Carro y Estévez, ¿los más entusiasmados con la unidad?

Los diputados nacionales que entraron a la Cámara Baja en 2015 y 2017 estarían entre los más entusiasmados por llegar a una lista de unidad con Hacemos por Córdoba, por imaginar desde allí una mejor proyección personal.

Por Felipe Osman

Con una agenda dominada de punta a punta por la pandemia y, en segundo plano, por la recesión económica, el justicialismo cordobés no ha logrado aún tejer los acuerdos necesarios para conformar una lista de unidad que evite la confrontación de los distintos espacios que conviven dentro del PJ en internas partidarias. Y esa es, en efecto, la primera incógnita a despejar para saber cuán probable se figura la unidad electoral entre Hacemos por Córdoba y el Frente de Todos en las elecciones de 2021.
Desde luego, la unidad partidaria aparece como condición necesaria -aunque no suficiente- para el armado de una lista conjunta que compita en las legislativas del año próximo. Esa decisión se tomará, de seguro, mucho más cerca de los comicios, y no sólo porque el oficialismo provincial querrá sopesar hasta último momento la relación de costo-beneficio que implicaría atar su suerte a la del Frente de Todos, sino también porque la propia vice presidenta suele dejar las decisiones política vinculadas a Córdoba para el último momento.
Mucho se ha hablado, desde éstas y otras páginas, sobre la conveniencia o no que ese acuerdo pudiera entrañar para Hacemos por Córdoba. Se supone que, de acceder a compartir boleta con el oficialismo nacional, el Centro Cívico mejoraría sus relaciones con la Casa Rosada y podría, llegado el caso, hacerse acreedor de un mejor trato por parte del Gobierno Central, que jamás lo ha tenido entre sus predilectos a la hora de repartir y que, por el contrario, siempre le ha retaceado obras y recursos de asignación discrecional.
Por lo demás, es de esperarse que unido al oficialismo nacional no faltarán recursos para la campaña, todos los intendentes del interior jugarán alineados y la militancia no deberá dividirse entre quienes trabajan para uno u otro sector del peronismo.
Como contrapartida, Hacemos por Córdoba debería echarse al hombro el pesado lastre que implica pegarse al kirchnerismo en la que probablemente sea la provincia más anti-kirchnerista del país, dando la espalda a buena parte del electorado que el año pasado ungió a Juan Schiaretti para su tercer mandato con el 57 por ciento de los votos.
Sin embargo, poco se ha hablado del análisis que los distintos jugadores del Frente de Todos hacen respecto de la conveniencia o no de unirse con el oficialismo provincial en las elecciones de 2021.
Desde luego, en términos electorales no parece haber demasiado por revisar. El mandatario provincial fue el año pasado el tractor al que se acoplaron todos los partícipes de Hacemos por Córdoba para lograr la mejor elección de la que el peronismo tenga memoria desde el regreso de la democracia. Ahora bien, si se traen a juicio las conveniencias propias de cada espacio, ¿quiénes son, en el Frente de Todos, los que con mejores ojos verían un acuerdo con el peronismo encarnado por el oficialismo provincial?
Hay quienes sostienen, con buenos argumentos, que la diputada nacional Gabriela Estévez y su par Pablo Carro estarían entre los más interesados.
En el primer caso, el razonamiento es tan simple como convincente: antes del Frente de Todos, y ya sea en los tiempos del Frente para la Victoria o de Córdoba Ciudadana, Estévez era indiscutidamente la máxima figura del kirchnerismo en Córdoba. Su relación con la Casa Rosada era directa, y todo lo que en la provincia hubiera por repartir estaba en su baraja.
Pero con el Frente de Todos la dupla Fernández-Fernández se dispuso a ampliar la identidad de la marca, diversificarla y sumar nuevos espacios. O al menos en el discurso, esa fue y sigue siendo la intención. Ante esa composición de lugar, ¿puede la líder de La Cámpora despegarse de ese mote para comandar un espacio más “plural”? Difícilmente. Anclada en el kirchnerismo puro Estévez pasa a ser la representante de una “parte” en un “todo” mayor. Y la mejor forma para atenuar el mote que conlleva dirigir La Cámpora es entrar al PJ y jugar un tanto más cerca del oficialismo provincial, ampliar su gama de relaciones y ganar autonomía. Cuenta para lograrlo con una ventaja significativa: una muy buena relación con Natalia de la Sota.
Carro, por su parte, necesita renovar su banca en la Cámara Baja, aquella que conquistó en 2017 liderando la boleta de Córdoba Ciudadana, y ha logrado estrechar, en los últimos tiempos, su relación con el presidente de la bancada frentedetodista Máximo Kirchner.
Sin pertenecer a los sectores más radicalizados del kirchnerismo cordobés, Carro buscaría convertirse en la prenda de unidad de una boleta compartida entre Hacemos por Córdoba y el Frente de Todos.