Con más casos de covid-19 los COE fueron perdiendo peso

El Centro de Operaciones de Emergencias que fue presentado como una estrategia superadora para enfrentar a la pandemia ha ido cediendo lugar ante el agravamiento de la crisis sanitaria. Los COE central y regional fueron perdiendo peso específico en las decisiones y se mantienen como base operativa de las acciones.

Por Guillermo Geremía
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Con la función de recopilar, analizar y gestionar información y acciones relaciones con el Covid-19 el gobierno provincial creó el Centro de Operaciones de Emergencias. Eran los últimos días del mes de marzo y la pandemia ya se insinuaba en Córdoba con unos pocos casos. Desde aquel momento se ha ido produciendo, con el COE central y sus extensiones regionales, un recorrido inversamente proporcional al aumento de la curva de contagios. Los COE tuvieron mayor incidencia en su protagonismo cuando el coronavirus era la ola que se esperaba y perdieron incidencia cuando la marejada nos está haciendo zozobrar el barco.

La idea inicial fue que la política cediera a los especialistaw las responsabilidades de establecimiento de estrategias y toma de decisiones respecto de una crisis sanitaria que se insinuaba de dimensiones impredecibles. El COE se propuso como una supra estructura que articulara los distintos equipos de trabajo, desde integrantes de los ministerios de Salud, Acción Social, Seguridad y Justicia, la participación de personal de diferentes municipios y comunas, hasta la presencia de elementos de las fuerzas armadas, representadas por Ejército, Fuerza Aérea y Gendarmería. Se buscó despolitizar las decisiones con la intención de que si se era éxito fuera producto de un saber científico sostenido por una logística integral y si había fracaso no fuera una lastre directo para las autoridades gobernantes.

La fórmula pareció funcionar durante los primeros 4 meses de la pandemia cuando el territorio provincial contaba con cuentagotas los casos de covid-19. Los COE se transformaron en una gobernanza de hecho a donde iban a parar todas las decisiones. Con el COE Regional Río Cuarto sucedió algo parecido. Ninguna determinación se tomaba sin que pasara por el filtro de la burocrática aprobación de las autoridades del COE. Tanto el Central como el Regional no eran dirigidos por funcionarios políticos sino por directores de hospitales. Si bien el Ministro de Salud de la Provincia, fue el artífice de la estrategia puso a coordinarlos a Juan Ledesma (Director del Hospital de Niños de Córdoba) en el COE Central y Carlos Pepe (Director del Nuevo Hospital) en el COE Regional. Desde hace sesenta días la figura de los coordinadores ha ido eclipsándose poco a poco. El Ministro Diego Cardozo ha tomado absoluto protagonismo y nombró a Diego Almada como virtual interventor en el COE de Río Cuarto cuando se tornó imparable la curva de contagios.

Pero hasta el propio médico cordobés que asumió protagonismo cuando estallaron los casos en Río Cuarto ahora parece haber sido reposicionado con un perfil menos visible. En la conferencia de prensa de ayer en donde se informó sobre la situación epidemiológica de Río Cuarto fueron protagonista el propio Ministro Cardozo, la secretaria de Prevención y Promoción de la Salud Gabriela Barbás y el intendente municipal Juan Manuel Llamosas. Almada fue relagado y no fue consultado en todo el desarrollo de las explicaciones a los medios de comunicación. En un momento hasta abandono el lugar donde se desarrollaba la presentación del informe y el intendente de Río Cuarto se tuvo que levantar a preguntarle algo que no supo responder el Ministro Cardozo. Pura comunicación no verbal de cómo las autoridades políticas han tomado las riendas por sobre las autoridades científicas en el manejo de los COE.

En Río Cuarto hay razones adicionales para que el COE Regional haya quedado desplazado por la autoridad política. Llamosas que durante semanas remitió sus decisiones al Centro de Operaciones una vez suspendido el primer turno de las elecciones, se vio obligado a retomar el mando de las acciones porque su figura política había sido abducida por la estructura creada por el Gobernador Schiaretti pero que ahora se tornaba en un arma electoral de doble filo. Le restaba autoridad a quien busca la reelección y además le hacía pagar el costo de sus decisiones. Por ejemplo no habilitar los gimnasios cuando Río Cuarto no tuvo casos durante 120 días y que ahora funcionen cuando tenemos 4.000 contagiados y más de 70 muertos.

La sintonía entre el Palacio de Mójica y el COE Regional que funciona en el Centro Cívico de la Provincia se terminó de romper cuando Llamosas decidió los 10 días de regreso a Fase 1, determinación que aseguran tomó en la soledad de su despacho. En el COE había voces que se oponían a esa medida y además sintieron que el trabajo conjunto de 5 meses terminaba sometido a una estrategia que si bien era sanitaria, estaba impregnada también de necesidades electorales. Entre los sorprendidos por la decisión de Llamosas, los intendentes del Gran Río Cuarto que quedaron obligados a someterse a la lógica del Imperio del sur.

Pero las desavenencias en el COE Regional venían de arrastre. Era cuestionado en su funcionamiento tanto desde adentro como desde afuera. El Director del Hospital y el Secretario de Salud Municipal llegaron a discrepar en público por los primeros casos que aparecieron como positivos y que después se negativizaron. La enjundia puesta por el organismo para aislar a un populoso barrio ante la aparición foránea de un caso se diluyó en sugerencias al pasar ante la explosión de casos aparecidos en barrios residenciales o en countries. Tampoco contribuyó a la consolidación del organismo las permanentes diferencias estadísticas con el COE Central lo que hizo abandonar a Río Cuarto en el suministro diario de información propia sobre la cantidad de casos en la ciudad.

También hubo reproches externos para el accionar del Centro de Operaciones. La Asociación de Empresas Sanatoriales recién fue incorporada a la mesa de decisiones cuando la pandemia puso al sistema sanitario al límite de saturación. Las clínicas e institutos privados integran un ámbito de coordinación hospitalaria y un grupo de whatsapp que se ocupa de la gestión de camas y los traslados de pacientes. Allí concurren representantes del sector privado de la salud, el público y de la municipalidad. Además del gobierno provincial, Apross y Pami. Para los demás cada clínica atiende su juego anunciando incorporación de tecnología o de desarrollo de ámbitos de investigaciones. La estrategia pandémica no está absolutamente centralizada sino en sus aspectos más básicos.

En el COE Regional siguen funcionando además distintas mesas operativas relacionadas con la atención primaria, manejo de óbitos, seguridad logística y recursos humanos, entre otras; que están subsumidas cada día más a la estrategia que la política de los gobernantes locales y provinciales establece. Los COE, presentados como una herramienta de avanzada, elogiada incluso por las autoridades nacionales, conforme aumentaron los casos de covid-19 y las muertes fueron diluyéndose en su capacidad de influencia en la toma de decisiones. Un ámbito que fue utilizado por la política como paraguas protector terminó arrasado por el mismo viento de una pandemia que no ha dejado ni estructura ni planificación alguna en pie. Así son las cosas.