Chupan senos y les liba un dídimo

El caso del indecoroso diputado Ameri nos hace reflexionar sobre un rasgo tradicional de la política, pero particularmente del Poder Legislativo.

Por Javier Boher
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Ameri Esto no es fácil, amigo lector. No va que uno termina de escribir la nota para el viernes que el jueves a la tardecita aparece un diputado libando un seno en plena sesión. Me perdí una oportunidad de oro, como el que no compró dólares con impuesto PAIS porque el impuesto le parecía excesivo y le clavaron ganancias a cuenta.

Así como están las cosas, estoy más complicado que Ginebrarcía con el manejo de la panderemia. Es que el mundo va mucho más rápido que el papel y solo tengo dos opciones: me pongo creativo para hacer chistes o me los robo de Twitter, tal como hacen los guionistas de los monólogos de Lanata, que a esta altura hace un programa para gente sin smartphone.Voy a tratar de ir por la primera opción, pero no es fácil.

El ejemplo de diputados, senadores, ministros, secretarios, jueces, piqueteros, empresarios (y demás argentinos de toda clase y ocupación) es que no es tan grave robar ni que hay que preocuparse tanto por hacer algo digno de mérito. Veremos.

Primero, vamos con una aclaración importante. Este es un nuevo caso aislado de que un acosador o abusador sea encubierto y premiado con un cargo por el peronismo. Seguramente en el radicalismo también hay de está gente, pero no ganan elecciones y sus miembros son poco viriles o duros (miembros partidarios, ojo). Así, a vuelo de pájaro, le puedo recordar al gobernador de Tierra del Fuego, que abusaba de albañiles. A aquel senador provincial bonaerense de La Cámpora, que pidió disculpas pero no renunció a la banca. Al santacruceño acusado de abuso infantil. Al diputado jujeño que encerraba a los sobrinos en una heladera. Al senador tucumano denunciado por la sobrina. Seguro se me escapa alguno, pero bueno, ni que yo tuviese la responsabilidad de impartir justicia.

Además, le aporto un dato de color. Verde, en este caso. La suplente del diputado, militante feminista salteña (que en realidad es como la propiedad privada, que todos hacemos de cuenta que existe) dijo que dieron el debate por las acusaciones “al interior del partido”. O sea que encubrieron conscientemente. Gran justificativo, señora que dice luchar por los derechos de las mujeres en una provincia en la que la educación pública es religiosa.

 

En la Cámara

 

No sé si se ha dado cuenta, amigo lector, pero el que está haciendo su campaña personal por si El Pandemias decide llamarse un Uber para dejar la Rosada es el tigrense taimado, que aprovechó el evento para tratar de erigirse en líder y faro moral. A ese, si le dejás que te cuide una chancha, te devuelve dos kilos de chorizo y te convence de que te hizo un favorazo.

El presidente de diputados se hizo el guapo y salió a decir que él le pidió la renuncia, porque sino lo echaba. Muy interesante eso de no marcar un límite de decoro desde el mismo cuerpo de diputados. Ni hablar de mantener los privilegios asociados al haber sido legislador. Pero bueno, parece que siempre hay que andar cuidando las espaldas de algún compañero (lo imagino a Massa cargando al diputado Ameri con la música de Whitney Houston).

No sé por qué nos sorprendemos tanto del paupérrimo nivel de nuestros diputados, poco afectos al esfuerzo y al mérito (porque allí premian a militantes y amantes, básicamente). Sin muchas luminarias intelectuales o personas formadas, el debate y las prácticas son bastante conurbanísticas. Ya vimos a una diputada cepillarse los dientes, a otro cambiarse la ropa, a demasiados durmiendo y a un cordobés ausente en una votación por estar hablando con un periodista.

¿Recuerda aquella vez que volaron sillazos en el parlamento ucraniano?¿Y cuando los diputados coreanos se agarraron a las piñas? Bueno, esta vez los impresentables que llegaron a todo el mundo fueron los nuestros. ¡Orgullo argentino, papá!. Aprendimos a decir “besar pechos” hasta usando alfabeto cirílico. Dicen que incluso en Cuba el Granma tituló “¿Para estas cosas quieren democracia?”. Lo que me gustó fue que en los medios de habla inglesa usaron mucho el “lawmaker” para decir diputado. Por si no sabe, “law” es ley y “maker”, creador. Hicieron énfasis en que esa clase de gente hace las leyes. Y es verdad (aunque también votan los proyectos del ejecutivo, seamos justos).

Además, por si no lo notó, estuvimos hablando de esto y no de la pobreza, la desocupación, la inflación, la caída del PBI y de la tasa de empleo. Como siempre, un par de pechos nos roba la atención. Ni que fuesen los de Moria, que los usó para hacer carrera.

Al final se me pasó la nota y no me tuve que robar ningún chiste de Twitter, me siento un poco orgulloso. Eso sí, le prometí a un amigo que me iba a robar una apreciación suya (aunque algo la voy a retocar). Con la capacidad aikidística de dar vuelta todo, en seis meses presentan un proyecto de ley para que los empleados públicos tengan hora de lactancia a lo Ameri, primer paso para una conquista de derechos a ser incluida en los convenios colectivos de trabajo que buscan llevarle dignidad al asalariado argentino. Y ahí, otra vez, vamos a ver que mientras besan senos, todo les liba un dídimo.

Tenga buena semana (si se puede).