Suoem: las Áreas Operativas reaccionan (con efecto retardado)

Las reparticiones concentradas en “El Alto” abandonaron su letargo y empezaron a movilizarse en contra de la pérdida de funciones a manos del COyS y la Tamse. No hubo participación, hasta el momento, de los máximos dirigentes del sindicato. ¿Se atomiza la negociación?

Por Felipe Osman

Las Áreas Operativas empiezan a salir de su letargo. Después de meses en los que la nueva gestión promocionó la mayor participación que tendrán el COyS y la Tamse en tareas como alumbrado púbico, bacheo, mantención de espacios verdes y hasta desobstrucción de cañerías (algunos dicen que podría sumarse asfaltado), algunas de las reparticiones enclavadas en “El Alto” empiezan a moverse para resquebrajar la “pax romana” impuesta por el Palacio 6 de Julio.

En rigor, lo único que sorprende es cuánto han tardado. Aunque esto tiene una explicación: tras el vendaval que trajo la sanción de la ordenanza que recortó el horario de los municipales, que vino acompañada de una seguidilla de resoluciones de la Secretaría General limitando bonificaciones, prolongaciones de jornada y horas extra, el Suoem -en franco retroceso- selló con el Ejecutivo una tregua después de conseguir de éste la reincorporación de poco más de un centenar de contratados y la continuidad de buena parte de los jefes interinos designados por la anterior gestión. La asamblea del pasado martes en Alumbrado Público podría señalar que esa tregua está llegando a su fin. Pero el asunto es complejo.

La primera pregunta es si después de un conflicto que dejo a miles de municipales disconformes, permanentes recriminaciones a la conducción y sospechas cruzadas entre las distintas reparticiones, el Suoem sigue centralizando en su conducción las tratativas para recuperar algo de lo perdido o si, por el contrario, los delegados de cada repartición han empezado a negociar mercedes para los trabajadores de sus áreas directamente, sin atender a una estrategia colectiva.

Muchos entienden que así ha sucedido. Y esto se da en un contexto especialmente adverso para la lista Verde, que hoy no tiene candidato. A este respecto, la única buena nueva que parece haber recibido el gremio en los últimos días llegó desde Buenos Aires, y es una resolución del Ministerio de Trabajo que prorroga hasta el 28 de febrero de 2021 la suspensión de los procesos electorales de todos los sindicatos. Es decir, permite al Suoem avocarse a sus conflictos sindicales, sin tener que preocuparse en lo inmediato por un frente interno que de ninguna manera resulta inofensivo.

Ahora bien, ¿qué negocian las Áreas Operativas?

A esta altura de los acontecimientos, y dada la posición de debilidad que el sindicato atraviesa en estos días, parece naif pretender que la gestión liderada por Martín Llaryora vuelva sobre sus pasos después de haber empoderado al COyS y a la Tamse, ampliando sus objetos sociales y dotándolos de la maquinaria necesaria para absorber nuevas funciones antes en cabeza de las Áreas Operativas. Hacerlo sería leído no sólo como un síntoma de debilidad del Ejecutivo, sino también como un grueso error de gestión.
Versiones desde adentro del sindicato señalan que, en realidad, los delegados apuntan sólo a detener el retroceso y la pérdida de funciones, y reclamarán a cambio del terreno perdido la designación como servidores urbanos de parientes y allegados en las reparticiones. El mecanismo es harto conocido, y existe desde antaño en el sector público.

La pregunta es si este pedido será o no correspondido, y en su caso, de qué modo. Si la gestión accediera a designar, entre los servidores urbanos, allegados a municipales que se desempeñan en las Áreas Operativas ¿pactaría esos ingresos con la conducción, o lo haría directamente con los delegados? El asunto no es menor, ya que de hacerlo del segundo modo podría jugar fuerte dentro de la interna del Suoem, empoderando a los delegados con los que tenga mayor afinidad e interviniendo, en el futuro cercano, en la configuración de una nueva conducción que más temprano que tarde deberá suceder a una lista Verde que hace 36 años comanda el jubilado Rubén Daniele.

Por otro lado, la ausencia del líder presentaría una clara dificultad: no habría una figura con la que centralizar las tratativas que garantizara luego el complimiento de los pactos arribados en cada repartición del municipio. Llegado el caso, el interrogante es ¿cuánto tiempo más podrá Daniele desempeñar ese rol? O más aún ¿sigue consiguiéndolo?