Capital podría revisar la restricción horaria

Frente al malestar que provocó la medida en algunos sectores, la Municipalidad de Córdoba no descarta buscar una alternativa que permita el funcionamiento de ciertos rubros, sin desconocer la disposición sanitaria.

Por Yanina Soria

Cuando el intendente Martín Llaryora aceptó resentir la actividad en la Capital cordobesa entre las 20 y las 6 de la mañana, permitiendo durante ese tiempo sólo el funcionamiento de los servicios esenciales, sabía que se metía en terreno pantanoso.

El desgaste propio de seis meses de cuarentena (estricta primero y flexibilizada luego) sumado al dramático panorama económico que está dejando la pandemia, resulta un combo explosivo para el nivel de tolerancia de los cordobeses. En este momento, todo lo que sea nuevas limitaciones a la ya cercenada “normalidad”, provoca rechazo.

Y las autoridades de Córdoba lo saben porque lo tienen medido. De allí que encontraron en esta “fase 1 parcial” que rige ya para casi 50 ciudades de la provincia, una alternativa con la que pretenden controlar la curva de contagios que sigue en franco ascenso.

Ocurre que el impacto social de la medida no es le mismo para todos los sectores ni igual en los municipios del interior que en el principal distrito de la provincia.

En la ciudad de Córdoba, las restricciones a la circulación que rigen desde ayer y por 15 días cayeron muy mal, principalmente, en los sectores que se ven afectados laboralmente.

Entre ellos, los gastronómicos que pudieron abrir sus puertas no hace mucho y otros rubros, como los dueños de los gimnasios que a las 20 horas tienen sus salones funcionando a pleno. Los primeros prometieron para hoy una protesta en las calles del centro cordobés mientras les piden a las autoridades que los dejen trabajar en el horario nocturno.

Frente a este panorama de malestar que tiende a profundizarse es que, por estas horas, en la Municipalidad de Córdoba evalúan la situación y no descartan revisar la nueva disposición.

Si bien entre los funcionarios no se habla de levantar la medida anunciada el viernes pasado, sí se analizan escenarios alternativos que permitan atender el reclamo de los rubros más afectados manteniendo la vigencia de la disposición sanitaria. En ese sentido, hay quienes sugieren, por ejemplo, permitirle a los gastronómicos extender el horario de atención los fines de semana. Y compensar de esa manera el impacto negativo de tener que cerrar sus negocios a las 20 durante la semana. Y aunque por ahora todo esto se maneje en el plano de lo hipotético, la realidad es que hay preocupación en el gobierno municipal.

Cuando las restricciones aún estaban en etapa de consideración la semana pasada, Llaryora pidió que si arrancaba con la nueva medida fuera desde este lunes justamente para que los bares y restaurantes de la ciudad de Córdoba no se quedarán con la mercadería ya adquirida.

La semana pasada, el propio ministro de Salud Diego Cardozo había dicho que se buscaría la forma de disminuir de la circulación, pero sin afectar la productividad; por eso, no resulta impensado que el municipio intente encontrarle la vuelta al asunto al menos durante estos 15 días.

De cualquier modo, en este esquema de prueba y error que lleva adelante la Provincia para esta etapa de la pandemia, aún es muy prematuro calibrar el grado de efectividad de la medida adoptada.

Mientras tanto, en el interior provincial nuevos municipios se suman a lo dispuesto en un intento por frenar el nivel de contagiados que sigue marcando picos de 1.500 casos positivos nuevos cada 24 horas.