Expectativa por resultado de las restricciones (no hay plan B)

La Provincia espera que la “fase 1 parcial” aplicada en distintos pueblos y ciudades surja efecto. Por ahora, no se maneja otra alternativa para disminuir el índice de contagios.

Yanina Soria

El gobierno de Juan Schiaretti espera que la decisión de restringir desde ayer y por 14 días la circulación en la franja horaria que va de las 20 a las 6 de la mañana en distintas ciudades y pueblos de Córdoba, arroje el resultado esperado. Que, en boca de los propios funcionarios, sería lograr “aplanar la curva de contagios” y dilatar los tiempos frente al uso de las camas críticas y el periodo de permanencia promedio de los pacientes internados.

Como se viene repitiendo, el mandatario provincial descarta la posibilidad de una vuelta generalizada a la cuarentena estricta y, por ahora, esta modalidad de “fase 1 parcial” aplicada a más de 40 localidades asoma como la única alternativa para atenuar el impacto del virus.

Por eso, hay mucha expectativa sobre los resultados de una disposición que recorrió el camino inverso al que se venía haciendo.

Esta vez, el pedido de aplicar una definición más contundente frente al crecimiento de contagiados diarios y a un sistema sanitario al borde del colapso en muchas regiones del interior, no surgió del Centro de Operaciones de Emergencias (COE).

Fueron algunos de los propios jefes comunales de las localidades del interior los que, a través del ministerio de Gobierno que conduce Facundo Torres, pidieron que se reconsidere esa posibilidad. El colapso del sistema de salud es uno de los factores que motivó ese pedido.

De hecho, esa cartera provincial evalúa incorporar a otros distritos (además de Sinsacate, Jesús María y Colonia Caroya que se sumaron ayer), cuyas autoridades pidieron subirse a la movida de manera preventiva.

A diferencia de lo que venía ocurriendo con las “sugerencias” que hacía el COE y que cada vez recogían menos adhesiones entre los alcaldes del interior, esta vez, los intendentes debieron firmar un acta con la Provincia donde se comprometieron a acatar los puntos acordados. Políticamente ese instrumento funciona como un reaseguro frente a futuros desacatos.

Más allá de que en ese lote hay municipios grandes del interior como Río Tercero, Villa María o Alta Gracia, el hecho de la Capital cordobesa se haya sumado le imprime otra envergadura a la iniciativa. Muchos municipios aledaños a la jurisdicción que conduce Martín Llaryora consideraban en vano aplica restricciones si la principal ciudad provincial seguiría funcionando con regular normalidad, atendiendo al criterio de proximidad que une las localidades de la zona metropolitana de Córdoba.

Frente a la sugerencia de volver a lo más duro del confinamiento por parte de las autoridades sanitarias cómo único método efectivo para frenar el ritmo de contagios y muertes en Córdoba, la dirigencia política espera que las restricciones parciales funcionen. El espejo de Río Cuarto no es alentador.

Si bien aún todavía no es posible medir el impacto real de la cuarentena estricta que se allí se aplicó, los números en la ciudad del sur provincial no disminuyeron lo esperado y la situación epidemiológica cada vez preocupa más.