Última temporada

Aunque fluye de un cliché a otro y no oculta varias endebleces en su trama, la serie danesa “The Rain” consigue hacernos pensar sobre lo que estamos viviendo en la actualidad, a través de una historia de ficción que empieza, justamente, con la aparición de un virus mortífero.

Por J.C. Maraddón

En los meses que llevamos de pandemia, han surgido reflexiones que van más allá de la enfermedad en sí misma y que ponen en cuestión algunas verdades de Perogrullo que se venían repitiendo como un mantra desde hace siglos. No se trata de replicar las certezas que todos parecieran tener con respecto a cómo debería ser el manejo sanitario, económico y político de la situación a escala global, sino de ahondar las dudas que ha generado el coronavirus. De la incertidumbre que trasuntan las conductas privadas y públicas que venimos sosteniendo desde que allá por mediados de marzo asumimos la posibilidad de entrar en el ojo de la tormenta que hoy ya nos envuelve.

Se denuncia la falsedad peligrosa de ciertas pociones mágicas que circulan como si fueran una barrera infranqueable frente al avance del Covid-19, pero también se pone entre paréntesis la efectividad (y, sobre todo, la finalidad) de las vacunas que la medicina formal está elaborando. Se cuestiona cierto desbande autoritario que puedan experimentar los gobiernos en su afán de prevenir los contagios, mientras por otro lado se desconfía de las precauciones que los individuos puedan tomar a modo personal, para no perjudicar al prójimo en el ejercicio de sus libertades fundamentales.

Se acusa a los expertos en salud por no tener en cuenta la opinión de los economistas y se descalifica a los políticos que no consideran las advertencias de los médicos. Se anteponen conceptos como “la libertad” o “la vida” sin darles una precisión que posibilite entender de qué hablamos cuando hablamos de esas cosas. ¿Es una libertad razonable la del que sale a contagiar a quien se le cruce en el camino? ¿Es una vida digna la del que por el encierro ha perdido su trabajo, la cercanía de sus afectos o su equilibrio mental? Cuando las respuestas sobran, tal vez haya llegado el momento de hacerse preguntas.

Aunque fluye de un cliché a otro y no oculta varias endebleces en su trama, la serie danesa “The Rain” consigue hacernos pensar sobre lo que estamos viviendo en esta realidad, a través de una historia de ficción que empieza, justamente, con la aparición de un virus mortífero y muy contagioso. De reciente estreno en Netflix su tercera temporada, esta producción debutó en el streaming en 2018 e ingresó como una más dentro de ese pelotón de historias apocalípticas que procuran captar la atención de los usuarios, hasta que su contenido se actualizó con la catástrofe del Covid-19.

Con la lupa puesta sobre las reacciones y las relaciones personales más que sobre el contexto sociopolítico, los personajes de “The Rain” van cambiando de actitud (y hasta de sentimientos) de manera permanente, conforme la posición en que el virus los sitúa en la lucha por sobrevivir. Quizás sea ese el motivo del magnetismo que puede ejercer sobre quien la sigue, porque no sabemos en qué momento el torpe se volverá hábil, el solidario se convertirá en egoísta, el sanguinario pasará a ser sensible y el enemigo se tornará amigo. La dinámica de la epidemia moldea sus caracteres y los hace imprevisibles.

Fuera de las acciones individuales, en “The Rain” es la ciencia la que ha tomado el mando y a sus representantes se los muestra como sumidos en una obcecación que no conoce de límites éticos. Mientras eso ocurre en una Escandinavia de fantasía que es tierra arrasada, en este planeta que batalla contra el coronavirus los interrogantes no distan tanto de los que se plantean los héroes de la serie. ¿Vacuna o inmunidad de manada? ¿Vínculos familiares o empatía social? ¿Epopeya colectiva o sálvese quien pueda? “The Rain” terminó, pero a esta otra pandemia todavía no sabemos cuántas temporadas más le quedan.