Un pedido “a contramano” del escenario local

Parte del peronismo local respondió con rechazo a los anuncios del gobernador Schiaretti, quien solicitó la vuelta de las reuniones familiares en territorio cordobés. Río Cuarto atraviesa esta etapa de la pandemia con más contagios y muertes.

Por Gabriel Marclé

“La cosa está muy complicada”, comentaba el funcionario municipal con un rostro que reflejaba el stress de estos días. Parece que la ciudad comenzó a experimentar el tiempo más duro de la pandemia, ese que se venía anunciando desde hace tiempo. Muchos pensaban que “lo peor” se evidenciaba con el rápido aumento de contagios, pero la realidad continúa agregando capas a una complejidad que aumenta día tras día.

La alerta ahora llega con las cifras de muertes por Covid-19, parámetro que hasta hace algunos días no entraba en la consideración de las autoridades. Río Cuarto ya registró los primeros cuatro fallecimientos en medio del mayor brote de la región sur.

El virus, aunque tenga una baja tasa de mortalidad, igual a veces mata y esa realidad se volvió más terrenal que nunca, pero el comportamiento social resulta contradictorio. Es llamativo que, hacia el comienzo de la cuarentena más estricta de marzo, la población respondía con mayor compromiso a las medidas preventivas. Ahora, en el momento más crítico de la pandemia, se observan las peores muestras de irresponsabilidad.

El cuadro de situación se agrava, volviendo difícil adherir al optimismo transmitido por el Gobierno de Córdoba. Pues el lunes Schiaretti decidió dar un “paso adelante” al pedir por la restitución de las reuniones familiares para los fines de semana, provocando la adhesión de los sectores más cercanos. Sin embargo, la reacción del oficialismo riocuartense no fue positiva.

Pasado el mediodía del lunes, los grupos de Whatsapp que comparten los integrantes de la gestión municipal se llenaban de mensajes que denotaban inconformidad con el tenor de las medidas. Algunas manifestaciones hacían referencia al “esfuerzo” realizado en estas últimas semanas para contener los casos y concientizar a la población, sugiriendo que “no sirve de nada lo que hicimos si la gente vuelve a las reuniones y se comporta como hasta hoy”.

En la jornada del martes, el tema se apropiaba de la agenda municipal, entre reuniones y llamados telefónicos que llegaban hasta El Panal en Córdoba Capital. Según fuentes cercanas a la gestión municipal, el intendente Juan Manuel Llamosas “salió a mostrar su personalidad” y “le hizo saber” al schiarettismo que no estaba conforme con los anuncios.

“Se paró firme porque no le gustó que lo dejaran en off-side”, relataron desde los círculos del peronismo local. La antipática respuesta del intendente se acentuó tras conocerse la decisión final de la Junta Electoral Municipal respecto a la fecha de las elecciones. La suspensión del 27/9 se argumentó desde el peligro de contagio de los electores en un escenario de crisis, exponiendo así las contradicciones entre el esperanzador mensaje del gobernador y la delicada situación de la pandemia en Río Cuarto.

“Llamosas sigue en campaña y sabe que la gente lo va a juzgar por el manejo de la crisis del Coronavirus”, analizó un peronista que conoce bien la interna que se inició tras los anuncios del gobernador. Incluso se animó a deslizar que “pareciera que lo hacen a propósito”, en referencia al accionar del mandatario cordobés en la región.

El timing del anuncio está lejos de ser ideal, algo que las bases del peronismo riocuartense más alejadas del schiarettismo ya le comunicaron a Llamosas. “Es una medida que va totalmente a contramano, no se entiende muy bien. Una cosa es que se pida levantar la cuarentena para la producción, pero esto resulta bastante incomprensible”, afirmó uno de los referentes de dichos espacios.

Puede que las intenciones del gobernador tengan mucho que ver con las críticas que recibió días atrás con la situación de la joven Solange, quien durante la cuarentena no pudo ser visitada por su familia antes de morir producto de un cáncer. Las voces de repudio a la inacción del Estado provincial llegaron incluso desde el peronismo riocuartense, con algunos referentes que se manifestaron a través de sus redes sociales. Hay quienes sospechan que la falta de consideración con el proceso sanitario que atraviesa Río Cuarto llega como represalia a las simbólicas y para nada inocentes intervenciones en contra de Schiaretti.

Lo cierto es que el “enojo” manifiesto de una parte del oficialismo local pone en duda la forma en la que se aplicarían las nuevas medidas de cuarentena. Las reacciones dispares y mayoritariamente contrarias al ánimo flexibilizador del mandatario provincial llevan a preguntarse qué ocurrirá con la región si el Gobierno Nacional decide hacer lugar al pedido que busca habilitar los encuentros familiares.

“Habrá que debatirlo, el COE nos dará una voz autorizada para hacer lo que sea mejor para nuestros ciudadanos”, adelantó un funcionario sobre las reuniones familiares. Probablemente Schiaretti busque mostrarse más empático con la situación de Río Cuarto, anunciando que las restricciones continuarán aplicando para esta región mientras los contagios sigan apareciendo. Hasta entonces, gran parte de la estructura política de la Municipalidad permanecerá malhumorada por esta “mala jugada”. Sobre todo, porque el Coronavirus sigue causando estragos. Si no mejora la situación, se opondrán rotundamente a la vuelta de las reuniones.

Soldado caído

El día lunes se dio a conocer la noticia sobre el fallecimiento del enfermero Raúl Cardozo, quien ejercía su profesión en un centro médico privado de la ciudad. Si bien hasta el momento no se ha confirmado que su muerte se haya producido por Coronavirus, el accionar preventivo llevó a la activación del protocolo correspondiente. Con mucho dolor, sus familiares y amigos lo despidieron con mensajes sentidos que colmaron los muros de redes sociales.

Su cuadro médico llevó a una neumonía que terminó con su vida en 48 horas. Se había realizado un hisopado que volvió negativo, pero todavía quedan sospechas respecto al contacto con el virus, que podría haberse dado mientras cumplía con su trabajo, por lo cual se aguarda la confirmación final.

Con profundo pesar, la comunidad sanitaria se expresó con la sensación de haber perdido a un soldado clave en la guerra contra el Coronavirus, pero también pusieron el foco en la situación que atraviesa el sector. Las autoridades locales del gremio ATSA (Asociación Trabajadores de la Salud Argentina) advirtieron sobre el impacto que sufrió la atención médica de la ciudad producto de los contagios y señalaron que no se sabe hasta cuándo mantendrán la capacidad de atención en los diferentes centros médicos.

Estas situaciones llevan a reflexionar sobre el papel que cumple cada uno de los actores de la sociedad riocuartense. El comportamiento irresponsable y relajado de una parte de la ciudadanía generó un escenario propicio para la irrupción del brote. No solo eso, sino que múltiples sectores se declararon “anti-cuarentena” y marcharon en varias oportunidades negando el real efecto del virus. Cómo olvidar aquella marcha del 9 de julio, alentada por los sectores de derecha que pedían salir de la cuarentena, acompañados incluso por algún que otro candidato a intendente.

Por aquellos días, Río Cuarto registraba tan solo 12 casos, pero las agrupaciones que en ese entonces pedían por “la libertad” no hicieron más que alimentar un discurso que deja a muchos incapacitados de hacerle frente al virus que circula, depositándolos en un presente que se acerca a los 700 contagios. Ese es el escenario en el cual algunos pretenden poner a prueba una pizca de “vuelta a la normalidad” con las reuniones familiares, mientras uno de cada 250 riocuartenses tuvo o tiene Covid-19.