La salud regional con patologías demasiado graves

Mientras el ministro de salud de la Nación advirtió que la situación de Río Cuarto es para prestarle debida atención, contradijo en el diagnóstico a las autoridades sanitarias provinciales. Una Fundación advirtió hace un año que la concentración en la atención médica era un riesgo para todo el sur de Córdoba. Acusan a la gestión de Llamosas de destinar dos veces más de dinero para pagar la deuda que en financiar la salud pública.

Por Guillermo Geremía
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En la revista de sala del estado sanitario de la salud en Río Cuarto, el martes 15 de setiembre será un día para el olvido. La historia clínica del “Imperio del sur cordobés” no logra escribir renglones de recuperación. Datos negativos desde la salud privada, crítica radiografía de los recursos destinados a la salud pública, dirigentes políticos internados en estado reservado con covid-19 y otros con la enfermedad declarada esperando que los síntomas no agraven la natural preocupación por ser portadores positivos de la enfermedad que azota al mundo. Y sobre lo mojado, volvieron a llover malas nuevas.

El Ministro de Salud de la Nación aseguró que “cuando empieza la circulación comunitaria que es lo que le pasa a Río Cuarto y no se trabaja con unas semanas de aislamiento, el virus se puede expandir de modo incontrolable, que es lo que no queremos”. En declaraciones a la mañana de la 102.9 La Gospel, Ginés González García se refirió a la llegada de tres epidemiólogos del gobierno nacional para ocuparse del brote de Río Cuarto que tiene un promedio de cien positivos diarios, 2.200 casos acumulados y 22 muertes.

Las declaraciones del médico sanitarista contradicen al diagnóstico que una semana atrás había realizado el ministro de salud de Córdoba cuando, con el Intendente Llamosas  sentado a la par, aseguró que “más allá de lo que pueda decir alguien, no sé con qué fundamento, no hay circulación comunitaria”, aseguraba hace tan solo siete días Diego Cardozo. “No es mi intención entrar en polémicas sino dar información concreta. Tenemos más del 85% de casos con su nexo corroborado. Tenemos a gran parte de la población en aislamiento y casos aislados tanto de contactos estrechos convivientes como no convivientes. Es un trabajo que se lleva día a día con cada caso positivo. En este momento, mientras se mantengan los nexos, no se habla de circulación comunitaria”, afirmó el responsable de la salud provincial. O el virus se rebeló en unos pocos días o se negaban a ver una curva de contagios que no paraba de crecer.

“Es una enfermedad que tiene una capacidad de expansión brutal. Si el brote persiste muchos días empieza a cargar demasiado al sistema, sobre todo a las camas críticas. Lo que hizo la Provincia, cambiar la fase para Río Cuarto, fue positivo porque así no se expande el virus de manera catastrófica”, afirmó González García en las declaraciones radiales. Para el titular de la cartera de salud, el sur de Córdoba merece una atención especial. “Los diez días de aislamiento van a ser muy buenos. Hay que buscar la comprensión y la adhesión de la gente. No entiendo a quienes hacen campaña para no cumplir las medidas”.

Diagnósticos ignorados

La crítica coyuntura desnudada por la pandemia puso en evidencia que en su momento fueron desoídas varias señales dadas desde los ámbitos públicos y privados sobre los síntomas que presentaba un sistema que ahora está en “estado reservado”. Desde la Fundación 2030, un “think tank” empresarial riocuartense, recordaron el informe que realizaron en mayo de 2019 sobre el diagnóstico sanitario del sur cordobés. En ese trabajo advertían con preocupación que mientras Córdoba Capital tiene un promedio de 9 médicos cada 1.000 habitantes, en el interior provincial esa cifra se reduce a solamente 3 profesionales de la medicina cada millar de personas.

