Por qué en Córdoba ya se habla de dos listas peronistas

Los factores que analiza el peronismo de Schiaretti frente a una posibilidad que ya no suena tan descabellada para el ´21.

Yanina Soria
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Es cierto, falta mucho para las elecciones legislativas del 2021. También es cierto que el gobernador Juan Schiaretti y el presidente Alberto Fernández tienen como prioridad sus respectivas gestiones, sobre todo, en momentos de pandemia.

Sin embargo, es una realidad que más temprano que tarde ambos dirigentes deberán resolver qué camino tomará el peronismo en Córdoba para encarar las elecciones intermedias.

Hasta hace algunas semanas, en el seno del Frente de Todos y del PJ de Juan Schiaretti, había coincidencias respecto a que el futuro no muy lejano los encontraría juntos. Hoy, la foto devuelve otra imagen.

¿Por qué en Córdoba ya se habla de dos listas para el año que viene? Hay razones que son obvias y otras que no tanto.

Por empezar vale apuntar que al gobernador Juan Schiaretti nunca le cerró la versión moderada que buscó ofrecer Alberto con el Frente de Todos. Sobre todo, si ese proyecto lleva la estampa de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Eso explicó la prescindencia de Hacemos por Córdoba en las presidenciales del año pasado y justifica, en cierta forma, un vínculo político que, en verdad, nunca terminó de cuajar entre el mandatario nacional y el provincial. La desconfianza con que se miran, es mutua.

La posición de Schiaretti y sus diputados frente al tema Vicentín primero; el rechazo a la reforma judicial luego; y la ausencia de la semana pasada en la solicitada de apoyo a la Nación firmada por el resto de los jefes provinciales peronistas, profundizaron la grieta interna.

Entonces, la posibilidad de que en Córdoba el justicialismo vaya partido el año próximo ya no suena tan descabellada.

Con esas tres posiciones públicas que debió asumir, Schiaretti dejó en claro que priorizará siempre a su electorado (en gran medida, de extracción anti-K). El jefe político del PJ prefiere asumir las consecuencias de tensar con el Frente de Todos a traicionar a su base electoral de la que necesitará, fundamentalmente, en el 2023.

Por eso, como ya señalamos desde estas páginas, en el schiarettismo creen que la única forma de confluir en una sola lista es con predominio de Hacemos por Córdoba: llevar a candidatos K pero moderados y alentar a que haya otra lista que represente al núcleo duro del cristinismo. Una serie de condiciones que, por supuesto, difícilmente pueda aceptar el frentetodismo.

En el cálculo de riesgos que hacen desde el Panal, también aparecen estimaciones numéricas. Admitiendo que las elecciones de medio término nunca fueron el fuerte del PJ Córdoba, en el Centro Cívico no ven tan imposible repetir un resultado similar al del 2017, por ejemplo.

En aquel momento, Cambiemos arrasó y se quedó con cinco diputados, el peronismo con tres y el kirchnerismo con uno. Y si bien estiman que con el justicialismo divido el albertismo en Córdoba podría sumar algunos puntos más, en el Panal se dan por satisfechos si logran dos diputados. Eso sí, pelearán por colocar un senador.

“Si ese fuera el resultado yendo solos, sería negocio redondo para nosotros”, dijo una fuente con llegada al gobernador, quien además interpreta que mantener la autonomía en el ´21 es priorizar el ´23. “El cordobés medio nunca va a ver bien que nos juntemos con el kirchnerismo por más moderado que se presente, y a nosotros nos importa la parada provincial donde las condiciones para el PJ serán muy distintas a la de años anteriores”, señaló.

Por otro lado, entre los elementos que evalúa el oficialismo provincial a la hora de definir si mantiene o no la distancia política con el Frente de Todos es que, a diferencia de lo que ocurrió con otras gestiones kirchneristas, creen que la Nación no tiene margen para discriminar económicamente a la provincia. Sostienen que Alberto necesita reconciliarse con el electorado cordobés y que, por ende, no habrá “látigo y castigo” para un gobierno peronista pero díscolo.

Por su parte, en el Frente de Todos señalan que no esperarán sentados y que su estrategia pasa por consolidar el espacio en Córdoba. En estos días, el senador Carlos Caserio, hombre del presidente en la provincia, repitió que el albertismo cordobés llevará lista en las legislativas del ´21 y que, en todo caso, es el PJ de Schiaretti el que debe definir si se suma o no.

Aunque el final de esta historia aún está abierto y nadie duda que, de momento a otro, la unidad se pueda tejer finalmente, el cuadro interno de situación muestra al albertismo de un lado, y al schiarettismo, lejos, del otro.