El dólar sigue en el centro de la escena

Siguió el virtual feriando cambiario con los bancos sin operar con los US$200 ahorro autorizados; aseguran que no tienen los datos de quienes deben ser excluidos. En el relanzamiento del Ahora 12 los teléfonos móviles quedan afuera de las posibilidades de compras; es que en su mayoría son importados.

Ayer fue otra jornada de virtual feriado cambiario, ya que los bancos siguen sin vender dólares porque Anses no compartió la información de quienes son los que no pueden acceder al cupo mensual de US$200 ahorro. Las entidades reclamaron al Banco Central que se avance para normalizar las operaciones. En los primeros 15 días de este mes el BCRA vendió U$S 1.000 millones, la expectativa es que con la profundización del cepo ese volumen se reducirá. Ayer, el riesgo país volvió a subir y los bonos del canje, volvieron a caer.

La disponibilidad de dólares es tan escasa que el Gobierno oficializó el relanzamiento del programa Ahora 12, con la incorporación de nuevos rubros y los tres meses de gracia para abonar las compras realizadas en 12 y 18 cuotas y dejó afuera a los teléfonos móviles. La Secretaría de Comercio mantendrá encuentros con las empresas productoras, las cadenas de comercialización y las compañías proveedoras del servicio de telefonía móvil para propiciar mecanismos de financiación alternativos.

La consultora Idesa intentó responder cuáles son las razones para que haya cada vez más gente demandando dólares al Centra. El dinero en efectivo, en cuenta corriente, cajas de ahorro y plazos fijos de la gente asciende a $ 6,3 billones; las reservas están cerca de los U$S 42.500 millones por lo que por cada dólar en el Banco Central, hay $148 en poder de la gente.

Estos datos muestran que, si todos los pesos que dispone la gente se volcaran a comprar dólares, el tipo de cambio en lugar de los $75 que fijó el gobierno tendería a $148. Si bien se trata de una simulación hipotética y extrema, no es casualidad que en el mercado paralelo se transe el dólar en valores cercanos a este monto. El esquema muestra que la masiva emisión monetaria generó “una enorme inconsistencia” entre la cotización del dólar oficial y la cantidad de dinero que dispone la gente.

Desde que el nuevo gobierno asumió hasta marzo –momento en que empieza la cuarentena– sólo el 70% del gasto público se financió con impuestos, mientras que el 30% restante se cubrió con emisión monetaria. A partir de abril, la porción del gasto público nacional financiada con emisión creció al 40% debido a que cayó la recaudación y aumentaron los gastos del Estado. La cuarentena y los controles sobre precios, tarifas y tipo de cambio oficial han permitido moderar el impacto de la emisión sobre la inflación.

Aun así, el Indec reporta una inflación promedio de 19% entre enero y agosto 2020, con aumentos de 8% en comunicación, 10% en salud privada, 14% en transporte y 19% en educación privada, pero 23% en alimentos y 33% en ropa. Es decir, los excesos de emisión impactan mucho más sobre los precios menos controlados. Al ser un instrumento de ahorro, el dólar es la variable donde el exceso de emisión impacta más rápidamente.

Con la acumulación de nueve meses de emisión y sin indicios de cambios de estrategia, el diagnóstico de que la causa de la crisis cambiaria es la escasez de dólares es “errado” según Idesa sobretodo cuando la cuarentena restringió el turismo al exterior y generó una fuerte caída en las importaciones. “Resulta más plausible que la creciente demanda de dólares tenga origen en el exceso de pesos en poder de la gente”, resume el informe.

El Banco Central no cuenta con instrumentos para calmar al dólar ya que la abundancia de pesos es un derivado del creciente déficit fiscal: “La responsabilidad es del resto de los funcionarios que deben impulsar un ordenamiento del Estado para eliminar el déficit fiscal y así disminuir la emisión monetaria que presiona sobre el dólar y la inflación. No hacerlo, significa seguir con el voluntarismo de anunciar acciones que agravan el déficit fiscal. Esto obligará al Banco Central a devaluar el tipo de cambio oficial lo que gatillará la aceleración inflacionaria contenida precariamente con los controles de precios y tarifas”.