¿Vigo o Caserio para el Senado?, otro escollo en el PJ

El gobernador Juan Schiaretti quiere a su esposa encabezando la boleta para la Cámara Alta; el senador albertista, apunta a lo mismo. Una disputa que, paradójicamente, se dirime en el terreno PJ y no con el kirchnerismo.

Por Yanina Soria

Igual o más complicado que negociar con el kirchnerismo para el ´21, se vislumbra la disputa por la candidatura para el Senado en el peronismo cordobés frente a un eventual escenario de unidad.

Se sabe que el gobernador Juan Schiaretti quiere ese lugar para su esposa, la actual diputada Alejandra Vigo, mientras que el senador Carlos Caserio, hoy encolumnado detrás del presidente Alberto Fernández, también. En su caso, buscará renovar la banca cuyo mandato se le vence el año próximo.

Aunque el diálogo formal por un entendimiento entre el Frente de Todos y Hacemos por Córdoba está pausado y sin fecha de reactivación, cada sector comienza a delinear ya su propia estrategia de cara al año electoral que se viene. Avanzar, independientemente de cómo termine luego el asunto, es la máxima que rige para ambos lados.

En ese sentido, el escollo por la candidatura a la Cámara Alta, paradójicamente, se encuentra en el seno del peronismo cordobés y no con el kirchnerismo.

Es que, si bien el senador nacional tomó distancia el año pasado del schiarettismo para representar al mandatario nacional en Córdoba y trabajar en su armado político, la realidad es que Caserio renunció a la presidencia del PJ pero no se fue del partido. En la práctica, eso significa que cuenta con representatividad en una porción del oficialismo provincial.

A su vez, el sector cristinista del Frente de Todos no lo considera como propio por lo que, en una eventual negociación, su candidatura no representaría el cupo K en la lista.

El senador dice que el Frente de Todos Córdoba llevará boleta en las elecciones de medio término y que, en todo caso, el gobernador Schiaretti deberá decidir si se suma o no.

En cambio, una mirada opuesta tienen en el peronismo cordobés desde donde creen que el acuerdo de unidad sería posible pero bajo ciertas condiciones, algunas de las cuales ya comenzaron a tomar forma. Entre ellas, que Vigo pueda encabezar el tramo de senadores, un lugar que sería innegociable para Schiaretti.

La puja por el escaño en la Cámara Alta levanta la temperatura interna porque con el portazo de Caserio, Hacemos por Córdoba se quedó sin representación en un terreno legislativo fundamental que ahora buscará recuperar.

Pero además porque a diferencia de los nueve escaños que Córdoba renueva en Diputados, para el Senado el cupo es mucho más acotado: hay lugar sólo para tres legisladores. Vale recordar que en el 2015, Cambiemos se quedó con dos bancas en el Senado y Unión por Córdoba, una. Con lo cual las posibilidades para el peronismo cordobés se achican si va partido.

Con la prolongación de la pandemia y los problemas sanitarios cada vez más agudizados, resulta impensado imaginar que el proceso de renovación de autoridades del PJ Córdoba tenga lugar antes de diciembre. Incluso, ya hay hasta quienes imaginan que esa discusión podría pasar para el año que viene.

Sin embargo, más allá de las fechas, la realidad es que las cosas internamente no están en el mismo punto de donde quedaron en marzo pasado cuando se desarrollaba la mesa de diálogo.

Hasta que comenzó la cuarentena, la discusión formal entre el schiarettismo y el albertismo se había desarrollado a lo largo de encuentros. El gobernador Schiaretti designó como interlocutores al presidente interino del partido, Oscar González; al diputado nacional Carlos Gutiérrez; y al funcionario provincia Jorge “Zurdo” Montoya. En representación del Frente de Todos se sentaron Caserio, algunos de sus legisladores provinciales y la diputada camporista Gabriela Estévez, sumada por primera vez al espacio de discusión del PJ orgánico.