Río Cuarto vuelve a Fase 1 con nuevo plan de batalla

El intendente Llamosas confirmó que la ciudad volverá a fase de aislamiento durante diez días. El discurso del mandatario fue mutando con el tiempo, pero la intervención de la Provincia y la crisis del sistema sanitario definir el cambio.

Por Gabriel Marclé

Llamosas sentó a varios de los principales actores políticos de la ciudad.

El tan anunciado retorno a Fase 1 finalmente se pondrá en marcha desde las 0 horas del sábado. No fue una decisión fácil, pero tampoco puede decirse que no hubo tiempo para meditarla. El Ejecutivo, con Juan Manuel Llamosas a la cabeza, se enfrentará a la resistencia de los sectores que no aceptan la medida, pero la orden que domina el plan de lucha implica que “tiempos extraordinarios requieren de medidas extraordinarias”.

En principio, el decreto alcanzará a todas las actividades, excepto aquellas declaradas como esenciales, y tendrá una duración de diez días. Sin embargo, podría aplicarse una extensión si es que aún no se produjo el esperado amesetamiento de la curva de casos. El intendente promulgará la medida en la mañana de hoy y se espera que brinde detalles específicos que puedan despejar las dudas de ciudadanos que, sin duda, sufrirán trastornos en sus actividades cotidianas.

“La única forma de controlar el brote, al no haber una vacuna, es disminuir la circulación”, afirmó Llamosas al comienzo de la presentación. El mandatario se rodeó de sectores que le solicitaron evalúe la posibilidad de hacer un cambio de fase, entre ellos los sanatorios privados de la ciudad y parte de la representación gremial local. El CECIS no estuvo entre los presentes, en desacuerdo con la medida por el impacto que genera el parate en el sector comercial e industrial. Tampoco estuvo el doctor Carlos Pepe, director del Hospital, recientemente desplazado de su rol directoral en el COE Regional.

Como ocurrió en marzo, se habla de una medida que está enfocada estrictamente en lo sanitario. Si bien se reconocen las consecuencias económicas y productivas que pueden generarse, lo que ponderan las autoridades es el efecto del aislamiento en la actividad de las clínicas. Los representantes de este sector ya habían manifestado que el aumento de contagios los estaba dejando al borde del colapso.

“Esto es algo que no puede ocurrir en una ciudad de 170 mil habitantes, que también recepta la demanda de pacientes en toda la región sur de la provincia”, manifestó uno de los referentes de la salud privada local. Se estima que con el distanciamiento se logrará disminuir el ritmo de avance de casos, lo que favorecerá la recuperación de camas y personal médico infectado por Covid-19.

Comportamiento social

“Todos conocemos lo que ocurrirá en Río Cuarto porque es lo mismo que se dio desde el 20 de marzo pasado con la cuarentena obligatoria que decretó Gobierno Nacional”, adelantó un funcionario de la gestión municipal sobre el funcionamiento de la medida. Esta nueva etapa pondrá el foco en terminar con los encuentros sociales que promovieron el aumento de casos. Las autoridades pretenden que se observe un paisaje de calles vacías, tal como ocurrió en el comienzo de la cuarentena, pero todo dependerá del comportamiento social y la continuidad de reuniones a puertas cerradas.

“Los datos nos muestran que la mayoría de los contagios se dieron en reuniones sociales y no cumplir con los protocolos de seguridad establecidos. Le pido a los jóvenes que cuiden a sus padres, tíos y abuelos, que son los que la pasan peor”, advirtió el intendente Llamosas respecto al principal foco de preocupación.

El relajamiento social propició el actual escenario de crisis, y los asesores del COE Regional entienden que si no hay responsabilidad individual no se podrá lograr el objetivo de esta vuelta de fase. “No podemos ir casa por casa a controlar que no se estén reuniendo, es por eso que apelamos al buen comportamiento de los vecinos”, indicó uno de los hombres vinculados a la política de seguridad del municipio.

