El PJ cordobés, sin posibilidades de sellar su propia grieta

Cruce de críticas entre el senador Caserio y el diputado Gutiérrez. Los proyectos parlamentarios por tratarse son el argumento para revitalizar el pleito que separa las aguas en el peronismo cordobés. Llamosas preocupado porque este nuevo capítulo de la disputa no le sume otra adversidad en la búsqueda de la reelección como intendente de Río Cuarto.

Por Guillermo Geremía
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Carlos Gutiérrez, Carlos Caserio

“Caserio está inscripto en una dinámica que lo lleva a posicionarse en un extremo dentro de la grieta”, acusa un Carlos. “Acusarnos de que nosotros alimentamos la grieta, es una escusa para no involucrarse”, responde el otro. Uno diputado y el otro senador nacional son referentes territoriales de un peronismo cordobés que hace años los une la conservación del poder antes que las convicciones por un determinado constructo de ideas. Gutiérrez y Caserio hicieron pública que las fisuras del partido gobernante en Córdoba están lejos de sellarse y se ensanchan para transformarse en grietas de difícil sellado.

La pregunta de la periodista Florencia Igarza del programa radial ASÍ SON LAS COSAS  le recordó a Gutiérrez que Caserio había expresado que durante el macrismo se garantizaba con facilidad el quórum y que ahora con “un presidente peronista” hay dudas sobre hacerlo. El interrogante bastó para azuzar los fantasmas que dividen al Partido Justicialista de Córdoba. La repuesta de Caserio a Alfil Río Cuarto no buscó bajarle el tono a la polémica. “Acusarnos de que nosotros alimentamos la grieta, es una escusa para no involucrarse”, aseguró el senador nacional.

Cuando Río Cuarto está en Fase 1 y con el sambenito de un brote de coronavirus de dimensiones por ahora incontrolables, el hombre de Schiaretti en el sur de Córdoba relativizó públicamente que la curva de contagios obedezca a la mala praxis de la gestión provincial y municipal de la pandemia.

“Todo es ensayo y error en la medida que esto es nuevo para la humanidad. Me da una gran tristeza cuando asimilan estos métodos que se utilizan como los de la edad media. Si son tan ingeniosos para hacer esta analogía, ¿por qué no son ingeniosos para lograr la vacuna? Esta pandemia, entre otras cosas, se ha llevado puesta la soberbia”, aseguró Gutiérrez, atribuyendo a la vez que la visita de los infectólogos a la provincia ya estaba programada desde antes. Un par de horas después, el propio intendente municipal se encargaba de dar cuenta que son los brotes en Córdoba los que hacen viajar a los especialistas nacionales: “van a recorrer algunas ciudades, entre ellas Río Cuarto”.

Para el candidato Llamosas no es buena noticia que el peronismo de Schiaretti y parte de lo que quedó del delasotismo -ahora sumados al Frente de Todos- profundicen estas diferencias en la coyuntura. Máxime cuando la figura de su principal opositor, Gabriel Abrile, crece en empatía social a partir de haber contraído coronavirus y tener afecciones graves. El propio radicalismo aprovechó el cuadro reservado de su candidato a intendente para viralizar adhesiones en pos de una mejora pronta de la salud del médico terapista.

“Somos los primeros que hemos levantado la bandera del federalismo pero los fondos no se pueden arrancar a los manotazos. Tenemos claro por lo que hemos peleado siempre. Nosotros siempre vamos a dar quórum pero no nos corren ansiedades”, expresó Gutiérrez sobre la no adhesión a la solicitada de los gobernadores de apoyar la quita de recursos a la Capital Federal para solucionar el conflicto con la policía de la provincia de Buenos Aires.

“Yo considero que esta es una medida excepcional del Presidente en un momento excepcional, estamos frente a un hecho inédito no sucedido desde que se recuperó la democracia”, respondió el senador Caserio al justificar la toma de los recursos porteños para devolverlos a la primera provincia argentina.

“Para Gutiérrez yo tendría que hacer como Pilatos, no involucrarme, no tener un concepto nacional de las cosas porque eso es grieta. Yo creo que los argentinos vamos a mejorar la democracia cuando opinemos lo que pensamos. A nadie tiene que molestarle. Lo que pasa que ellos siguen en la misma dinámica de la campaña, ‘a nosotros nos da lo mismo cualquier cosa, con cualquier presidente me voy a llevar bien’ y no quieren tener un concepto en función de las necesidades de los argentinos”, eleva el tono del reproche el referente del valle de Punilla.

Pero Gutiérrez prefiere seguir navegando las tranquilas aguas de la medianía. “Lo que digo es, ‘a ver muchachos, ¿por qué no paran un poco?’. Se nos ha criticado que somos el camino del medio, que hay que definirse, ¿definirse en estos términos de la grieta?”.

Los estiletazos verbales entre Caserio y Gutiérrez, además de los asuntos parlamentarios pendientes (reforma judicial, impuesto a los ricos y coparticipación), son el apronte de una discusión de fondo que se viene para las elecciones de medio término del 2021. “La postura de Schiaretti es errónea desde la percepción política, porque el peronismo es un partido nacional. Pero también es errónea desde la institucionalidad, porque si a Córdoba le va mal es porque al país le va mal. Hoy se lo puede juzgar muy poco al Presidente por algún incumplimiento con Córdoba. La gente estaba exasperada con Cristina, con las diferencias históricas que hubo y Alberto dijo una cosa muy clara, ‘yo no quiero mirar para atrás”, afirma Caserio.

El integrante de la Cámara Alta y con influencia marcadas en el Ministerio de Transporte de la Nación, se muestra extrañado con la falta de críticas de Schiaretti a Macri, siendo que le reclama al gobierno de Fernández  más de 10 mil millones de pesos en obras que la provincia hizo de manera conjunta con la Presidencia en la gestión anterior y cuyos recursos nunca fueron remitidos a las arcas cordobesas. Además asegura que el gobierno de los Fernández le dio la plata para pagarles a los jubilados, saldó la deuda con el sistema previsional cordobés y anunció obras públicas para la provincia.

Carlos Gutiérrez, en su afán por no sobresaltar a los miles de electores macristas que existen en Córdoba, mucho de los cuáles  son a la vez votantes provinciales del peronismo schiarettista, se cuidó en no denostar al ex presidente por su aparición con una columna en el diario La Nación a 9 meses de haber dejado el poder.

“Me imagino que la declaración de Macri no viene desde Suiza. Es una expresión de la grieta”, aseguró el riocuartense. “Ellos no tienen la valentía de decir estamos a favor o en contra de este Presidente (…) Creo que el PJ de Córdoba se transformó en un partido provincial pero con la idea de que solamente tiene conceptos provinciales (…). Lo que está claro es que hay que manifestarse. Todo lo que están diciendo es para esquivar el bulto”, concluye Caserio.

Mientras la pandemia no da tregua luego de medio año de su declaración formal por la OMS y Córdoba no es un ejemplo de tranquilidad sanitaria, sobre todo en Río Cuarto, el peronismo en su bolsa no para de pelearse. La historia reciente de la provincia y del país ha demostrado que a veces hay coyunturas en donde el conflicto no necesariamente es reproducción. Así son las cosas.