A un año de la interna, Abrile se muestra en ascenso

El espacio opositor celebró el aniversario de la interna que le dio la candidatura a Gabriel Abrile. Los tiempos cambiaron y la pandemia marcó un punto de inflexión para un proyecto que mutó de pretensiones.

Por Gabriel Marclé

Un año atrás, la Unión Cívica Radical de Río Cuarto realizaba una elección interna para definir su candidato a intendente en la carrera electoral del 2020. Con el 56,27% de los votos, Gabriel Abrile se erigía como el líder opositor que encabezaría lo que por aquel entonces se consideraba una hazaña difícil de concretar. Pero el tiempo pasó y, pandemia de por medio, los radicales comienzan a transitar un camino que los encuentra mejor parados que antes.

El doctor Abrile, quien supo ser secretario de Salud en la era Jure y ostentó la candidatura en 2016, supo ser una figura sorpresiva, o la opción menos aclamada por los popes del radicalismo local. Las expectativas generadas por su victoria en la interna no fueron demasiado altas, obligando a pensar un resultado que al menos lograra ubicar al espacio como una oposición fuerte en el legislativo municipal.

En el camino quedó Gonzalo Lujan, quien también fue funcionario de Jure, alguien que había logrado formar un proyecto mientras se encontraba al frente de la sede regional del PAMI. El precandidato logró el 35%, segundo detrás de Abrile pero superando al tercero en discordia, Mario Alvarez (7,6%). La foto entre Abrile y Lujan al final de la interna logró plasmar una imagen de unidad que, sin embargo, se fue perdiendo con el transcurso de los meses. Lujan parecía no acordar con algunas de las líneas que guiaban la campaña de su correligionario, quien se amoldaba mejor a los planteos directivos de los Rins o los Jure.

Pese a los nombres que mostraban su apoyo a Abrile, entre los cuales también destacaron figuras nacionales del calibre de Patricia Bullrich, el radicalismo vivió con incertidumbre. Abrile buscaba acomodarse a los tumbos en los cinco meses de campaña que antecedieron a la truncada fecha electoral del 29 de marzo, cuando la pandemia todavía no había trastocado todo el calendario político.

La confianza en Abrile llegaba a cuentagotas, cuando muchos aguardaban los resultados de encuestas que lo ubicaban 20 puntos abajo del intendente. La competencia no venía fácil para el principal frente opositor, menos cuando Llamosas adelantó los comicios a marzo. En 2016, la votación se realizó en junio, pero el oficialismo logró mover los hilos para llegar a las urnas lo antes posible. Pese al corto tiempo para instalarse en la consideración del electorado, la pospuesta elección de marzo marcó el comienzo de una nueva etapa para el candidato radical.

En el aniversario de la interna, el radicalismo se muestra con proyecto que va “en asenso”. En estos doce meses, la imagen de Abrile tuvo tiempo de madurar en el imaginario de la población, incluso implementó un camino de prueba y error para definir con mayor precisión su estrategia. Por el contrario, el tiempo no fue nada benévolo con la soñada reelección del peronismo y terminó convirtiéndose en una ventaja para su rival directo.

Cosa de alianzas

Frente al desafío, el radicalismo no tuvo otra opción más que apelar a las alianzas con espacios cercanos a su proyecto. Así fue como se acercaron el Frente Cívico, el Pro y algunas agrupaciones del radicalismo forastero. Las listas se empezaron a llenar de nombres que pudieran traccionar votos en pos de achicar las diferencias con el oficialismo. “No teníamos mucho tiempo y no íbamos a llegar de la mejor manera”, confiesa un integrante del equipo de Abrile al recordar las sensaciones de aquellos días.

“La primera etapa fue muy difícil para la construcción del espacio, con el surgimiento de candidatos que empezaron a armar terceras opciones para tratar de debilitar al radicalismo. Les salió mal, no esperaban el Coronavirus y se creyeron que iban a capitalizar los votos que no iban a ir al radicalismo ni al peronismo”, analizó el mismo asesor.

En ese entonces, Eduardo Scoppa y Miguel Besso conformaron una opción alternativa dentro del radicalismo, pero fuera de la interna. Aunque había diferencias, el radicalismo de Abrile intentó acercarlos para sumar en lugar de restar. Allá por comienzos del año, Scoppa se mostró combativo contra Abrile, algo que habría cambiado con el tiempo. “Antes los íbamos a buscar y se ponían un precio alto. Ahora vienen ellos porque nos estamos fortaleciendo”, relató un integrante del equipo de Abrile.

También llamó la atención que mientras avanzaba la pandemia y se posponían los comicios, se fue borrando esa imagen de “radicalismo unido” que comenzó a formarse el día después de la interna. Abrile y Lujan fueron por caminos diferentes, algo esperado por la estructura interna del radicalismo.

Antes de la interna, una vasta mayoría del radicalismo histórico consideraba que el proyecto de Lujan era concreto, con un rumbo más claro que el presentado por Abrile. Incluso, durante la pandemia, el espacio de Lujan trazó diagnósticos que el tiempo terminó confirmando. Algunos de los actores del radicalismo que colaboraron con Luján previo a la interna sintieron la derrota como una total decepción. “Nos dolió que nuestro proyecto perdiera contra alguien que no lo tenía”, declaró uno de ellos.

Sin embargo, el candidato a intendente que siguió en carrera sacó provecho de la campaña extendida, cambiando de asesores en más de una oportunidad y olvidando ciertas imposiciones del organigrama partidario. “Ya no hay más imposiciones. Hoy, Abrile es Abrile y no necesita de nadie más. El que quiera sumarse desde afuera lo tiene que hacer apoyándo lo que él necesite”, se aventuró en responder uno de sus colaboradores.

Más parejo

“En frente teníamos a un intendente que estaba muy bien”, relata un integrante del frente radical, recordando lo ocurrido hace un año atrás. Parece mentira, pero pasaron doce meses de campaña y claramente las cosas no son iguales para ninguno de los candidatos. Del lado de Llamosas, está claro que los desafíos de la pandemia terminaron por raspar su imagen positiva. Puertas adentro del peronismo, comenzaron a vislumbrar situaciones complejas.

El panorama del llamosismo sufrió un cambio, tanto como el de Abrile, de bajas expectativas y “objetivos realistas” allá por septiembre de 2019. “Los apoyos que antes eran mezquinos empezaron a volverse palpables y eso es una buena noticia porque es tiempo de presentar un nuevo horizonte al que plantean el oficialismo nacional y se reproduce en el orden provincial y en nuestra ciudad”, sintetizó otro de los hombres cercanos a Abrile para describir lo que viene para su proyecto.

El acompañamiento es otro y las expectativas también. “Podemos pelear la Municipalidad”, manifestó uno de los analistas del radicalismo que hace un año atrás miraba con desgano las cifras que entregaban las encuestas propias. En cada contacto, estas voces se aseguran de mostrar que el duelo más parejo, mientras que el oficialismo responde que las encuestas les siguen siendo favorables.

Mientras tanto, Abrile sigue recuperándose en su madriguera, ganando fuerzas para volver al ruedo. Mientras algunos se preguntan si será el mismo después del Covid, su equipo de asesores asegura que están listos para dar batalla “como nunca antes” y aprovechar al máximo los dos meses de campaña que quedan.