Más allá de la confianza en el comportamiento empático de los vecinos, la Municipalidad adelantó que se destinarán más recursos para organizar un programa de control y monitoreo que desarticule posibles puntos de encuentro. Asimismo, aseguraron que se concentrarán en las zonas donde se produjeron la mayor cantidad de contagios por encuentros sociales. Allí se pondrá el ojo en los countries, donde solicitarán un mayor compromiso con el nuevo periodo de aislamiento obligatorio.

Cambio de rumbo

Hace poco más de dos semanas atrás, Llamosas realizaba un recorrido por el centro de monitoreo apostado en el Centro de Salud Municipal y declaraba que “hay que aprender a convivir con el virus”. Esa frase fue repetida hasta el hartazgo hasta hace algunos días y la vuelta a Fase 1 volvía a ser negada incluso por funcionarios provinciales. El comienzo de esta semana no fue diferente, con la visita de un ministro Cardozo versión “zen”, cargado de positividad para maquillar un poco la crisis sanitaria local y no preocupar de más a los riocuartenses.

En las palabras del ministro de Salud, en Río Cuarto “no hay circulación comunitaria”, “no hay colapso en los sanatorios” y “no está previsto un retorno de fase”, versión que ese mismo lunes fue ratificada incluso por el intendente Llamosas. Solo bastaron 48 horas para que la Provincia interviniera con fuerza, a contramano del optimismo de Cardozo. Río Cuarto se enfrentaba a la noticia del retorno de fase.

El mandatario municipal cambió su discurso por las sugerencias de los especialistas médicos y el delicado estado del sistema sanitario. Se estaba armando “una bomba de tiempo” que ponía en riesgo a sanatorios, geriátricos y hasta al sector comercial. Por esta razón, las autoridades provinciales promovieron cambios para aumentar el poder de fuego en el peor brote registrado en la provincia desde el comienzo de la pandemia.

El refuerzo principal llegó de parte del COE Central, con el doctor Diego Almada. El “cazador de virus” se enfrenta al gran desafío de frenar el ritmo de contagio en las próximas dos semanas. La confianza que depositan en él las autoridades provinciales hace pensar que la situación de Río Cuarto requiere de un liderazgo que supere el trabajo de los antiguos directores del COE Regional. La salida de Pepe y el degradado rol del secretario de Salud Marcelo Ferrario fueron la novedad principal del actualizado plan de batalla.

El acto oficial que anunció la vuelta de fase contó con un capítulo bastante particular. Llamosas sentó a varios de los principales actores políticos de la ciudad, los propios y ajenos, los aplaudidores y críticos. A su izquierda se sentó Juan Jure, ex intendente y actual legislador, referente del radicalismo. El espacio que compite por la Intendencia de Río Cuarto lanzó, paradójicamente, los peores golpes hacia el Ejecutivo, incluso después del intento de acercamiento que demostró en la jornada de ayer.

El intendente señaló que se sentía “muy acompañado” por sus contrapartes partidarias, pero las redes no dijeron lo mismo. Diferentes espacios del radicalismo se manifestaron en contra de la operativa sanitaria dispuesta por el Ejecutivo y responsabilizaron directamente a Llamosas por la crisis actual. A ellos, se sumó la voz de sectores que marcharon contra la vuelta de fase, entendiendo que esta medida dañará gravemente el sistema económico que comenzaba a recuperarse.

El municipio esperaba que la reacción a esta vuelta de fase no fuera del todo positiva, reconociendo a los sectores menos afines a la cuarentena y a quienes criticarían el repentino cambio de postura. Pero “no quedaba otra”, el discurso de la gestión municipal fue forzado por las circunstancias.

“No es tiempo de mirar al pasado, hay que concentrarse en lo que viene a futuro”, señaló un benévolo Gabriel Abrile tras ser consultado por la cuestionada estrategia del Ejecutivo. Si lo dice su principal rival en la contienda electoral venidera, a Llamosas no le queda más que esperar por los resultados del nuevo plan de batalla. A cruzar los dedos y que baje la curva.