El no plan que parece una suma de parches

Por Gabriela Origlia 

En el Gobierno nacional tienen la convicción de que con el Estado podrán reactivar la economía, si es así seguirán emitiendo porque no hay otra forma de financiarse. El titular del Banco Central, Miguel Pesce, fue el encargado de verbalizar otra de las persuasiones que parecen tener en la Casa Rosada: la emisión no generó mayor inflación. El esfuerzo que está haciendo el organismo que comanda para esterilizar los pesos y dejar menos circulando tiene una contracara, la acumulación de Leliqs que ya equivale al 100% de la base monetaria.

Si bien las Leliqs no son lo mismo que las Lebaqs, funcionarios de la actual administración que se mostraban preocupados cuando la de Mauricio Macri las acumulaba y advertían sobre una “bomba”, ahora parecieran interpretar que las Letras son inocuas y que su desarme no generará nuevas dificultades.

Hace unos días Mercedes Marcó del Pont, titular de la AFIP, fue la primera en adelantar que no hay que pensar en una baja de impuestos sino en una suba: al impuesto a la “riqueza” –su impulsor, Carlos Heller, dijo que es “inmediato”-, habría incrementos en Ganancias para las empresas y para la cuarta categoría de personas físicas, y también subas en el monotributo. Si la “reforma” tributaria prometida se acaba ahí, es más de lo mismo. La única política de Estado que la Argentina parece mantener con el paso de los años es el incremento de impuestos.

Ya la presión impositiva argentina está entre las más altas del mundo, arriba del 30% del PBI, siete puntos por arriba de la de la región y cuatro por debajo de la de los países de la OCDE, según esa misma organización.- Según un trabajo del Iaraf, este año los contribuyentes pagarán dos cargas más que en 2019: 165 en vez de 163. De ese total, 41 son tributos nacionales (en 2020 se sumó el «País» , 30% para la compra de dólares o uso de tarjetas en esa moneda); 39 provinciales en total (dos menos que hace un año por eliminaciones en Córdoba ) y 85 tasas municipales (una más, que sumó La Plata; además hay dos extraordinarias en Castelli y Puerto Madryn).

Pero parece ser que, como decía una vieja publicidad de un desodorante: siempre hay lugar para uno más. Si las subas tributarias van por Ganancias y monotributo una vez más el sector más castigado será el medio de la sociedad.

Sí habría, como parte del paquete postpandemia, una reducción de contribuciones patronales que se aplicaría por sector económico y zona geográfica para incentivar la creación de nuevos puestos de trabajo. La medida está en análisis y se anunciará como parte del paquete más amplio.

Si bien Pesce no parece preocupado por la inflación futura, sí lo está por el alza en la demanda de “dólar ahorro” –la compra de los U$S 200 dentro del cepo– y la brecha cambiaria del dólar oficial con el dólar blue, que pese a la noticia del arreglo de la deuda con los acreedores privados se mueve entre 70% y 80%. Agosto marcaría un nuevo récord en gente comprando los US$200 permitidos; el Central ya vendió unos US$850 millones y pese a un corto veranito en el que pudo comprar, el saldo en lo que va del año es negativo.

El economista Amílcar Collante explica que desde el 7 de setiembre el BCRA tendrá una alternativa para “achicar” o al menos estabilizar la brecha cambiaria con los dólares alternativos en blanco, el dólar bolsa y el contado con liquidación. Una vez concretado el canje de deuda, contará con “nuevos” bonos soberanos, con suficiente liquidez, para poder intervenir en el mercado de los “dólares alternativos”. De hecho, el directorio ya aprobó el ingreso al canje por la totalidad de tenencia de bonos en cartera. A los valores estimados que cotizarán los nuevos bonos (con paridades cercanas al 50%), según la estimación de “Invertir en Bolsa”, el BCRA contaría con US$7.666 millones.

Para Collante esta operatoria no es libre de riesgos ya que implica que la deuda intra-sector público (en el BCRA) pasaría a deuda “en manos” de privados; se incrementa la deuda pública con los privados y, además, se estarían vendiendo bonos con paridades muy bajas. “Es un parche o puede ser una solución de corto plazo para estabilizar la brecha cambiaria y que el Gobierno gane algo más de tiempo”, plantea.

La buena noticia es el cierre del canje de la deuda, que logró una aceptación mayor al 90% y no abrió juicios en Estados Unidos. El nuevo capítulo que se le abre ahora al ministro Martín Guzmán es la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) con la idea de lograr un plan de facilidades extendidas para regularizar su deuda. Ya se sabe lo que pide siempre el organismo: cuentas en orden, reducción déficit.