El presupuesto nacional 2021 da por terminada la pandemia

El ministro Martín Guzmán explicó los detalles del proyecto de presupuesto 2021 ante un plenario de la comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados.

El ministro Martín Guzmán explicó los detalles del proyecto de presupuesto 2021 ante un plenario de la comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados. Detalló los aspectos centrales del proyecto que contempla gastos por más de $8,3 billones, un déficit del 4,5%, un crecimiento del 5,5% del Producto Bruto Interno (PBI), una inflación del 29% y un dólar en torno a los $ 102,4, para fin del próximo año.  Un dato interesante es que la iniciativa presentada directamente obvia el tema de la pandemia como si el año próximo estuviera absolutamente superada, lo que no se condice con las estimaciones que el propio Gobierno hace en áreas como Educación y Salud.

Un trabajo del Iaraf, consultora que dirige Nadín Argañaraz, señala que para tomar una dimensión del efecto sobre las cuentas fiscales de una eventual prolongación de los problemas asociados al coronavirus, puede realizarse un ejercicio simple en el cual se replica el nivel de erogaciones por transferencias corrientes que fue necesario en 2020, en dos escenarios alternativos: si no hubiera solución hasta mitad de año se resignaría más de la mitad de la mejora en el resultado primario, mientras que si eso no se da, prácticamente no habría cambios en el resultado primario del Sector Público Nacional respecto al elevado déficit de 2020.

El informe del Iaraf iindica que el sector Público Nacional No Financiero (es decir el consolidado de la Administración Nacional, los organismos descentralizados, fondos fiduciarios y otros entes como empresas públicas) cerraría este año con un déficit primario de 8,3% del PIB. Si se tiene en cuenta que en 2019 terminó con un rojo del 0,4% del PIB, la desmejora del resultado primario equivaldrá a unos 7,9 puntos del Producto.

El grueso del empeoramiento fiscal se alcanzaría porque el gasto primario aumentaría 6,8 puntos porcentuales (p.p.) del PIB frente a una caída de ingresos totales de 1,1 p.p., en comparación con 2019. Respecto al gasto primario, hay un aumento en términos del PIB en cada uno de sus principales rubros. El principal incremento viene por el lado de las líneas asociadas a la pandemia, que implicarían una suba de las erogaciones de 3,8% del PIB. Aislados esos efectos, se identifican otros tres p.p. del PIB de aumentos del gasto primario que serían relativamente independientes de la pandemia, según el propio proyecto presentado.

Las Transferencias corrientes no relacionadas a Covid-19 (subsidios a provincias, empresas y familias) constituyen el componente que tendría la mayor participación en la suba del gasto primario no asociado al coronavirus. Aumentarían 1,4 p.p. del PIB. En segundo lugar se ubican los gastos en Seguridad Social, que terminarían 0,9 p.p. del Producto por encima de 2019, y luego el Gasto en capital (obra pública) que según el proyecto de presupuesto aceleraría la ejecución al final del 2020 para cerrar el año con 0,5 p.p. del PIB más que en 2019.

Por el lado de los recursos, el Gobierno obtendría al cierre del año una caída en comparación con 2019 que resultaría de 1,1 p.p. del PIB, que vendría de la mano de los ingresos no tributarios ya que los tributarios agregados serían semejantes en porcentaje del PIB a los de 2019 fruto de una combinación de un aumento de la recaudación de impuestos a la actividad interna de 0,7 p.p. del producto (básicamente explicados por el impuesto Pais más el alza en la presión de Bienes Personales) que se compensaría con caídas de los ingresos provenientes del comercio exterior (-0,5 p.p. del PIB) y de aportes y contribuciones de la seguridad social (apenas por debajo de las de 2019).

Para 2021 se espera recortar casi a la mitad el déficit primario anual del Sector Público Nacional, que pasaría a ser del 4,2% del PIB. Esta corrección se realizaría en un contexto en el que la economía argentina, según el proyecto presupuestario, volvería a aumentar su nivel de actividad económica luego de la caída de los últimos años. Esto acarrearía un incremento de los ingresos tributarios de alrededor de 1 p.p. del PIB.

Por el lado de los gastos, las Transferencias corrientes (subsidios a familias, empresas y provincias) aumentarían 0,5% del PIB, el mismo guarismo que los Gastos de capital, que repetirían el crecimiento que se lograría en 2020 y conseguirían casi duplicar lo que se pagará por obra pública respecto al 2019.

En sentido contrario operarían una reducción en los gastos de la Seguridad Social, también por 0,5 p.p. del PIB (tampoco se incorpora en el proyecto de presupuesto efectos de una eventual reforma a la movilidad jubilatoria), y, finalmente, el principal ahorro respecto a 2020 que sería no requerir efectuar erogaciones asociadas al COVID-19, por el propio monto que se espera gastar en 2020, es decir 3,8 p.p. del PIB.