La posición busca fortalecerse con el “efecto Abrile”

El candidato a intendente del radicalismo superó la infección por coronavirus y su equipo se prepara para un cambio de estrategia, a dos meses de las urnas. La figura de un Abrile “recargado” buscará acortar diferencias con un peronismo, aún favorito, que sobrelleva los problemas de todos los oficialismos: las pandemias sanitaria y económica.

Por Gabriel Marclé

Hace más de una semana que la principal fuerza opositora local dejó de lado la campaña electoral para concentrarse en la salud de su principal referente en la actualidad. El médico Gabriel Abrile confirmó su contagio por coronavirus el 10 de septiembre pasado y su estado fue empeorando con el paso de los días, sufriendo complicaciones que motivaron su traslado a un sanatorio privado de la capital cordobesa. “No pensamos en otra cosa que no sea la recuperación del Gabriel”, transmitía uno de los hombres más cercanos al candidato radical a comienzos de la semana pasada, sensación que se mantuvo hasta hace un par de días atrás, cuando Abrile comenzó a dar señales de recuperación.

El terapista fue dado de alta y continuará con su tratamiento en Río Cuarto, fuera de peligro y con ánimo de volver a su actividad como terapista. Pero no solo eso, sino que su papel como candidato a intendente será reforzada por quienes analizan su situación como la oportunidad perfecta para achicar la diferencia e incluso pelearle el poder al peronismo. El “efecto Abrile”, como lo han dado en llamar algunos analistas políticos, apuesta a una elección de final abierto.

En el último tiempo se recuperó una idea que se había perdido entre el cansancio de la cuarentena y la operación política de algunos sectores. Esa idea es la de los médicos como héroes, una consigna en la que puede ubicarse el caso de Gabriel Abrile. Como jefe de terapia en el Hospital Regional y en otras instituciones privadas de la ciudad, el médico se expuso a una carga viral elevada que terminó impactando en su salud.

Su situación fue la de otros tantos profesionales de la salud que se infectaron e incluso perecieron ante el virus, es por eso que el logro de sobreponerse a esta adversidad se presenta como un valor agregado, no solo para la capacidad de atención médica de la ciudad, sino para el proyecto político que encabeza. Abrile está inmunizado, no puede volver a contraer el Covid-19, al menos por algunos meses. Esto le permitirá ponerse en la línea de batalla contra el virus y, en simultáneo, dedicarle el tiempo necesario al desarrollo de su campaña.

“Se viene otro escenario, otra campaña”, sugirió entusiastamente uno de los colaboradores más cercanos al dirigente radical. Una vez que el pronóstico de Abrile se volvió positivo, sus asesores y el resto de la militancia pusieron manos a la obra para volver al ruedo electoral. A esto se sumaron nuevas señales de “afecto”, muestras de acompañamiento que se traducirán en un mayor capital de campaña con nuevas ideas para la imagen del candidato.

Algo de esto podía observarse días atrás, cuando los más populares dirigentes del espacio pusieron a Abrile en la escena nacional. Uno de ellos fue el Senador radical Martín Lousteau, quien utilizó sus redes sociales para difundir el caso del médico riocuartense como “ejemplar”.

@AbrileGabi es el candidato a intendente de nuestro espacio en Río Cuarto. Necesitamos más gente como él en el Estado. Gente que se haga cargo de las cosas, con responsabilidad y amor por los demás. ¡Te enviamos mucha fuerza y afecto!”, escribió el político en su cuenta de Twitter.

La publicación se presentó como un vistazo de lo que está por venir para la campaña del radicalismo en la ciudad. Cabe recordar que, a la fecha, Abrile no había contado con el apoyo masivo de referentes nacionales, salvo por el acompañamiento de la presidenta del PRO, Patricia Bullrich. Este nuevo tiempo lo tendrá junto a otros nombres del escenario nacional, referentes destacados que comenzaron a mirar hacia Río Cuarto con expectativas.

Quizá sea una cuestión de encuestas, de una imagen “mejorada” por el desafortunado contagio y la revalorización del Abrile médico lo que generó el acercamiento de quienes hasta hace un mes no se involucraban con la elección riocuartense.

Desde la esquina de Abrile adelantaron que están “a muy poco” de firmar el vínculo con una importante consultora, estudio responsable de reconocidas campañas que tuvieron lugar en el último tiempo de la política nacional y “con muy buenos resultados”, según afirman allegados al candidato radical. La campaña de Juntos por Río Cuarto comienza a fortalecerse con actores que se ocuparán del renovado “marketing político”.

Mano a mano

Con Abrile internado, la militancia radical intentó mantener a flote la estrategia polarizadora que venían implementando desde marzo. Las expresiones críticas hacia el Gobierno de Juan Manuel Llamosas se multiplicaron después de la vuelta a Fase 1. Espacios radicales como Fuerza Renovadora atacaron la “falta de claridad” del intendente respecto a la posibilidad de extender la etapa de aislamiento obligatorio.

Pero el equipo de Abrile no se expresa públicamente sobre la crisis desde el 9 de septiembre. Antes de esa fecha, los principales referentes de su fórmula lanzaron un ataque teledirigido hacia la gestión municipal, culpándolos de no haber preparado al sistema sanitario para afrontar el brote de casos. Dos semanas después, las bases del radicalismo comienzan la vuelta al ruedo.

“El Gobierno ha perdido credibilidad por la forma en la que manejo la crisis, la incertidumbre que los llevó a esta Fase 1. Pero a medida que vaya pasando el pico de casos, irán apareciendo los problemas que nunca se fueron. La economía es uno de ellos”, dijo ayer uno de los hombres fuertes de la propuesta de Abrile. A poco de haberse confirmado el alta del candidato, la cabeza volvió a centrarse en el objetivo electoral.

¿Qué depara este acontecimiento para el oficialismo? Sin duda, los asesores de la campaña llamosista se mantienen atentos al impacto que tendrá la reaparición del candidato radical en la escena política electoral. Al mismo tiempo, reconocen que las últimas dos semanas fueron las de mayor exposición para la imagen del intendente desde que arrancó la pandemia. Fueron muchas las señales de rechazo a la Fase 1 decretada hace 12 días, con críticas que provenían de sectores que hasta hace poco se consideraban aliados.

Pero la estrategia oficialista también mira de cerca lo que ocurre entre el peronismo cordobés y el gobierno nacional. Desde hace algún tiempo se observa la distancia entre el proyecto de reelección de Llamosas y la figura del presidente Fernández, motivada por el interés de “provincializar” el proceso electoral atentos a los números negativos –no solo sobre el covid-19- de la gestión nacional en el último tiempo.

Un claro ejemplo de este distanciamiento se dio la semana pasada, cuando Llamosas esquivó juntarse con los infectólogos del Ministerio de Salud Nacional que llegaron a la ciudad. El roce entre el peronismo cordobés y el nacional se hace cada vez más visible, algo que puede perjudicar al poder de fuego de Llamosas ante el presunto crecimiento de la imagen de su principal rival político.

La incertidumbre continúa dominando la agenda y desafiando las expectativas de los competidores de la carrera electoral. En menos de un mes, la Junta suspendió las elecciones por segunda vez y la ciudad ingresó a Fase 1 superando los 3000 contagios. Llamosas sumó detractores y Abrile se posiciona como un “sobreviviente”. El escenario político cambió, tal como ocurrió en marzo y antes de la postergación de septiembre. Sin dudas, el tablero electoral volvió a mover sus fichas y algunos  insisten en señalar que todavía no hay un ganador cantado, cuando a la campaña todavía le quedan dos meses.