El Suoem quiere volver al Palacio (funciones y paritarias en juego)

Varios delegados empezaron a presionar para volver al Palacio Municipal. Temen la pérdida de funciones e interinatos y quieren dar desde adentro la lucha por paritarias.

El sindicato de empleados municipales sabe que la coyuntura no ayuda para encarar un reclamo por paritarias. Entiende que a sus pretensiones de un acuerdo que recomponga el salario de sus afiliados frente a la pérdida de poder adquisitivo por efecto de la inflación la gestión opondrá no sólo la caída de la recaudación generada por la pandemia -y las restricciones que en su razón se dispusieron- sino también las erogaciones extraordinarias que la emergencia sanitaria demanda. Aún así, prefiere buscar un aliciente frente a las pérdidas sufridas en paritarias que dar la lucha por recuperar la séptima hora de jornada, las horas extra y las prolongaciones en este momento.

Frente a este escenario, varios delegados del sindicato pidieron audiencias con funcionarios del Palacio 6 de Julio a fines de la semana pasada. La intención: volver a las oficinas que aún permanecen desiertas para dar desde adentro la pelea por un acuerdo que calme a sus representados.

Este apartado no es, sin embargo, el único que preocupa a los municipales. Tal vez ni siquiera es el principal.

Desde hace meses el municipio ha empezado a diagramar un esquema con nuevos actores para absorber las funciones que de antaño prestaban los empleados de planta, para amortiguar el impacto de las medidas de fuerza del sindicato y para mostrar que la gestión puede seguir su marcha aún sin la cooperación del gremio.

Así, primero se engrosaron las filas de los servidores urbanos. Un programa que venía implementándose desde 2007 pero que empezó a cobrar mucho más vigor desde la llegada de Hacemos por Córdoba a la Intendencia.

Luego se creó el programa de Servidores Urbanos, abogados vinculados a la Municipalidad como monotributistas dirigidos por la Justicia de Faltas que, en los papeles, bien podrían suplantar a los inspectores en buena parte de sus funciones.

Ese escenario se completó con el empoderamiento del COyS y de la Tamse, que a partir de una ordenanza sancionada por el oficialismo pueden ampliar sus competencias y llevar adelante diversas tareas, además del transporte y el barrido. Actualmente el ex Esop, que conduce Victoria Flores, y la empresa de transporte del municipio, dirigida por Marcelo Rodio, llevan adelante funciones que antes eran privativas de las direcciones de Alumbrado Público, Obras Viales, Obras y Mantenimiento y Espacios Verdes entre otras.

Las Áreas Operativas del sindicato nucleadas en “El Alto” junto tantas otras reparticiones que supieron ser el brazo más beligerante del gremio, están desde mayo en franco retroceso.

Finalmente, el Suoem encuentra ahora una nueva dificultad para negociar con el oficialismo: las fuentes de información del municipio, desde antaño intervenidas por el sindicato, le están ahora vedadas. Desde el inicio del receso administrativo dispuesto por el Ejecutivo hasta hoy, las claves de ingreso al sistema informático y hasta las cerraduras de varios despachos que manejan información sensible fueron cambiadas. Si el sindicato fuera hoy a paritarias, debería hacerlo desconociendo gran parte de la información contable con la que siempre presionó para sacar una mejor tajada.

Todas estas circunstancias le plantean un escenario sumamente adverso, por lo que el Suoem no puede permitirse, además, afrontarlo sin siquiera tener a todos sus planteles reinstalados en la actividad.

El interés no atañe solamente a la necesidad del gremio de maximizar su poder de protesta para lograr un acuerdo paritario capaz de calmar, al menos en un grado menor, las demandas de sus afiliados.

Más allá de esto, muchos de los empleados que hasta antes del receso se desempeñaban en funciones administrativas empiezan a ver como una amenaza el desplazamiento sufrido por quienes lo hacían en las Áreas Operativas.

Por otro lado, la misma ordenanza que disminuyó la jornada municipal facultó al Ejecutivo, en su artículo 12, a llevar adelante la “reestructuración del personal de planta permanente y no permanente, tomando las medidas pertinentes a los fines de racionalizar las estructuras, suprimiendo o congelando cargos conforme a las necesidades de servicio” y a “limitar los interinatos vigentes”.

Cada día que pasa, la incertidumbre de cientos de empleados respecto a si se reintegrarán o no a las mismas funciones que desempeñaban antes de decretarse el receso crece, y esto mella también el poder del gremio en su conjunto.