Histórico: comenzó autovía Rio Cuarto-Holmberg

Con el anuncio de una obra esperada durante 4 décadas Llamosas (costará $ 5.000 millones), logra desplazar la atención en el peor fin de semana estadístico del coronavirus en Río Cuarto. A dos meses de las elecciones consigue un respiro esperando recoger los resultados de dos semanas de regreso a fase 1.

Por Guillermo Geremía

¨Quiero agradecer al Presidente @alferdez por cumplir con el compromiso asumido, al Ministro @gkatopodis y al Secretario @martingill . Estado Nacional, Provincial y Municipal seguimos trabajando juntos para salir adelante¨. De esta manera en las redes sociales en el intendente Llamosas agradecía a los funcionarios nacionales haber podido comenzar la semana con una dimensión positiva en el rol político e institucional que ejerce. El cambio de agenda, obra pública por coronavirus, se concretó después del peor fin de semana respecto de estadísticas relacionadas con el coronavirus en Río Cuarto: 504 nuevos casos confirmados y 15 muertes.

La estadística no impactó como la magnitud de las cifras dadas debido a que miles de riocuarteses se lanzaron a recuperar la nueva normalidad tras 14 días de regreso a fase 1. Largas filas en los comercios, gastronomía reactivada y volver a las actividades recreativas pusieron “en otra” a un fin de semana con números trágicos para la pandemia en Río Cuarto. Llamosas no sólo no debió sentir el reproche por esta situación sino que además pudo ir a hacer acto de presencia en el relanzamiento de una obra que tiene 4 décadas de espera y que dentro de dos años cuando esté finalizada habrá dejado una inversión estimada hoy en 5 mil millones de pesos. El presupuesto más importante en la zona que se tenga referencia en décadas.

A 60 días de las elecciones, Llamosas logra comenzar la semana instalando en agenda una obra pública largamente esperada por los riocuartenses. “Comenzaron los trabajos en la Autovía Río Cuarto – Holmberg. Esta importante obra de infraestructura vial tendrá una rotonda en el cruce de Av. Sabattini y Ruta N° 8 frente a la Sociedad Rural, y un importante nudo en Ruta A005 y Ruta N° 8”, anunció el jefe político y a la vez candidato a Intendente en busca de la reelección en las ya dos veces postergadas elecciones municipales.

No es poco, para los tiempos de desgaste político que corren para los gobernantes, lograr desplazar de la atención un fin de semana en donde los casos de covid-19 hicieron cumbre. La puesta en marcha de un anuncio largamente realizado en distintas gestiones y esta vez en marcha con un ambicioso proyecto es una ayuda pero no dura para siempre. Con el cartel de obra, la gestión de los Fernández hace pie en un territorio electoralmente hostil esperando que las obras oficien de ayuda de campaña para un acto eleccionario que todavía está en dudas. “Estas obras mejoran la calidad de vida de nuestros vecinos del Gran Río Cuarto, brindan mayor seguridad, y generan más de 200 puestos de trabajo para la ciudad y la región. Son obras que salvan vidas”, aseguró el Intendente. Maná que cayó del cielo tras 14 días de cierre de actividades que profundizaron aún más la crítica situación económica en salvaguarda de que no colapse el sistema sanitario.

Llamosas viene de lograr un apoyo en los hechos más que en los dichos durante el estricto regreso de fase. Recibió críticas de los opositores en los medios y las redes tuvieron altas temperaturas con su nombre circulando, pero logró que la gente se quedara mayoritariamente en su casa. Los riocuartenses respetaron la cuarentena tanto como al inicio de la pandemia siendo que esta vez miraban por televisión como en otros lugares  estaban recibiendo a la primavera como la nueva normalidad.

Además con la ayuda del gobierno nacional y provincial logró evolucionar en el esquema de seguimiento de los casos y en la identificación de la cantidad de contagiados de coronavirus. Recuperando en parte el tiempo perdido durante los 120 días en donde Río Cuarto no tuvo casos y no aprovechó ese “veranito” sanitario. En estas dos semanas, Llamosas logró ponerse al frente de las acciones contra el coronavirus desdibujando el rol del CEO Regional que ya no fue el laboratorio adonde fueron a parar todos los anuncios y también pudo estar al timón del barco sin que los adversarios políticos torpedearan su gestión. Lo ayudó que en esos días, su principal competidor en las urnas estuviera lidiando en terapia con el covid-19 en su cuerpo.

Lo que no logró en este tiempo el Intendente fue despejar las dudas sobre el manejo de las estadísticas. El COE Central no lo ayuda demasiado en la carga de la información de los datos. Los números de fallecimientos siguen muy desfasados y la Municipalidad ya contabiliza casi siete decenas de óbitos sin que todavía la provincia alcance esa cifra. Pasa de igual manera con el número de casos positivos confirmados. Además en estos días se ha profundizado la demanda social por el impacto de otras dos semanas de la mayoría de los comercios cerrados. El Ministerio de Desarrollo Social prometió el envío de 5 millones de pesos para colaborar en la asistencia adicional.

El candidato Llamosas puso en juego mucho capital político con el regreso de fase. El resultado de esa apuesta fuerte recién se verá en los días previos a que el calendario electoral marque un nuevo reinicio de campaña. Juega a su favor las incógnitas sobre el estado de salud de Gabriel Abrile. Si bien logró el alta tras varios de terapia, sigue con reposo porque el coronavirus lo afectó más que a otros. Las dudas sobre la disponibilidad de energías para hacer frente a 45 días electorales intensos son tantas o más como los interrogantes sobre si se podrá ir o no finalmente a las urnas el 29 de noviembre. ¿Puede Llamosas y la dirigencia política toda seguir con las elecciones en marcha siendo que uno de sus protagonistas no está en condiciones de salud para competir?

Con la Nación como sostén y la provincia no eclipsándolo políticamente, Llamosas parece tener el primer respiro tras que en agosto se instaló con todo el coronavirus en Río Cuarto. Es solamente un pequeña tregua que de nada servirá si la pandemia no relaja su incidencia en la curva de contagios. Es un vaso de agua en el largo desierto de una crisis sanitaria que todos estamos atravesando y nadie sabe cuándo aparecerá en el horizonte la última duna de arena. Así son las cosas.