El PJ piensa en una interna “sanitaria” sin unidad electoral

Con los mandatos vencidos hace meses y ante la incertidumbre de cuándo arreciará la pandemia, el PJ apostaría a una interna “sanitaria” de lista única en diciembre. La unidad electora, en cambio, luce cada día más lejana.

Por Felipe Osman

Aunque las relaciones entre las distintas corrientes que integran el partido justicialista en Córdoba -particularmente las que mantienen los dos núcleos que aglutinan dentro de sí a la gran mayoría de la dirigencia, a saber, el schiarettismo y el caserismo- no ha dejado de tensarse en los últimos meses, dentro del PJ entienden que la unidad partidaria resulta, además de necesaria, ineludible.
El respaldo del caserismo hacia algunas iniciativas impulsadas por el Gobierno Nacional a las que el Centro Cívico ha sido refractario, como la intervención (y trunca estatización) de Vicentin primero y la reforma judicial después, han renovado fricciones que habían pasado a un plano muy secundario entre estos dos espacios por razón, desde luego, de la emergencia sanitaria.
Pero la misma causa que supo antes aletargar estas tensiones, impone hoy la necesidad de un acuerdo para definir el reparto de roles dentro del partido.

El peronismo sabe que la situación sanitaria, social y económica torna inaceptable una contienda electoral interna, y que la dirigencia del partido debe mostrarse a la altura de las circunstancias. Por lo tanto, todos los sectores tienen una responsabilidad impuesta por la situación: es lograr, mediante el diálogo, la confluencia en una lista de unidad. Una suerte de interna “sanitaria”, sin disputa en las urnas, que permita la renovación de las autoridades partidarias sin malversar recursos en campañas ni distraer la atención de los dirigentes en disputas internas que, concluidas, dejen un tendal de “heridos” en el camino.

Aunque la interna del PJ es una historia que no deja de sumar capítulos y que, a causa de la pandemia, se ha postergado ya más de una vez, dentro del partido hablan de un escenario que bien puede tomarse como una instantánea del estado de las conversaciones en este momento.

En base a ello, la “interna no contenciosa” del partido tendría lugar en las primeras semanas de diciembre, días antes de las internas del PJ a nivel nacional, fechada -de momento- para el 20 de ese mes. Recuérdese que el justicialismo cordobés debería elegir antes de esa fecha a los congresales que enviará a la interna nacional.

En cuanto a la distribución de cargos, el mix sería a grandes rasgos de un 70/30, con el caserismo representado en una mesa de conducción provincial que reuniría al gobernador Juan Schiaretti, al ministro de Desarrollo Social Carlos Massei, a la legisladora provincial Natalia de la Sota, el secretario de Integración Regional Jorge “Zurdo” Montoya, a la diputada nacional Gabriela Estévez y a un representante aún no definido del caserismo. La presidencia del partido, dan por sentado, sería para el gobernador.

En la capital, la foto es más difusa, pero el intendente ya ha declarado sus intenciones de presidir el partido y, de continuarse la máxima no escrita del PJ que dicta que quien tiene el poder controla el partido, nada debería obstar a que Martín Llaryora se convierta en su próximo presidente.

No hay mayores precisiones respecto de cómo se conformará la mesa directiva del PJ Capital, pero se descarta que tanto el llaryorismo como el viguismo y el delasotismo tendrán sus representantes.

Quien quedaría excluida sería Olga Riutort, vetada, desde antaño, por los líderes máximos del partido.

Ahora bien, la unidad partidaria en la que seguramente confluirán todas las líneas internas del PJ difícilmente se refleje también en las elecciones de 2021. En este apartado, las diferencias entre Hacemos por Córdoba y el Gobierno Nacional se han hecho más evidentes con el correr del tiempo, habiendo quedado atrás el shock inicial generado por la emergencia sanitaria que generó un prolongado espacio de tiempo en el cual la cooperación entre las distintas jurisdicciones demandaba posponer toda diferencia política.
Hoy, con el Congreso tratando iniciativas que exceden la cuestión sanitaria y el Ejecutivo Nacional imponiendo una agenda que para muchos parece haber salido de la estilográfica de la vicepresidenta, una lista de unidad para las legislativas del año próximo iría completamente a contramano del manual que -hasta ahora- ha implementado el gobernador.