicato en sí mismo como para los empleados que desempeñan tareas administrativas en las distintas oficinas municipales: la digitalización.
La gestión capitaneada por Martín Llaryora desembarcó en el Palacio 6 de Julio con una serie de objetivos centrales, entre otros, la puesta en valor de espacios verdes, la descentralización, el reordenamiento de las cuentas municipales, el rediseño de la financiación del sistema de salud y la digitalización.
Algunos de ellos, como la profundización de la descentralización iniciada por Rubén Martí y la construcción de un sistema de convenios que permitiera a los hospitales municipales percibir un reintegro (al menos parcial) por las prestaciones a pacientes que tuvieran obra social quedaron lisa y llanamente postergados por la pandemia.
Otros, como la ejecución de modesta obra pública para poner en valor espacios verdes, no fue completamente suspendida pero -razonablemente- dista de estar entre las prioridades que impone el nuevo contexto.
El reordenamiento de las cuentas municipales y la digitalización, por el contrario, se han convertido en necesidades mucho más imperiosas desde la llegada de la pandemia.
En el primer caso el Ejecutivo ha actuado con determinación. Llevó adelante una disminución de la jornada municipal que le permitió ahorrar el 14 por ciento de los costos salariales, cuenta que hasta principios de año consumía más del 65 por ciento de los recursos de la ciudad. Para consolidar ese ahorro, supo también imponerse en un profundo conflicto con el sindicato que duró casi dos meses. Y además, ya se encuentra renegociando el pasivo en dólares contraído por la anterior gestión que, de reestructurarse, daría oxígeno a las cuentas del municipio.
En cuanto a la digitalización, el objetivo perseguido por la Secretaría de Modernización es informatizar el 75 por ciento de los trámites que hasta el 10 de diciembre último se realizaban presencialmente. Y en ese programa ya empiezan a verse avances, como la tramitación de partidas de nacimiento, que desde hace algunas semanas puede realizarse a través de la plataforma del Ciudadano Digital.
Esto preocupa a los empleados del Registro Civil, que empiezan a ver como muchas de sus tareas pueden tornarse innecesarias en el corto plazo. Y esa misma preocupación empieza a hacer eco en otras reparticiones, que adivinan una suerte similar.
Ahora bien, del mismo modo que la informatización de gran parte de los trámites que hasta ahora se realizaban de manera presencial preocupa a muchos empleados, la digitalización de los expedientes preocupa a la conducción del sindicato.
Es que la erradicación de los expedientes-papel implica un duro golpe al poder del Suoem, habituado a hacerse con la información que considerara necesaria para sus negociaciones interceptando expedientes o presionando al Ejecutivo con el cajoneo/“extravío” de los mismos.
En los próximos días la conducción tendrá -si escucha el reclamo de las bases- reuniones con delegados y empleados de las Áreas Administrativas para tratar este asunto, que promete convertirse en un nuevo capítulo de las tensiones con el Ejecutivo.