Provincia interviene COE Río Cuarto para frenar brote

Carlos Pepe fue desplazado del COE Regional y la estrategia sanitaria frente al Coronavirus será dirigida por Diego Almada, de experiencia en el control de brotes. El Gobierno cordobés pisa fuerte en la ciudad, advertidos por la “falta de liderazgo” en un momento crítico.

Por Gabriel Marclé

Diego Almada

El crítico escenario sanitario en la ciudad planteaba la posibilidad de diferentes alternativas, necesarias para lograr un cambio positivo en el impacto del Coronavirus. Mientras muchos hablaban de la vuelta a Fase 1, una maniobra de último momento sorprendía a la comunidad sanitaria.

El Gobierno de Córdoba definió intervenir el COE Regional para fortalecer el alicaído plan de lucha. Los ajustes propusieron la salida del actual director del Centro de Operaciones local, Carlos Pepe, quien volverá a concentrar su actividad en el Hospital San Antonio de Padua para dar lugar a un nuevo jefe, el doctor Diego Almada, actual director sanitario del COE Central. La designación generó mucho ruido dentro de la estructura política local, pero fue el desplazamiento de Pepe lo que encendió los titulares.

Los acontecimientos de los últimos días ayudaban a presumir que se podían venir cambios. No se hablaba solamente del aumento de contagios y el reclamo del saturado sector privado, sino del cuestionamiento a las estrategias implementadas por el COE Regional, signadas por una creciente tensión entre el doctor Pepe y la Municipalidad de Río Cuarto. El médico se sentía con un pie afuera del COE que presidía desde marzo, y así lo habría manifestado a su entorno más cercano. Para la Provincia, el Centro de Operaciones entró en una crisis de liderazgo que terminó afectando el abordaje de la pandemia.

Producto de esta evaluación, el gobernador Schiaretti y las autoridades del COE Central definieron intervenir directamente la política sanitaria de Río Cuarto para impulsar cambios de emergencia. Tanto fue así que pusieron a cargo al verdadero “botón rojo” de la gestión provincial: el doctor Almada es considerado un “cazador” del virus, una especie de comodín o arma secreta para hacerle frente a los brotes que surgen en territorio cordobés.

Algo similar había ocurrido en julio pasado, cuando Almada asumió la dirección del COE en Villa Dolores por el brote que generó un centenar de contagios en pocos días. Su trabajo al frente de la crisis en Traslasierra lo fue posicionando muy arriba en las consideraciones del gobernador Schiaretti, quien desarrolló un especial apreció por el experimentado profesional. En el último tiempo, Almada se había ocupado del brote en Vicuña Mackenna y allí comenzó a meterse de a poco en la gestión regional del COE.

Según lo que comentaron fuentes cercanas al Centro de Operaciones regional, el funcionario ya venía manejando los hilos de algunas acciones operativas, pero cuando ponía su foco en la ciudad de Río Cuarto terminaba topándose contra una pared. Todos tenían una opinión, pero nadie se animaba a tomar las decisiones importantes. Más allá de algún atisbo de personalidad reflejado por el intendente Llamosas con la aplicación de restricciones horarias, el Gobierno de Córdoba demandaba un giro de timón que se pusiera a tono de la problemática.

“Debido al brote que hay en la ciudad, me quedo en el Hospital y el doctor Almada se hace cargo del COE”, confirmaba Pepe al programa radial Así Son las Cosas, poco después de los primeros trascendidos. Pese a esto, el nuevo cabecilla del COE Regional ponía en duda la noticia de su designación. “No es una información oficial, no me han notificado nada”, declaraba Almada en Telediario pasado el mediodía. Sin embargo, las autoridades locales ya reconocían a su nuevo jefe.

Río Cuarto se ha convertido en una mancha roja dentro del mapa cordobés, brotado y con perspectivas de alcanzar los 2000 casos antes que termine la semana. Los contagios se multiplicaron, las clínicas desbordaron y el comportamiento social no cambió de rumbo. Es por eso que la salida de Pepe significa algo más que un cambio de figuras.

Todos contra Pepe

La relación entre el Ejecutivo y el director del COE Regional se había quebrado hace algunos días. De hecho, el director del Hospital no había participado del último informe epidemiológico presentado por el intendente. El que sí estuvo presente fue Diego Almada, un gesto que pasó desapercibido por fuera del Palacio de Mojica. Puertas adentro, la tensión iba en aumento.

Una de las últimas acciones de Pepe al frente del COE local se produjo en la jornada del martes. El director envió una carta dirigida a las autoridades municipales de la región, solicitándoles que “de manera urgente, tengan bien a informar a este Centro de Operaciones de Emergencia, qué tipo de infraestructura tienen en materia salud”.

Cuando las autoridades provinciales se enteraron de esto, no dudaron ni un segundo en reprender a Pepe. “¿Cómo va a pedir estos datos un mes después de haberse generado el brote? No se puede creer, significa que antes no contábamos con esa información crucial para saber dónde estábamos parados”, expresó un experimentado profesional médico de la ciudad, con una reacción similar a la que tuvieron los encargados de fletar al médico.

Cuentan que Almada llegó al Centro Cívico local “tumbando puertas”, pidiendo explicaciones sobre lo ocurrido, y no apuntó solo a Pepe. El nuevo “capo” del COE Regional también cuestionó el accionar de Marcelo Ferrario, secretario de Salud municipal, con quien habría tenido un intercambio de palabras que no terminó de la mejor manera.

A la intervención del COE se suma la de la Municipalidad. Diego Cardozo, ministro de Salud cordobés, es quien da las ordenes junto a Almada. A Ferrario le pidieron que se tome una licencia de cinco días, la expectativa es que vuelva a sumarse al equipo con menos tensiones, pero también menos responsabilidades.

 

Los cambios que se vienen

En declaraciones periodísticas, el nuevo director del COE Regional demostró su preocupación por el crecimiento del brote y la necesidad de realizar cambios en el plan de lucha para ponerle un freno al avance del Covid-19. “Si en dos semanas no se frena esto, habremos fracasado”, afirmó una fuente cercana a la Municipalidad, en referencia a las directivas del nuevo director.

El doctor Almada tiene experiencia en el manejo de brotes y considera que el tiempo necesario para abordarlos es de seis semanas. Sin embargo, sus trabajos de contención se llevaron a cabo en poblaciones menos numerosas, por lo que el caso de Río Cuarto es su desafío más importante hasta la fecha.

El “refresh” de la gestión sanitaria llegará con nuevas medidas y la inclusión de más actores a la mesa directiva. Almada se mostró a favor de incorporar la voz de las instituciones médicas privadas, desde donde surgieron las críticas más fuertes. En ese sentido, adelantó que se promoverá la llegada de más enfermeros para contener la cantidad de casos que van a seguir apareciendo.

Pero el punto de mayor incertidumbre continúa girando en torno a las fases y la posibilidad de retroceder a una instancia de aislamiento que ayude a despejar las clínicas. Almada parece estar a favor de la Fase 1, aliándose al pedido de los trabajadores sanitarios y los saturados sanatorios de la ciudad. La vuelta de fase parece acercarse, pero está claro que el encargado de promoverla ya no será el intendente Llamosas. El nuevo COE Regional se pondrá al frente de cada asunto para resolver los graves problemas que quedaron sin solución.