Contra la pandemia, Messi

Crónicas de la Peste

Por Cirilo de Pinto
Hasta el momento no hay una vacuna que frene su impacto. Solo algo de encierro, de distanciamiento social, de uso adecuado del barbijo, parece atenuar sus efectos malignos.
El coronavirus sigue su paso arrasador. Pero en el transcurso de la semana pasada, hubo una especie de súper héroe universal que le dio dos cachetadas y le arrebató el liderazgo, al menos en cuanto al interés de la gran mayoría de los habitantes del universo. En internet se dejó atrás al coronavirus en el ranking de búsquedas para posicionar bien arriba a quién… A Lionel Messi.
Si hay algo a lo que está acostumbrado Messi es batir cualquier récord que le pongan adelante. Muchos de sus críticos, la mayoría argentinos, dirán rápidamente: » bueno, todavía no ganó un Mundial con la camiseta de la Selección Argentina». Eso es cierto, como también es cierto que casi en todas las manzanas habitadas de pueblos y ciudades del mundo hay al menos una persona que tiene una camiseta que en su espalda dice Messi y tiene el número 10.
Cuando se confirmó la noticia de que le comunicó al Barcelona que no seguiría vistiendo sus colores, su cuenta personal de Instagram aumentó en un par de horas unos 2 millones nuevos de seguidores.
Messi gambeteó a toda velocidad, como suele hacerlo en un campo de juego, el interés de la gente por la información sobre el Covid-19 para que vuelvan a poner foco en su persona, cuando todavía suenas los ecos de la resonante goleada que Barcelona, con Messi en la cancha, recibió de Bayer Munich con un 8-2 que lo eliminó de la Champion y terminó de generar la ira del crack contra a dirigencia ´culé´, apurando su final.
Messi llega a cada punto del mapamundi. Es un referente ineludible para niños que de cualquier nacionalidad y edad visten su camiseta, en especial la de Barcelona con la 10 de color amarillo.
No se recuerda semejante impacto universal por un futbolista que diga que no continuará su tarea en un equipo de fútbol o en cualquier otro deporte. Pero, este joven rosarino introvertido, explotó y  no hay chance de que vuelva atrás su decisión.
Tras la goleada ante los implacables alemanes, los dirigentes no tuvieron la mejor idea que traer a otro gran referente de antaño del club, el holandés Ronald Koeman, para hacerse cargo del equipo. El hombre apenas desembarcó habló con Messi, quien le dijo que perfería irse que quedarse en el club. No tuvo mejor idea Koeman que, en otras de sus decisiones iniciales, dejar en libertad de acción al uruguayo Luis Suárez, centrodelantero, goleador e íntimo de Messi en la vida y en el juego. Eso pareció la gota final.
Ahora todos hablan de que Manchester City podría ser el nuevo destino de Messi. Lo recibiría con los brazos abierto nada menos que su entrenador preferido, otro de sangré ´culé´, Pep Guardiola. También otro centrodelantero amigo, Sergio ´Kun´ Agüero.  No será sencillo, hay mucho dinero en juego. Es cierto que los inversores árabes del City no tendrían problema en desembolsar el dinero que haga falta, pero no será sencillo que el Barcelona se deshaga tan fácilmente de su máximo referente histórico.
En las última horas la Liga de España salió a defender la postura del club catalan, diciendo que la institución que se lleve a Messi deberá pagar la cláusula de rescisión. Hablan de 700 millones de euros. Todavía nadie se sentó a hablar y hoy comienza Barcelona su pretemporada sin Messi en el plantel. Con esa postura, la Liga tiene claro que, hace dos años se fue Cristiano Ronaldo de Real Madrid, y ahora partirá Messi. Es mucha caída de interés y de millones de euros en tan poco tiempo. Y quedaría bien claro que ese campeonato ya no será el mejor del mundo.
Mientras España retoma su miedo por el rebrote del Covid-19, el fútbol de ese país también es un tembladeral.