El pensamiento de José Ingenieros acerca del idealismo (1ra parte)

“Todo ideal es siempre relativo a una imperfecta realidad presente. No los hay absolutos. Afirmarlo implicaría abjurar de su esencia misma, negando la posibilidad infinita de la perfección”. (José Ingenieros)

Por Eduardo Dalmasso*

josè ingenierosSus Orígenes

Un dato interesante de José Ingenieros, sociólogo y filósofo que dejó huellas imperecederas  en el curso de nuestra historia, es el hecho que era oriundo de Italia y no poseía linaje alguno respecto de la sociedad  en la que se insertó con sus pensamientos y acciones.

Todo el prestigio logrado por él se basó exclusivamente en el único recurso del que disponía, su capital simbólico. Vale decir sus conocimientos y sus convicciones que se tradujeron en escritos que marcaron su época.  También es justo explicitar que este Maestro de las Juventudes de América como lo definieron los Reformistas del 18, en su trayectoria no dejó de tener claros oscuros que fueron subsanados por su propia evolución científica y humana. De ello, que fuera considerado uno de los intelectuales de izquierda más respetado dentro de América Latina.

Ricardo Falcondestaca  de este autor, su preocupación permanente en plantear la cuestión de la relación entre los intelectuales y la política( “Los Intelectuales y la política en José Ingenieros” ). En  su interpretación, Ingenieros fue uno de los más destacados protagonistas de uno de los fenómenos político-sociales más importantes de su época. Cabe decir, que era un hombre osado: defiende la  revolución bolchevique  (1917),cuando hacerlo equivalía a ganarse el odio del establishmenty  fue,además,uno de los fundadores  de la Unión Latino- Americana.  Su obra mereció  estudios biográficos  de Sergio Bagú, Hector Agosti y Anibal Ponce.

Imaginación y Experiencia.

José Ingenieros (1877-1925) escribió  un texto de repercusión continental:El Hombre Mediocre.  (1913) Con ese texto rompe paradigmas con sus planteos de carácter filosófico,  un ensayo que vuelca en su escritura fuerza y agresividad. Expone su visión sobre la naturaleza humana y los destinos de la sociedad, diseccionando  las diferentes capas sociales con singular intensidad. En definitiva: su obra gira alrededor  de la confrontación entre el hombre mediocre y el idealista  a partir de las  características morales que le adjudica a ambos. De ello,  mi propósito de presentar algunas  de sus principales ideas en estos tiempos de confusión y retroceso social.

El mundo capitalista y la Argentina entraban en esos períodos de incertidumbre en el que todo se pone en cuestión.

Ingenieros realiza una profesión de fe sobre el valor de la experiencia. Sin embargo, establece una relación dialéctica entre la experiencia y el uso de la imaginación. En su concepción de la evolución humana toma como faro los ideales en permanente construcción, que para él constituyen lo más excelso de la producción del pensamiento:

“No es arriesgado pensar que en la ética venidera, florecerá un idealismo moral, independiente de dogmas religiosos y apriorismos metafísicos, los ideales de perfección, fundados en la experiencia social y evolutiva como ella misma, constituirán la íntima trabazón de una doctrina de perfectibilidad indefinida, propicia a todas las posibilidades de enaltecimiento humano” (…)

También,sus esperanzas ysu  fe en las posibilidades de emerger de situaciones críticas y de  gran confusión, se revelan con claridad en la siguiente expresión:

  “Un ideal no es una fórmula muerta, sino una hipótesis perfectible, para que sirva, debe ser concebida así, actuante en función de la vida social que incesantemente deviene. La imaginación, partiendo de la experiencia, anticipa juicios acerca de futuros perfeccionamientos: Los ideales entre todas las creencias, representan el resultado más amplio de la función de pensar”.

Ingenieros siente, piensa y expresa que la evolución nos lleva a un perfeccionamiento de lo humano; que más allá de las contingencias, el camino del devenir se define en superaciones de lo existente. Interpreta que la imaginación es por consiguiente el faro que debe alumbrar el devenir y que esa es tarea de minorías. Así planteado, pareciera que señala el imperativo de lo intelectual.

El autor ratifica un concepto que, más allá de su propia evolución, mantiene firme en sus convicciones intelectuales:

“Todo ideal es siempre relativo a una imperfecta realidad presente. No los hay absolutos. Afirmarlo implicaría abjurar de su esencia misma, negando la posibilidad infinita de la perfección”.

Dentro de sus razonamientos, se preocupa por destacar la univocidad dialéctica entre experiencia e imaginación: “Es ceguera oponer la imaginación de lo futuro a la experiencia de lo presente, el Ideal a la verdad, como si conviniera apagar las luces del camino para no desviarse de la meta; es falso, la imaginación y la experiencia van de la mano. Solas no andan.”

Para el autor de El Hombre Mediocre, el futuro será consecuencia de los Idealistas capaces de generar nuevos rumbos:

Sin ideales, sería inconcebible el progreso. El culto del hombre práctico, limitado a las contingencias del presente, importa un renunciamiento a toda imperfección (…) Todo porvenir ha sido una creación de los hombres capaces de presentirlo, concretándolo en infinita sucesión de ideales”. Idealismo y juventud van de la mano.

Como Ortega y Gasset y otros maestros de los líderes del movimiento reformista, Ingenieros  pone su esperanza en la juventud:

“Toda juventud es inquieta. El impulso hacia lo mejor solo puede esperarse de ella: jamás de los enmohecidos y seniles. Y solo es juventud la sana e iluminada, la que mira al frente y no a la espalda; nunca los decrépitos de pocos años, prematuramente domesticados por las supersticiones del pasado”

En relación a lo anterior, conecta su visión sobre el valor del individualismo como expresión de la afirmación de la personalidad capaz de crear:

“Por eso todo idealista es una viviente afirmación del individualismo, aunque persiga una quimera social; puede vivir para los demás, nunca de los demás. Su independencia es una reacción hostil a todos los dogmáticos. (…)En las eras del relajamiento, cuando está en su apogeo la mediocridad, los idealistas se alinean contra los dogmatismos sociales, sea cual fuere el régimen dominante. Algunas veces en nombre del romanticismo político, agitan un ideal democrático y humano. Su amor a todos los que sufren es justo encono contra los que oprimen su propia individualidad”.

Ya en estos párrafos queda muy en claro su identificación con los valores de la reducida minoría del mérito. Así Ingenieros confirma el papel directriz de la elite del talento, frente a una situación de cambios dentro del panorama político  que le despiertan interrogantes y necesidad de respuestas.(resultado de la reforma electoral de 1912). No hay duda que su crítica se dirige al  desenlace del Régimen que agoniza sin imaginación y voluntad política:

“Cuando las miserias morales asolan a un país, culpa es de todos los que por falta de cultura y de ideal no han sabido amarlo como patria: de todos los que vivieron de ella sin trabajar para ella.”

 Ingenieros cuando escribe el Hombre Mediocre ha superado las concepciones deterministas de la historia y se aboca a realzar el papel del ser humano, planteando en todo este escrito el valor de aquellos que logran escapar al decurso de la historia para liderar nuevas concepciones que permitan elevar el nivel material, intelectual y espiritual del pueblo.

*Dr. En Ciencia Política (UNC-CEA) Ensayista y Educador. Su último libro, 1918 Raíces y valores del movimiento reformista. Editor del Blog: Ideas Políticas y otros enfoques.