Tensión entre los CPC y dirigentes territoriales del PJ

Los cortocircuitos entre varios directores de CPC y decenas de dirigentes territoriales del PJ y presidentes de centros vecinales no arreciaron con la salida de Marianacci. El peronismo sigue de cerca estas tensiones y estudia cambios a fin de año.

Por Felipe Osman

La mecánica se repite a diario: los dirigentes territoriales que trabajan para el PJ en las distintas seccionales e incluso los presidentes de centros vecinales reciben reclamos y recogen las demandas de los vecinos, las llevan a los directores de los CPC y -según apuntan- suelen quedarse sin respuestas que llevar al territorio. Los reclamos no son resueltos, los pedidos son desatendidos, y ante ello protestan ante sus referentes territoriales, distribuidos en el Concejo Deliberante, la Legislatura o la propia Municipalidad.
Lo que no se resuelve abajo termina transformándose en discusiones más ásperas arriba, y en estas últimas no suelen faltar los celos de quienes acostumbran enfrentarse en la interna de cada seccional. Más aún en tiempos en los que el metabolismo del PJ aparece acelerado por la proximidad de unas internas que, a causa de la necesaria unidad, deben conformar a todos los sectores sin que por ello se multipliquen los lugares.
En el medio de todo, una pandemia que cada día demanda más atención de los Centros de Participación Comunal, abocados a tareas de concientización y rastrillaje de nuevos casos.
Otrora, estas tensiones fueron endilgadas a la falta de coordinación existente entre la Secretaría de Participación Ciudadana y la Dirección de Asuntos Vecinales, que integraba el organigrama de otra cartera.
Hoy esa excusa ya no existe. Ambas oficinas revistan ahora bajo las órdenes de Raúl La Cava, en la Secretaría de Políticas Sociales. Y Guillermo Marianacci, dueño de una relación conflictiva con la mayoría del gabinete, ya no puede ser responsabilizado de una la falla en la coordinación de los CPC con las diferentes secretarías del Palacio 6 de Julio.
El PJ, mientras tanto, permanece atento. Además de atender a la responsabilidad que cada director de CPC asuma en la lucha contra la propagación del Covid, prestará especial atención a los reclamos que existan desde el territorio para con su labor, y particularmente a los que provengan de dirigentes abocados a la construcción territorial. Un doble examen que, hasta ahora, no todos pasarían.
Sin embargo, más allá de lo que el PJ capitalino pudiera hacer para reprender a quienes se salgan del libreto, le interesa encontrar la causa de la descoordinación entre los directores de CPC y la militancia, algo que hasta ahora sólo puede achacar a las tensiones propias del juego interno de cada seccional.
Al mismo tiempo hay quienes dan vueltas a otra incógnita sin encontrarle una repuesta definitiva, y es el porqué de la tardanza en sancionar una nueva orgánica que cristalice el traspaso de los 14 Centro de Participación Comunal a la Secretaría de Políticas Sociales.
Algunos creen que el intendente prefiere dejar que este cambio opere de hecho, sin la necesidad de una adecuación formal del organigrama, para dejar abierta la posibilidad de volver sobre sus pasos y, llegado el caso, designar en el futuro a un nuevo secretario de Participación Ciudadana que se encargue del manejo de los CPC.
El lugar, desde luego, es muy expectable, ya que confiere ascendencia sobre las 14 “delegaciones” que el Palacio 6 de Julio tiene distribuidas en todas las seccionales de la ciudad.
Otros, en cambio, creen que el pase de los CPC a la cartera que conduce La Cava no ha llegado al digesto porque la gestión que lidera Martín Llaryora estudia introducir, junto a él, otros cambios en el organigrama del municipio.
En atención a esto, vale recordar que la administración peronista ha elaborado todo un plan para modificar los procesos de fiscalización de los que participan varías oficinas que, al día de hoy, integran la Secretaría de Gobierno.
Es probable que, más allá de un cambio en las funciones –que desde luego será resistida por el sindicato- también resulte necesario para implementar este plan algún retoque en la orgánica del Palacio Municipal.
Se trata, de momento, de conjeturas surgidas de distintos actores que conocen el día a día de la Municipalidad. Sin embargo la postura oficial es que existen demoras formales que, prima facie, no parecen fáciles de explicar.