Niegan que escalada en Rio Cuarto sea un rebrote

Justo cuando se empezaba a celebrar el amesetamiento de la curva, un nuevo récord de contagios inyectó incertidumbre a la actualidad sanitaria. El Gobierno atribuye la suba al aumento de testeos realizados mediante el operativo Identificar: 20 mil en menos de dos semanas.

Por Gabriel Marclé

Diego Almada

Tres días con menos de 100 contagios registrados bastaron para que las autoridades sanitarias –presionadas implacablemente por los comerciantes- comunicaran que Río Cuarto se encontraba experimentando el amesetamiento de la curva, como si el pico de casos ya hubiera llegado. Sin embargo, justo en el día que se anunciaba la extensión de la Fase 1 hasta el 25 de septiembre, los números volvieron a darle un revés a las expectativas de recuperación. Fueron 338 casos en menos de 48 horas, con el cuarto día de más contagios desde el comienzo de la pandemia (197 el martes). Pese a la suba, la Municipalidad insistió en explicar que ya preveían esta posibilidad.

El timing no fue benévolo con el intendente Juan Manuel Llamosas, quien arrancó la semana con la puesta en marcha de un plan para la salida “gradual” del aislamiento y, en el mismo día, observaba con preocupación las cifras que el COE le hacía llegar. “Hemos tenido un amesetamiento en la escalada de casos, con una leve baja”, afirmaba el mandatario durante la conferencia matutina en la cual se marcó la fecha final de la Fase 1 tras cumplirse 14 días de parate total. Lo que vino después fue otro cantar.

Poco tiempo duró la esperanza depositada en la llegada del pico de casos. Si algo demostró el Coronavirus es que puede llevarse puesto todos los pronósticos. Ejemplo de esto se vio con las elecciones, donde el virus echó por tierra gran parte del programa de campaña, especialmente en el oficialismo. ¿Cómo es posible proyectar un escenario a futuro con una pandemia tan impredecible? En esta ocasión, las autoridades sanitarias cuentan con elementos que les permiten encontrar el quid de esta escalada de contagios.

Aunque parezca que el equipo epidemiológico liderado por el COE de Diego Almada se encuentra afrontando días de total incertidumbre, los argumentos detrás del nuevo aumento de casos surgen de la política de detección, el famoso “ir a buscar el virus”. En esto tuvo una gran participación el programa Identificar que funciona en la ciudad desde hace algunas semanas.

El plan de detección implementado por el Ministerio de Salud de Córdoba comenzó a funcionar de manera tímida en Río Cuarto, cuando todavía no se hablaba de brotes y la circulación comunitaria no era cuestión de polémicas. A fines de agosto, el programa realizaba testeos en un punto de la ciudad y una vez por semana, pero la urgencia generada por el aumento de casos motivó la aplicación de mejoras.

El brote en Río Cuarto ameritaba una mayor capacidad de testeo, algo que los sanatorios privados ya habían manifestado como problemático. Es por eso que, junto con el reinicio de la Fase 1, el COE elaboró una nueva estrategia que incluyó la realización de testeos diarios en cuatro puntos distintos de la ciudad que irían rotando cada jornada. De esta manera, el operativo Identificar comenzó a llegar a casi todos los puntos de la ciudad con una planificación que justificaba el apodo del nuevo director del COE Regional: El “cazador de virus” Almada.

Para tener una idea del aumento de testeos, la Municipalidad notificó que durante los primeros diez días de Fase 1 se hisopó a más de 10 mil personas por medio del operativo Identificar. A ese número deben sumarse los test realizados por otras vías, desde el Hospital, sanatorios y demás estructuras municipales. A la fecha, las autoridades consideran haber realizado unos 20 mil testeos en menos de dos semanas.

Es por esta razón que el municipio niega que la ciudad se encuentre experimentando un “rebrote”. Primero, porque el brote todavía sigue activo, a pesar de las voces que se apresuraron a confirmar una curva en caída. Pero también resulta lógico que, si se hacen más testeos, se detectarán más contagios.

Días atrás, representantes del sector de salud privada aseveraban que la ciudad podría contar con miles de contagios sin identificar, pero que los números reflejaban la baja cantidad de gente que se sometía a los test. Ya sea por indiferencia o falta de recursos para realizarlos de forma masiva, los especialistas reconocen que muchas personas no son testeadas porque no presentan síntomas. A esa porción de la población apuntan los controles del Identificar, razón por la que puede explicarse la repentina suba luego de tres días con menos de cien contagios.

Días difíciles

A pesar del optimismo demostrado durante la conferencia del lunes, los asesores del Gobierno ya venían adelantado que podía venirse un alza de contagios, producto del aumento de controles y testeos. Pero el municipio celebraba la posibilidad de contar con un diagnóstico preciso de la forma en la que se comportaba el virus. “Sin duda tenemos un panorama más claro de la circulación”, indicaba una fuente desde dentro del Palacio de Mójica sobre la efectividad de los Identificar.

Lo que más iba a costar era controlar las expectativas y transmitir claramente la sensación de una “crisis controlada”, perspectiva que fue puesta en riesgo por los casi 200 casos en solo un día. Es por eso que el intendente esbozó un discurso alejado del “dibujo” y más cercano a la alerta que domina el escenario regional.

Primeramente, Llamosas reconoció que “se vienen semanas difíciles”. En ese sentido, la escalada en las cifras de contagio suma un grado de dificultad e incertidumbre que afecta directamente a la población. Quizá sea la razón por la que el jefe municipal y sus colaboradores no intentan bajarle el precio a esta etapa de pandemia.

Otro punto de importancia se vislumbra en la llegada del “efecto Fase 1”, la repercusión que el aislamiento genere en las cifras de la pandemia. Según lo explicado por las autoridades sanitarias, se deberá aguardar al menos 14 días para evaluar si se llegó a cumplir con los objetivos planteados, es decir, si la cuarentena estricta benefició al sistema médico y consiguió bajar la curva de casos.

¿Qué ocurrirá hasta ese entonces? Dependerá de la población y el acompañamiento que el Estado pueda proporcionar para regular el comportamiento social. La prueba de fuego llegará una vez que pase la Fase 1 y se intente volver a la “normalidad”. El “nuevo contrato social” al que apeló Llamosas días atrás, será de suma importancia para llegar a este objetivo y que la espera no signifique un desmadre.

El paso del tiempo también se presenta como una presión extra para el Gobierno que busca renovar mandato en las elecciones de noviembre y no estaría dispuesto a someterse al desgaste hasta el 2021. Pero, si el aumento de casos persiste, el destino de las urnas municipales podría ir rumbo a una postergación indefinida.

Por lo pronto, el trabajo de estos catorce días resultará clave para reforzar los cuidados preventivos y el cumplimiento de las restricciones, enfrentándose al riesgo que genera el repentino crecimiento de la circulación social y la vuelta de las reuniones sociales o familiares. Sin responsabilidad y con desobediencia, Río Cuarto está más cerca del desastre que de la recuperación. Ya lo dijo Llamosas, los días que vienen serán difíciles.