Las variantes que imagina el peronismo para 2021

El momento de relativa debilidad que atraviesa el Schiarettismo lleva a que el peronismo imagine nuevos escenarios para las elecciones de medio término, haya o no unidad partidaria.

Por Felipe Osman

Como cada oficialismo a lo largo y a lo ancho del país, Hacemos por Córdoba enfrenta un escenario muy complejo, que en su caso no se agota sólo en las dificultades y el desgaste que plantea la pandemia, sino también en otros hechos puntuales, como los profundos cuestionamientos a las fuerzas policiales desatados por el caso de Blas Correa, o la relevancia nacional que tomó, en su momento, el caso de Solange Musse.

Ahora bien, más allá de estos flancos de la gestión, el schiarettismo también atraviesa un momento de relativa debilidad desde lo íntimamente político, principalmente por dos motivos: el primero es de manual, el gobernador ha dado inicio a su último mandato al frente de la Provincia y su exitoso proyecto político empieza a tener más de un pasado para recordar y menos de un futuro para ofrecer. El segundo, vinculado en buena medida con el anterior, es que tampoco se advierten candidatos que al día de hoy se figuren como realmente competitivos para las elecciones de medio término.

Sumado a todo esto, empiezan a cobrar fuerza las versiones de que los actores principales de Juntos por el Cambio se han reestablecido el diálogo, y que las heridas que dejaron abiertas las pasadas elecciones provinciales podrían cicatrizar antes del próximo test electoral.

En ese escenario, los sectores que desde dentro del peronismo están interesados en trascender a Schiaretti y tener parte en el futuro del PJ local bien pueden interpretar éste como el mejor momento para contar los votos y demostrar que son un polo de poder determinante para los próximos tiempos. Y a la cabeza, como el mayor espacio de poder después del schiarettismo, aparece el que comanda el senador nacional Carlos Caserio.

Desde distintos sectores del peronismo sacan cuentas e imaginan dos nuevos escenarios posibles: uno de ellos es una lista del Frente de Todos liderada por Caserio como candidato a la primera senaduría, renovando una banca que vence el próximo año. Esta alternativa entusiasma a muchos que no se imaginan con chances ciertas de participar en una lista de unidad, pero si creen tener buenas posibilidades de encontrar un espacio en una lista de diputados paralela a la que se presentara desde el Centro Cívico. Por lo demás, el senador cuenta con una sólida estructura territorial que aportaría subsanando una de los puntos flacos del Frente de Todos en la provincia.

Otra teoría, un tanto más imaginativa, concibe un escenario en el cual el caserismo, yendo por dentro, planteara una lista alternativa a la propuesta por el schiarettismo en las PASO de 2021, preservando una identidad propia diferente y haciendo constar en actas cual es el volumen cada armado en miras al futuro del peronismo provincial.

Desde luego, esta variante debería ser también aceptada por el oficialismo provincial, pero tendría el beneficio de despegar la primera mitad de la campaña de los asuntos nacionales enfocándola en mayor medida en la interna peronista.

El objetivo, en uno u otro caso, sería el mismo: medir los votos, sabiendo que el schiarettismo no tiene por delante un escenario demasiado prometedor y que, trascartón, sus dos figuras más competitivas en términos electorales -el propio gobernador y el intendente Martín Llaryora- no encabezarán las ofertas electorales del año próximo.