Contención política, otro punto de examen para directores de CPC

Sin lugar en las prioridades planteadas por la pandemia pasaron a un segundo plano los programas de Presupuesto Participativo y Juntas de Participación Vecinal. Con las internas cerca y un año electoral en el horizonte, la atención se concentra el rol de contención social y política que los directores de CPC deberán desempeñar.

Por Felipe Osman

Foto: Gabriel Alvelo

La pandemia echó por tierra buena parte de los planes que la gestión liderada por Martín Llaryora tenía para los Centros de Participación Comunal. La descentralización ya había quedado -hace tiempo- relegada a un segundo plano y ese fue uno de los principales detonantes de la salida de Guillermo Marianacci de la Secretaría de Participación Ciudadana.

Una consecuencia lógica de esta postergación es, desde luego, la suspensión de los programas de Presupuesto Participativo y las Junta de Participación Vecinal, que vendrían a forjar un importante nexo entre los directores de cada CPC y los Centros Vecinales ubicados bajo la jurisdicción de cada uno de ellos.

En rigor, esos programas ya habían quedado postergados hace tiempo, y quienes en su momento insistieron con su implementación fueron oportunamente ignorados: en medio de una crisis sanitaria de escala, resultaba bochornosamente obvio que la agenda imponía prioridades distintas.

Sin embargo esto plantea alguna dificultad, aunque no insalvable, para el peronismo. En tiempos en los que se avecinan las internas (nadie pone aún las manos en el fuego para dilucidar si habrá o no una lista de unidad) y con un año electoral que podría encontrar al peronismo otra vez dividido, el rol de contención política que el PJ espera de sus directores de CPC se vuelve más importante para el partido, y ahora ese rol deberá ser interpretado sin el marco de presencia en el territorio y cotidianeidad en el trato con los distintos espacios vecinales que ofrecían los programas del Presupuesto Participativo y las Juntas de Participación Vecinal.

Esa territorialidad deberá ser suplida ahora por el ingenio de los directores, que deberán fabricarse ellos mismos nuevos espacios de diálogo y trato constante con los Centros Vecinales y las demás organizaciones e instituciones barriales sin contar con los recursos que provenían del Presupuesto Participativo y que eran luego canalizadas por las Juntas de Participación Vecinal.

La respuesta, aún parcial, podría encontrarse en el rol social que la Secretaría de Políticas Sociales buscará imprimir a los Centros de Participación Comunal, bajo el entendimiento de que el final de año será sumamente complicado en los barrios más carenciados, máxime si se toma en cuenta una situación social que ya resulta tensa desde hace meses.

De este modo, y no sin una importante demora, los Centros de Participación Comunal van asimilando la reconfiguración que la gestión ha experimentado en sus prioridades, sumándose primero de la lucha contra el Covid mediante la implementación de los COE en los CPC y participando también ahora de manera mucho más activa en la contención social de los vecinos.

Junto a esta asimilación de las prioridades de la gestión, resulta probable que también se les demande -a su momento- una asimilación de las necesidades del partido, que deberá enfrentar complejos desafíos en el futuro próximo, con el Gobierno Nacional jugando sus cartas para disputarle el respaldo de la militancia en el territorio y con armados territoriales con financiación nacional que buscarán construir en Córdoba.

Sin nueva orgánica para los CPC

La orgánica que definirá el nuevo organigrama de la Secretaría de Políticas Sociales, comprendiendo ahora la conducción de los Centros de Participación Comunal, aún no ingresó al Concejo Deliberante, y aunque se espera que no haya otra modificación que la simple relocalización de los CPC bajo la cartera que administra Raúl la Cava, hay quienes no se explican el porqué de la demora. ¿Habrá nuevos cambios?