Abrile, beneficiado, festeja la postergación electoral

El candidato a intendente radical celebró el fallo de la Junta Electoral Municipal. Más allá del aspecto sanitario, Abrile reconoce que cuenta con más tiempo para fortalecerse. Sin embargo, la incertidumbre hace resonar al 2021 como escenario “libre de Covid-19”.

Por Gabriel Marclé

La elección municipal afronta su segunda postergación con seis meses de diferencia, intervenida por la secuencia de hechos que llevaron a la delicada actualidad epidemiológica. Las razones que explican el fallo de la Junta Electoral Municipal se asientan en la escalada de contagios y la imposibilidad de predecir una curva en caída para fines de septiembre.

De esta manera, los candidatos se enfrentarán a dos meses adicionales de campaña electoral, por lo que las reacciones entre los diferentes espacios fueron diversas y reveladoras sobre el futuro de la carrera proselitista. Con esto se quiere decir que la extensión dio lugar a la celebración de algunos y al lamento de la mayoría.

El candidato de Somos Río Cuarto, Gabriel Abrile, utilizó sus redes sociales para festejar la decisión de la JEM. “Suspendieron las elecciones. ¡Juntos lo logramos!”, escribió el candidato en el posteo que fue publicitado durante la jornada del martes. La publicación fue acompañada de un video en el cual se observa a Abrile con su vestimenta hospitalaria, dedicando un mensaje celebratorio dirigido a los seguidores que lo acompañaron en su “cruzada” por la suspensión.

“Celebro la decisión tomada por la Junta Electoral. Estoy tranquilo porque finalmente nuestro pedido fue escuchado y se entendió que no puede ponerse el interés electoral por encima de la salud de los vecinos. Es un triunfo de todos los riocuartenses contra la vieja política”, dijo Abrile en su último spot. Más allá del “palo” a la gestión municipal y la continuación de su estrategia de campaña, Abrile intentó comunicar que su rol fue determinante para que la Junta se expidiera a favor de la postergación.

Abrile fue el primer candidato en solicitar que se pospongan los comicios una vez que empezaron a surgir los casos. A su grito se sumó el resto de los espacios de la oposición, pero el que terminó definiendo la medida fue el mismísimo Coronavirus. Entonces, ¿qué festeja Abrile? Festeja que tiene más tiempo para plantarle cara al oficialismo.

Los meses extra de campaña son el tanque de oxígeno que el radicalismo esperaba para cumplir con su objetivo principal: acortar la brecha de votos que los separan del peronismo. Las últimas encuestas difundidas apuntaban a una diferencia de 10 puntos a favor de Llamosas, un número que podía sentar las bases del proceso electoral del 27/9. Suspendida esta fecha, el peronismo sabe que deberá esforzarse el triple para no permitir que esos números bajen como ocurrió entre marzo y agosto.

Los radicales se manejan con otras cifras y sostienen que estaban cerca de empatarle al intendente en intención de voto. Más que una certeza es un “grito de guerra”, una charla de aliento que pretende envalentonar a un espacio que venía acrecentando su confianza de cara a las urnas.

La elección de noviembre -si la pandemia lo permite- no los encontrará derrotados como en marzo, con menos recursos para encarar una campaña seria. Los números no ayudaban, pero estos cambios han atraído a más de un desconfiado que antes no hubiera puesto un peso por Abrile. Esto viene por el lado de quienes financian la campaña del candidato radical, poseedores de los recursos económicos necesarios para mantener a su corredor en la competencia, evitando que caiga en el cansancio de la campaña electoral más larga de la historia.

Si la plata alcanza, el modelo Abrile seguirá sin mayores cambios, pero incrementará su aprovechamiento del factor polarizador. Con más tiempo, ese proceso se hace más sencillo de planificar y es probable que las próximas intervenciones del candidato radical apunten a “revivir la grieta”. Para los asesores del candidato radical “el daño ya está hecho”, considerando que el oficialismo sufrió un desgaste indescriptible y que podría resultar aún más golpeado a medida que la crisis sanitaria muestre su peor cara.

“No estamos deseando que le vaya mal si eso significa que nuestra ciudad tenga más contagios y muertes. Lo que queremos es demostrar que hay otra forma de hacer las cosas, una mucho mejor que la mostrada por la gestión del intendente Llamosas”, señalaron desde el equipo del frente Somos Río Cuarto.

 

¿Y el resto?

Las reacciones de los demás candidatos a la Intendencia permitieron aseverar cuál será el futuro de cada uno de ellos en la continuidad de la carrera electoral. Si bien algunos frentes cuentan con el apoyo y la convicción necesaria para no bajar los brazos, ya comienzan a circular versiones que adelantan la retirada de algunas listas.

En el caso del Partido Respeto, la candidata Lucía De Carlos grabó un video en el cual, como Abrile, celebró la postergación y transmitió que la postura de su partido habría sido determinante para acelerar la decisión de la JEM. “Hemos trabajado muchísimo para lograr esta posibilidad, nos habíamos manifestado muy enfáticamente en contra de esta elección porque consideramos que había que priorizar la salud de los riocuartenses”, indicó.

Tal como ocurre en el caso de Abrile, el espacio socialista pondera la utilidad de los días que restan hasta el 29/11. “Es una nueva oportunidad para demostrarle a la población que nuestro proyecto esta firme y que solo piensa en un Río Cuarto mejor”, indicaron desde Respeto.

La “tercera fuerza” que pretende encabezar Pablo Carrizo parece presentar cada vez más dudas, con el foco puesto en las causas judiciales que acorralan al candidato. El martes se confirmó que el Juzgado de Control rechazó la nulidad de la elevación a juicio que sentará a Carrizo en el banquillo por lesiones leves agravadas contra su pareja, embarazada al momento de la agresión. La especulación que parecía favorecer al candidato se volvió en su contra con esta nueva postergación, ya que podría afrontar el juicio antes que se produzcan las elecciones. Si la justicia actúa más rápido, la candidatura de Carrizo podría correr peligro.

En el caso de Eduardo Scoppa, candidato de ES Río Cuarto, ya había dado muestras de su posición en contra de realizar los comicios en septiembre. En una publicación realizada para el medio Poster Central, Scoppa expresó que “es tiempo de ser responsables y cuidarnos, no es tiempo de campañas y elecciones”. Pero, ¿qué depara el futuro para su propuesta política? Al parecer, el desgaste también afecta a espacios minoritarios como el suyo, pero todo indica que no le escapará al desafío.

Las dudas también se extienden a espacios como el Partido Libertario o UCEDE, representados por candidatos “débiles” en comparación con los partidos tradicionales. En este tiempo se observó que la llama competitiva de estos frentes se fue apagando poco a poco. De hecho, el Partido Libertario invierte más tiempo en promover acciones de sus referentes nacionales que en fortalecer la imagen de su candidato local, Mario Lamberghini. Por esta razón, mientras más larga sea la espera, más rápida será la dimisión de estos competidores.

El tiempo es la clave, tanto para los candidatos como para la evolución de la crisis sanitaria. No se trata de jugar con los 87 días que los separan de las urnas, sino de pensar en cómo llegará la ciudad a ese momento, con cuántos contagios por día, cuántas muertes. Hay quienes aseveran que “la tercera puede no ser la vencida”, que las elecciones llegarán cuando el Coronavirus lo diga y que el 2020 está perdido. Si las elecciones se estiran hasta el año próximo, ¿quiénes estarían dispuestos a competir?