Comercios de Rio Cuarto en rebeldía contra la Fase 1

Los empresarios salieron al choque de las restricciones propuestas por el Gobierno de Llamosas. Para ellos, la medida causará “un daño irreparable”. La Municipalidad continúa cerrando comercios que no cumplen con el decreto.

Por Gabriel Marclé

A 72 horas de haberse iniciado la fase 1, el Gobierno de Río Cuarto dejó en claro que es momento de concentrar todos los esfuerzos en combatir la problemática sanitaria y postergar la preocupación por “la otra pandemia”, la económica. Pero estas actitudes no llegan sin costo, puesto que la dirección de las medidas adoptadas por las autoridades sanitarias terminó repercutiendo en las expectativas de un sector empresario que comienza a mostrar los dientes.

Desde el sábado, algunos exponentes del centro comercial le transmitieron al Gobierno su inconformidad con las vías de aplicación de esta nueva Fase 1. Algunos lo hicieron desde el plano institucional, con comunicados y notas dirigidas al intendente. Pero otros directamente decidieron actuar con rebeldía frente a las medidas de aislamiento y abrieron sus puertas a pesar del decreto municipal.

El centro comercial se configura como uno de los espacios más pujantes e influyentes de la economía local y, cuando se da la oportunidad, no temen en demostrar el rigor del lugar que ocupan. Sin embargo, los tiempos del Coronavirus terminan dándole la derecha a quienes priorizan el carácter sanitario por sobre las cifras del sector. En ese sentido van las definiciones que tarde o temprano logran imponerse, a riesgo de chocar con los empresarios.

Los representantes del CECIS (Centro Empresario, Comercial, Industrial y de Servicios) no dudaron en mostrar su descontento con la aplicación del retroceso de fase que les prohíbe abrir las puertas de sus negocios. El día jueves comenzaron a difundir un petitorio que más adelante acercaron al Gobierno municipal, buscando la unidad de los comerciantes y planteando alternativas que les permitan seguir funcionando pese a las restricciones.

No solo eso, sino que fueron el único sector representativo de la sociedad riocuartense que no acompañó al intendente Llamosas en la conferencia dónde se anunció la medida. Estuvieron presentes los gremios, los sanatorios, incluso la oposición, pero el Centro Empresario pegó el faltazo enviando señales de enfado y tensión.

“Corresponde que respetemos esta decisión, pero las cosas podrían haberse realizado más pausadamente. Los comerciantes hace tiempo que venimos atravesando una crisis, el último mes tuvo una caída promedio del 30% y nos llevan a situaciones límites”, señaló el vicepresidente del CECIS, Gustavo Sachetta.

En nombre de la institución, el empresario llamó a “ser prudentes” con la situación del sector y señaló que los tiempos en los que se aplicó la medida fueron demasiado cortos. “Nos avisaron prácticamente un día antes. Tenemos un buen diálogo, pero nos comunicaron una decisión tomada”, indicó.

El “buen diálogo” fue lo que mejor definía la relación entre el Gobierno de Llamosas y el CECIS. Aunque se produjeron algunos chispazos durante la primera etapa de cuarentena, el vínculo se fortaleció luego de anunciarse flexibilizaciones y beneficios impositivos. La Municipalidad se mostraba a favor de facilitar la recuperación del sector y el Centro Empresario había formado parte de las mesas de planificación sanitaria creadas por el Ejecutivo previo al brote de casos. Pero cuando se les dio por volver de fase, los empresarios se retiraron.

“Se debería haber consensuado y no tomar una decisión unilateral que termina por hacer un daño irreparable para el sector. Hay mucha gente que se queda sin trabajo y muchos negocios que van a cerrar”, afirmó un ex integrante del CECIS, reconocido empresario de la ciudad.

Aunque la medida no se puede revertir, a los empresarios les preocupa lo que ocurrirá luego de haberse cumplido los diez días de aislamiento, si es que el municipio decide extender la Fase 1. Todo dependerá de cómo avance la estrategia sanitaria, de si bajan o no los contagios que mantienen en tensión al sistema de salud. En este marco, algunos comerciantes no están dispuestos a esperar debido a la necesidad de seguir facturando.

¿Rebeldes con causa?

Los controles se convirtieron en una parte primordial de esta nueva etapa de lucha contra el virus, procurando sostener el aislamiento para acercarse al resultado esperado. Sin embargo, se siguen advirtiendo muestras de irresponsabilidad y falta de compromiso con la línea preventiva. Las autoridades lo observan cada día, basándose en experiencias que surgieron de los operativos realizados por el EDECOM (Ente Descentralizado de Control Municipal).

El sábado, los agentes municipales procedieron al cierre de 40 locales que abrieron sus puertas y no respetaron la modalidad impuesta por la Fase 1. Pero lo ocurrido a comienzos de la semana no fue diferente, con varios negocios reincidentes. Es el caso de una cadena de pinturerías que fue notificada por incumplimiento en tres oportunidades.

La rebeldía del sector se hizo notar también en el centro de la ciudad, con denuncias que avisaban sobre actividad irregular en locales que mantenían las persianas bajas para ocultar que dentro había empleados cumpliendo tareas. Estos comportamientos motivaron la intervención del gremio comercial, desde donde evalúan realizar las acciones pertinentes ante el ministerio de Trabajo.

La orden es muy clara pero las interpretaciones son múltiples, provocando que algunos actúen según su conveniencia. “El contagio no está en los comercios, no lo decimos nosotros, diferentes estudios epidemiológicos establecen que el mayor foco de contagios son las reuniones sociales o las conductas inapropiadas, donde no se establece o cumple ningún protocolo”, manifestó Franco Spinella, representante de “Comerciantes Autoconvocados”.

El empresario, quien además integra la lista de concejales del candidato Eduardo Scoppa, se dirigió a la Municipalidad con la presentación de un “plan de movilidad responsable”, argumentando sobre la posibilidad de evaluar una fase 1 más flexible.

La contracara de este discurso proviene del sector gremial, quienes desde antes de la vuelta de fase advirtieron a las autoridades sanitarias sobre la circulación comunitaria del virus y la aparición de varios contagios dentro del centro comercial local.

La desobediencia de los comerciantes se explica por la dura crisis que atraviesan y el hecho de no contar con el margen para permanecer cerrados sin poder facturar, pero estos tiempos requieren de otro tipo de empatía. Las muestras de rebeldía no sorprenden cuando los principales referentes institucionales del sector les comunican que “de una forma u otra, todos nos vamos a contagiar”. Habrá que explicarle eso a los médicos y enfermeros que no dan abasto para atender las necesidades de los cientos de infectados al día.

El Gobierno informa que la mayoría de los riocuartenses han cumplido con las restricciones de la Fase 1. Aun así, el vecino del country les pide a sus empleados domésticos que asistan a cortarles el pasto o limpiar su casa, al mismo tiempo que algunos comerciantes mantienen ocultos a sus trabajadores para seguir facturando con la venta online de manera clandestina. Todavía no se dieron cuenta que Río Cuarto es uno de los focos epidemiológicos más críticos del país.