Los héroes que alguna vez fuimos

Por Carlos Rolando

Tiempo Anfibio reúne, además de un importante registro fotográfico de Eduardo Las Heras, historias como la de Lagunas Rock, Ruly Reyna (Q.E.P.D), la ópera rock, el día en que bandas de Buenos Aires que después terminaron llenando estadios se ríen de un importante guitarrista, que lideró una agrupación cuyo nombre hace mención a un animal marítimo. “Espero que puedan entender que el travestismo en mi vida forma parte de mi trabajo”, dice en una parte de su texto, Diana Fonss, cuando habla de su paso por el programa Vergüenza Ajena que se emitía por la Rock and Pop desde la Vieja Usina. “Recuerdo precisamente que una noche de 1978, en Tonos y Toneles, Francisco Heredia me comentó que la dictadura había prohibido la palabra ‘gris’, al prohibir las canciones que la mencionaban (…) La sección había sido armada por las cabezas pensantes de Miguel Clariá y Ricardo Césari, y diseñada por el espíritu juguetón y profesional del querido y recordado Sarlanga”, escribe Gabriel Ábalos, cuando habla de su paso como redactor en la sección de espectáculos de los diarios Córdoba y Tiempo de Córdoba. Hacer un repaso entre historias pasadas y las no tan recientes, con las que sucedieron pocos días antes de la cuarentena, forman parte de este material. La nueva generación, en su mayoría mujeres, se hace presente y esta es la señal de que aún resta mucho por contar. De ahora en más, habrá que ver y analizar, frases como las mencionadas en los párrafos anteriores, para que se conviertan en disparadoras de las investigaciones y publicaciones futuras. El mérito de los textos radica en que las/os autores supieron transmitir su sensación anímica con mirada crítica y ubicarse en el tiempo que se estaba viviendo. Es decir: sentimiento, sin caer en el rol de fan, y globalización. Tanto en Yo estuve ahí, como en Tiempo Anfibio, lo que primó fue el trabajo duro. En el primero, largos encuentros con Soledad Toledo (editora junto a Juan Conforte) y en el segundo, jornadas de 12 horas con los dos editores (José Ortega y Juan Conforte), sin contar el ida y vuelta con las/os autores para llegar a un texto final. Lo cual me hace pensar que, mientras el objetivo sea claro, se arriba al mismo. Pero… para que suceda, hay que saber aceptar las sugerencias, digerirlas, pensarlas y una vez con el producto terminado, empieza el camino más difícil: hacer que el material adquiera valor en el circuito de producción, por no decir, mercado. La historia demuestra que siempre fuimos héroes en algún momento de nuestras vidas, pero por una variable no muy clara: al brindis lo hicieron quienes no viven en Córdoba. El desafío está planteado. El líquido para festejar también. Sólo resta estar mentalizado. Por suerte, la gente que conforma la Editorial de la Universidad Nacional de Córdoba lo tiene presente y por eso sale a ganar en todos los escenarios.