En ese estudio se establece que, según la matrícula de profesionales al 1 de julio de 2018, había en la zona sudoeste de la provincia -que incluye desde el Departamento Río Cuarto al límite sur de la provincia- una relación de 263 habitantes por cada médico;  mientras que en el centro, donde está contenida la ciudad de Córdoba, esa relación es de un médico cada 94 habitantes. Una concentración que provocó que con la pandemia la mayoría de los pacientes con coronavirus de las localidades pequeñas fueran trasladados a los centros urbanos con mayor disponibilidad de recursos.  Mientras en las ciudades con más de 30.000 habitantes hay un médico cada 150 habitantes en las de menos de 10.000 está disponible un facultativo cada 500 personas.

El análisis elaborado con el aporte del Colegio Médico regional y otras asociaciones de  profesionales de la terapéutica (kinesiólogos, psicólogos y enfermeros) asegura que el sector sanitario “representa un verdadero polo de crecimiento económico con cerca de 1.000 médicos en distintas especialidades, 6 sanatorios y clínicas, 1 hospital regional con nivel III de complejidad, 12 centros de salud pública municipal, 1 maternidad pública y varios centros de especialidades médicas privados sin sistema de internación”. Esta actividad genera –según las estimaciones- 1.300 puestos directos y las actividades conexas (hoteles, comedores, farmacias, kioscos, playas de estacionamientos, etc.)

La pandemia sometió al sistema a un estrés de funcionamiento producto de que los privados se retiraron del negocio médico en los lugares donde no era rentable y el Estado no supo, no quiso o no pudo ver que si una situación de emergencia se imponía esos síntomas no tenidos en cuenta iban a transformarse en verdaderos dolores de cabeza.

Salud sin financiamiento

En este contexto de sala de espera al aguardo de la evolución del paciente, el Partido Respeto denunció que la Municipalidad de Río Cuarto gasta tres veces más en servicios de la deuda que en salud  pública. Según Julia Pereyra, vocal del Tribunal de Cuentas, “en estos últimos meses no se planificó ni se dispusieron recursos estatales suficientes para preparar el sistema de salud ante la emergencia derivada del COVID-19”.

Para la contadora que integra la segunda minoría parlamentaria, a comienzos de año la gestión de Llamosas aumentó la partida destinada a pagar servicios de la deuda un 140% mientras que solamente incrementaron un 50% los recursos a salud pública. “Se ve claramente en la restricción horaria de los dispensarios, en la falta de personal médico, los centros de aislamiento están sin insumos y sin personal, otros trabajadores indirectos de la salud tienen contratos sumamente precarios y temporales, cuando estamos hablando de equipos de trabajo que requieren consolidarse para poder hacer seguimientos a largo plazo”.

Las alarmas lejanas y también las recientes fueron desoídas para los dirigentes políticos y corporativos. Tampoco los ciudadanos, salvo sectores minoritarios, se ocuparon de hacer oír su descontento por lo que estaba sucediendo con el sistema sanitario. Hasta no hace mucho se discutía en Río Cuarto sobre la ineficacia de los gobernantes para tapar los baches o sobre si una empresa de higiene urbana se tenía que quedar haciendo su trabajo o marcharse. Ahora con las defensas bajas, por una pandemia arrasadora, caemos en la cuenta que nunca le prestamos debida cuenta a los diagnósticos sobre un mal que no para de crecer. Estamos a tiempo con nuestro comportamiento individual –al menos- de no terminar haciendo colapsar un sistema que está en estado crítico.

“Lo importante es el compromiso colectivo porque si no cumplimos es difícil y pasa lo que está pasando en algunos distritos. Para cuidar lo que hemos conseguido tenemos que respetar las cosas que tenemos a mano, distanciamiento, medidas de higiene, tapabocas. Aprovecho a decirle a los riocuartenses que por favor cumplan, que es bueno para todos. El problema no son las aperturas sino cuando éstas tienen descontrol. No hay mucha receta distinta”, afirmó el ministro González García. Así son las cosas