Solución salomónica de Llamosas para salir de Fase 1

Presionado desde los extremos por advertencias sanitarias y urgencias económicas, optó por extender el aislamiento hasta el sábado 26, con una apertura gradual para acompañar el pedido del sector comercial y productivo.

Por Gabriel Marclé

El intendente Juan Manuel Llamosas hizo oficial lo adelantado por Alfil en su última edición: la Fase 1 se extendería por cuatro días, con cambios enfocados tanto en el alivio del sistema sanitario como en la reactivación del sector económico. No es un presagio si las señales están a la vista, porque la lectura del escenario epidémico permitía proyectar la intensa puja entre los pedidos de los equipos de salud y de los sectores productivos.

“La prioridad es la salud”, señaló el jefe municipal durante la conferencia de prensa en la que anunció la medida. Al parecer, la primera voz de mando llega del lado de los profesionales de la salud e infectólogos que asesoran al Gobierno desde el COE, que le recomendaron que la fase de aislamiento social obligatorio necesitaba de unos días más para acercarse al objetivo principal. Pero la presión del sector comercial y productivo fue la que mayor injerencia tuvo en el delineamiento de esta nueva etapa.

El plan de “apertura gradual” -como lo denominan desde el Ejecutivo- implicará un proceso de flexibilización que finalizará el sábado 26, cuando la ciudad ingrese en fase de distanciamiento responsable. Es decir, el próximo fin de semana marcará una vuelta al escenario que se tenía previo al reinicio de la Fase 1.

Desde este martes, el aislamiento irá experimentando pequeñas flexibilizaciones que marcarán el carácter “gradual” de esta nueva etapa. Para empezar, se habilitará los comercios con venta a través de los canales digitales, envío de productos por delivery y sin atención al público, y los bancos para pagos de jubilaciones y bene­ficios sociales no bancarizados por terminación de DNI exclusivamente.

Por otro lado, el miércoles se procederá a la habilitación de las industrias no esenciales sin atención al público y obras privadas, una buena noticia para el rubro de la construcción, uno de los que más presión puso sobre la decisión del Ejecutivo.

La tan esperada salida de Fase 1 se dará el próximo sábado con la apertura del comercio con atención al público, bares y restaurantes con atención al público en mesas, profesiones liberales, peluquerías, estéticas, quinielas, actividades deportivas individuales, salidas recreativas con circulación, gimnasios, natatorios, actividades de culto, trabajadoras/es de casas de familia, entidades ­financieras, lugares de pago y todos aquellos rubros que tenían la flexibilización del COE Central al 11 de septiembre. Finalmente, desde el lunes 28 comenzará la atención normal en bancos, la administración de los tres niveles del Estado y el funcionamiento de Tribunales.

En cuanto a las reuniones y encuentros sociales, el intendente anunció que permanecerán prohibidas. Además, remarcó que junto a su equipo llevarán adelante un seguimiento cercano de cada actividad y se endurecerán los controles para hacer cumplir con las medidas de bioseguridad.

Cuestión de salud

Lo cierto es que los números de la pandemia han comenzado a ser más benévolos con la ciudadanía, con cuatro días consecutivos de contagios que se mantuvieron por debajo de los 100 casos, permitiendo que la llegada a los 3000 positivos fuera más lenta. Además, por primera vez desde la aparición del brote, el número de recuperados superó al de casos activos, algo que el Gobierno tomó como “una buena señal”.

“Hemos tenido un amesetamiento en la escalada de casos, con una leve baja. Dependemos de la repercusión que genere el compromiso de los riocuartenses”, declaró el jefe municipal, quien agregó que los resultados de la Fase 1 se verán reflejados en los números “dentro de quince días”. Con este panorama, las autoridades creen que en el corto plazo se producirá una caída de casos y el brote estará cerca de ser controlado.

Al mérito de estos resultados no se los llevará la Municipalidad, más allá de haber personificado a Llamosas como el capitán del barco. El click de la estrategia sanitaria se produjo tras la aparición de Diego Almada, el emisario del COE Central que se puso al frente del proceso y dio el empujón necesario para volver a Fase 1, junto a los representantes de las entidades privadas.

Por otro lado, Llamosas le atribuyó la potestad de esta extensión a los médicos y especialistas epidemiólogos que lo aconsejaron. Justo en el día del trabajador sanitario, el mandatario aprovechó para saludar a estos “soldados” que combaten en la primera línea de batalla.

Sin embargo, algunos representantes del sector de salud privada cuestionaron la decisión y le manifestaron a las autoridades que el tiempo que queda no resulta suficiente para que el aislamiento repercuta en la ocupación de clínicas. Desde hace tiempo estos sectores ponen el grito en el cielo por la problemática ocupación de sus sanatorios y la falta de personal médico. Para ellos, el aislamiento obligatorio debía perdurar hasta fines de septiembre.

 

Nuevo contrato

Aunque parezca una fecha inamovible, el 26 de septiembre será puesto en análisis por cada uno de los especialistas que asesoran a las autoridades gubernamentales. El deseo es que no ocurra nada malo, pero si la ciudad promedia más de 100 casos al día de aquí al sábado, la Municipalidad se verá obligada a barajar nuevas alternativas.

De igual manera, el “botón rojo” permanecerá al alcance aun después de haber avanzado a la fase de distanciamiento. Así como la ciudad fue sorprendida por el repentino brote que comenzó en agosto, tras casi 3 meses sin casos, todavía es posible tener una explosión de contagios en lo que queda del año. Es por eso que la Municipalidad pondrá especial atención en el comportamiento social y ocupará sus acciones en comunicar a la población cuán importante es continuar cuidándose del virus.

“Vengo a proponerles un nuevo pacto social que requiere derechos y obligaciones, redoblar los esfuerzos durante el paso a la fase de distanciamiento”, indicó Llamosas buscando interpelar a los vecinos para que comiencen a formar parte de la solución a esta crisis.

Aunque el mandatario agradeció a los ciudadanos por “el masivo cumplimiento” de la medida de aislamiento preventivo y obligatorio, su discurso apuntó a encender las luces de alerta respecto a la responsabilidad social. Algunos sectores de la ciudad demostraron que no estuvieron a la altura de la batalla, con una notable falta de empatía por la situación de los contagiados y, especialmente, del sacrificado personal médico. Ejemplos como los que se dieron en los barrios cerrados y el gran número de contagios registrados en los sectores más privilegiados de la ciudad, expusieron la desobediencia exhibida durante encuentros sociales y familiares.

Las señales de lo que viene no son tan buenas como se creían y las autoridades hacen una apuesta arriesgada al confiar en la ciudadanía, más cuando algunos ya consideran incumplir con las medidas cuando todavía no terminó la Fase 1. Es el caso de algunos comerciantes que, urgidos por el golpe económico, plantean la posibilidad de abrir sus locales para rebelarse contra quienes les piden cuatro días más de sacrificio.

El nuevo contrato social insta al compromiso de la población en su conjunto, y esto es algo que atañe a todos los actores de la sociedad. Sobre el final de su alocución, Llamosas condenó la actitud de quienes, a pesar de las pruebas irrefutables, continúan negando al virus y marchan por las calles en contra de la cuarentena. “Siempre hay irresponsables que no comprenden que ponerse en riesgo es poner en riesgo a sus seres queridos”, se lamentó.