Qué hará el Gobierno para alcanzar un déficit de 4,5% en 2021

Reducir en cuatro puntos el rojo con el que cerrará este año es imposible de lograr sólo vía impuestos. Guzmán no dio señales sobre qué gastos recortará. Es clave, por ejemplo, conocer qué pasará con las tarifas que entre 2003 y 2015 llegaron a absorber casi 5% del PBI en subsidios. Si siguiesen planchadas se repetiría ese camino.

El ministro Martín Guzmán adelantó que el déficit primario 2021 que proyectan es de 4,5%, cuatro puntos menos del que cerraría este año. En esa línea, en el proyecto de presupuesto que ingrese el 15 de este mes al Congreso se determinará qué gastos se van a reducir el año que viene y si hay aumento de impuestos (más allá del que se creará sobre las “fortunas” y que dejará entre US$150 y US$200 millones).

No hubo el lunes ninguna señal de cómo se bajará el déficit. Claramente no puede ser sólo a través de impuestos porque no hay margen para hacerlo. Si la reforma judicial aprobada en el Senado saliera en Diputados, todo lo que entre por el impuesto a las fortunas apenas alcanzaría para cubrir el gasto del nuevo sistema judicial.

Un área a tener en cuenta es el de las tarifas. Si siguen planchadas requerirán de millones de subsidios, una película que la Argentina ya vio.  El esquema tarifario del período 2003-2015 derivó en subsidios energéticos superiores a 5% del PBI, con un fuerte alivio en las tarifas que pagaba el consumidor. También en que Argentina pasase de ser exportadora neta de energía hasta el año 2000 a ser importadora neta por más de US$ 12 mil millones anuales en el pico.

La insostenibilidad de esta situación llevó a que a inicios de 2016 se hiciera una revisión integral del marco regulatorio y de tarifas de gas y electricidad. Con adaptaciones y rezagos en ajustes por su impacto negativo en ingresos, entre 2016 y junio de 2019 se fueron recomponiendo precios y tarifas al consumidor.

Un trabajo de la consultora Quantum toma como punto de partida marzo de 2018, entendiendo que a esa fecha los ajustes que se iniciaron en 2016 habían evolucionado relativamente en línea con lo dispuesto por los marcos regulatorios y el tipo de cambio no había comenzado a experimentar la volatilidad que caracterizó el período posterior: entre esa fecha y el mes pasado, el precio internacional del petróleo en pesos aumentó 146%. Como la nafta y el gasoil son bienes “transables” (exportables/importables), sus precios al consumidor –incluyendo impuestos- aumentaron 132% y 146%, respectivamente.

Esto es, el precio al consumidor de los combustibles líquidos está alineado con el de su principal referencia en el caso del gasoil, y un 5,5% por debajo en el caso de la nafta. Al compararlos con la inflación acumulada, aumentaron levemente por debajo del índice general, que lo hizo 152% en el período, y también de la inflación núcleo, que fue de 162%.

En los casos de las tarifas residenciales de gas, y en particular de la electricidad, la referencia es mayormente la inflación. Aunque los precios internacionales de la energía forman parte directa/indirecta de sus costos, principalmente en el gas natural. En los dos casos, la tarifa final se compone por el costo de generación (electricidad)/producción (gas), transporte, distribución e impuestos. Cada uno de esos componentes fue evolucionando en base a lo dispuesto por las revisiones integrales y los ajustes previstos en cada una de ellas, aunque no necesariamente de forma homogénea.

En electricidad Quantum toma una tarifa residencial R2 de Edenor –no incluye impuestos y promedia incidencia de cargos fijos y variables teniendo en cuenta diferencias verano/invierno. entre marzo 2018 y agosto pasado el aumento acumulado fue de 88% -congeladas desde junio de 2019-, contra una inflación general acumulada de 152% -162% núcleo y 179% mayorista.

En gas usaron una tarifa residencial Metrogas –tampoco incluye impuestos y promedia incidencia de cargos fijos y variables teniendo en cuenta diferencias verano/invierno. El aumento entre marzo 2018 y agosto 2020 fue 181%, 11 puntos porcentuales por encima de la inflación general –y 7 puntos sobre la inflación núcleo. Esto es porque a marzo de 2018 la recuperación de tarifas que se inició en 2016 no había cubierto los desvíos de los años anteriores, un sendero de ajuste tarifario gradual, que originalmente preveía su finalización a fines de 2019 y de incidencia diferencial sobre los distintos componentes de las tarifas.

Además, en el caso del gas, la incidencia de los precios internacionales de la energía en los costos es mayor que en el caso de la electricidad. Ello quedó expuesto con el impacto de las devaluaciones de 2018-2019, que generaron diferencias entre la tarifa al consumidor y los costos de producción, y que llevaron al Estado a compensarlas. Mediante la Resolución 735 del Enargas de noviembre de 2019 se compensó las diferencias acumuladas originadas entre abril de 2018 y el 31 de marzo de 2019, por un total de $24.500 millones. Sin embargo, y luego de cobrar la primera cuota en diciembre del año pasado, en julio de este año se decidió dar marcha atrás con esa resolución.