A dos años, el delasotismo cuida su legado y autonomía

En el segundo aniversario de la muerte de José Manuel de la Sota, sus principales legatarios lo recordaron y se reafirmaron como sus continuadores. Al mismo tiempo, los más expectables dirigentes del delasotismo blindan la identidad del espacio en torno a sí mismos y muestran su autonomía.

Por Felipe Osman

Natalia de la Sota y Daniel Passerini, principales legatarios de la herencia política de José Manuel de la Sota, conmemoraron el segundo aniversario de la muerte del ex gobernador con sentidos mensajes que compartieron a través de las redes sociales.

La legisladora lo hizo con un video en el que se suceden imágenes de obras y programas ejecutados durante los mandatos del delasotismo al frente de la Provincia, mientras su mensaje se va entrelazando con fragmentos de discursos pronunciados por el ex gobernador para construir un diálogo imaginario entre padre e hija.

Lejos de quedarse en un mensaje nostálgico, de añoranza de tiempos pasados, el video sólo dedica su primera mitad a reivindicar las administraciones lideradas por De la Sota y, a partir de allí, se enfoca frontalmente hacia el futuro.

Hay un primer momento en el que se apela al sentir común del delasotismo, y otro en el cual se busca llevar la mirada hacia el horizonte, aunque sin fijar un destino.

El mensaje refleja con claridad el interés de la heredera de De la Sota de llevar el espacio hacia un proyecto político. Y aunque no explica de cuál se trata, avisa que se fijará una hoja de ruta. Que el delasotismo jugará. Y, por lo tanto, que la tripulación no debería dispersarse.

El vice intendente también saludó el aniversario de la muerte de su mentor, y colgó en las redes un video recordando la implementación del Boleto Educativo Gratuito, uno de los últimos programas llevados adelante por el delasotismo en la provincia.

Sin embargo, más significación política que esto seguramente tuvo una actividad compartida por la segunda autoridad del municipio con la diputada nacional Gabriela Estévez, líder de La Cámpora en Córdoba y, tal vez, la única dirigente del kirchnerismo cordobés con línea directa con Máximo Kirchner.

El acto, en el cual se entregaron las llaves de cinco viviendas construidas en Barrio Parque Liceo III mediante el plan Procrear, tuvo por resultado una llamativa foto Passerini-Estévez, que vendría a explicarse en la cooperación inter-jurisdiccional entre Nación, Provincia y Municipio. Sin conjeturar de más, la foto reunió a una de las dos principales figuras del delasotismo con la principal dirigente del cristinismo en la provincia, y parece entrañar el mensaje de que el delasotismo goza de una autonomía que el resto de los partícipes de Hacemos por Córdoba difícilmente pueda ostentar.

Esto no resulta difícil de explicar. El delasotismo cuenta con una identidad propia -distinta del schiarettismo, que se construye prioritariamente a partir del poder-, y por eso puede moverse con autonomía. Las “bajadas de línea” que afectan a los súbditos no alcanzan a los socios. Y las sociedades se construyen bajo un único precepto: la mutua conveniencia.

El segundo aniversario de la muerte de su ideólogo ha encontrado al delasotismo expectante. No quieto.

Sus principales referentes se mueven para preservar el espacio y, particularmente, su identidad, la marca. Y se preocupan a la vez por mostrar que el capital político que les fue legado los inviste de la autonomía necesaria para decidir su camino.

Desde el Centro Cívico seguramente atienden a estos gestos. Y, se presume, tejen sus propias conclusiones respecto de cuan valioso resulta contar con dirigentes que puedan reclamar para sí las banderas del delasotismo.

Que no hubiera quién pudiera hacerlo sería seguramente una pérdida significativa. Blindarse ante la posibilidad de que alguien más lo haga podría resultar incluso determinante.